jueves, 16 de noviembre de 2017

La inutilidad del sufrimiento

La inutilidad del sufrimiento
María Jesús Álava Reyes

Que nos sintamos bien o mal depende fundamentalmente de lo que internamente nos estamos diciendo, y este hecho nos lleva a un axioma fundamental: si aprendemos a controlar nuestros pensamientos, controlaremos nuestra vida. Capítulo 1, Tengamos las ideas claras: ¡no suframos inútilmente!

La sensibilidad engrandece al ser humano, y acompaña a las personas auténticamente privilegiadas; personas que son capaces de sentir donde otros no «llegan», de «vivir» y conmoverse, pero que saben actuar con la suficiente inteligencia emocional como para no hundirse en un pozo sin fondo. Capítulo 1, Tengamos las ideas claras: ¡no suframos inútilmente!

La diferencia, lo que marca un cambio vital en nuestra existencia, es cuando conseguimos pasar de la reacción a la acción; cuando nos damos cuenta de que lo que sentimos depende, en gran medida, de lo que pensamos, no de lo que nos está pasando. Entonces asumimos que, de verdad, podemos controlar y «provocar» nuestras emociones, más allá de lo que nunca habíamos pensado. Podemos ser felices o infelices, colocando nuestro «cerebro a nuestro favor» o, por el contrario, poniéndolo en «nuestra contra». Capítulo 1, Tengamos las ideas claras: ¡no suframos inútilmente!

Las situaciones podían ser difíciles, muy difíciles, pero siempre, incluso en esos momentos, seguía teniendo la posibilidad de sentirse bien consigo mismo. Capítulo 1, Tengamos las ideas claras: ¡no suframos inútilmente!

Se dio cuenta de que tenía derecho a vivir, que ese castigo que se inflingía era tan cruel como estéril, que con morirse de dolor cada día no conseguiría borrar o que no hubiese pasado lo que en su día ocurrió; descubrió que sonriendo, mirando con esperanza y diciéndose a sí mismo que aún podía hacer cosas maravillosas, sería mucho más justo consigo mismo y avanzaría en su dimensión humana. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Sí podemos cuestionamos aquellas ideas, aparentemente nuestras, que provocan dolor. El dolor a veces sólo lo sentimos nosotros; en otras ocasiones también lo sufren las personas próximas. En ambos casos nos plantearemos la necesidad de realizar un análisis riguroso; lo que en psicología llamamos «confrontación», que como dice Lucien Auger: «No tiene nada de misterioso. Es fundamentalmente un proceso de comparación. Se trata de que uno tome las frases que se dice a propósito del acontecimiento que sea y compruebe atentamente su exactitud, las compare con lo real y examine si describen exactamente la realidad. Si constata que esas frases interiores no se corresponden con la realidad, tiene que desecharlas y reemplazarlas por otras más exactas que se ajusten más fácilmente al mundo tal como es (y no tal como, infantilmente, desearía uno que fuese)». Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Las pequeñas enfermedades son una compañía constante en los niños. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Los grandes progresos requieren de mucho trabajo callado, de muchas horas a la sombra, de muchos esfuerzos unidos, de muchas vivencias compartidas; de lo contrario se convierten en éxitos efímeros, que pronto se esfuman y terminan siendo dolorosos recuerdos. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

En cualquier circunstancia, recuperar el presente será el mejor regalo que siempre podamos hacernos. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Capítulo 2 Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido
Quejándose lo único que conseguiría era abrir otras heridas, las de la mente, las más difíciles de curar. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Aprendamos a vivir el presente sin los condicionantes negativos de nuestro pasado. «Hoy es el mañana del ayer». Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Es importante que recuperemos el control «voluntario» de nuestros pensamientos en esos momentos negativos, porque eso nos conducirá al control de nuestras conductas y, lo que es más importante, al control de nuestras emociones. Capítulo 2 Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Si alguna ventaja tiene un pasado difícil es que te da la oportunidad de desarrollar más competencias, más destrezas ante las situaciones presentes y futuras. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Hay momentos en los que el destino parece ponernos a prueba, ¡y de qué forma!. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Hay una regla clave: cuando no veas ningún camino, no sigas mirando. ¡Párate! Cierra los ojos, controla tu respiración, intenta pensar en algo positivo y, cuando lo consigas, mira de nuevo y quizá ya puedas ver; pero si aún no distingues nada, no te preocupes, porque seguro que está ahí y lo único que quiere es darte una sorpresa; vuelve a concentrarte en otra cosa, a ser posible que te traiga recuerdos agradables, intenta disfrutar de esas imágenes y, cuando menos lo esperes, aparecerá lo que buscas. Capítulo 2, Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Perder las ilusiones es como perder la brújula; si todo lo que nos queda es esfuerzo y trabajo, personalmente «paso» de este juego. Capítulo 2 Sacar lo «útil» de todo lo que hemos vivido

Capaces de urdir las mentiras más sangrantes; Capítulo 3, Preguntas típicas

No tener miedo a nuevas situaciones difíciles, vienen muy bien para mantener las neuronas activas». Capítulo 3, Preguntas típicas

La vida llega realmente después de ese amor-desamor, pues esa experiencia nos ha permitido aprender a vivir, a conocernos mejor, a protegernos adecuadamente, a ser más racionales, más generosos, más humanos; después del desencanto del amor del otro nos queda el reencuentro con nosotros mismos, con el amor que llevamos dentro, con esa parte maravillosa que nos hará volvernos a sentir, y nos permitirá abrir las puertas a un amor más auténtico, más maduro, pero no menos intenso ni menos real; nos permitirá abrir las puertas «al amor de verdad». Capítulo 4, El sufrimiento útil/inútil en el amor

El sufrimiento nos provoca un desgaste enorme, un malestar constante, pérdida de energía, falta de adecuación a la situación que estamos viviendo y bajada significativa de las funciones intelectuales. Capítulo 5, Errores a evitar

La vida puede ser tan fácil como nosotros queramos situarla en cada circunstancia, y tan difícil como la sintamos en cada momento. Capítulo 5, Errores a evitar

Aprende a no expresar «todo» lo que piensas. Capítulo 5, Errores a evitar

Quizá podríamos empezar a cambiar ese concepto de «expresar todo lo que pensamos» por «¡hagamos todo lo que podamos!, para que nosotros y las personas que nos rodean nos encontremos en la mejor de las disposiciones y podamos. Capítulo 5, Errores a evitar

Ganar confianza en nosotros mismos es conseguir felicidad. Capítulo 5, Errores a evitar


Cuando todo lo veamos negro, ¡tengamos la seguridad de que no estamos siendo objetivos! En esos momentos no hemos de empeñarnos en seguir dándole vueltas al tema, sólo conseguiremos confundirnos y desesperarnos; será más útil que centremos nuestra atención en otros hechos, a ser posible más positivos, de tal forma que podamos distanciarnos, dejemos de sufrir inútilmente y consigamos no confundirnos con argumentos emocionales. Capítulo 5, Errores a evitar

Canalizaba toda la energía en quejarse. Capítulo 5, Errores a evitar

Siempre, incluso cuando los demás tienen una actuación muy directa y hasta negativa sobre nuestras vidas, podemos conseguir el control de nuestros pensamientos, y con ello el control de nuestras emociones. Capítulo 5, Errores a evitar

Cuando comprendí que mi felicidad no estaba en manos de mi marido / esposa, al principio me conmocioné, pero al cabo de unos días comprendí que era la mejor noticia de mi vida. Capítulo 5 Errores a evitar

Cuando podemos pensar de verdad en soluciones, estrategias o alternativas, es cuando volvemos a sonreír. La sonrisa nos ayuda a superar la irracionalidad. Capítulo 5, Errores a evitar

No «vivir las contrariedades como tragedias». Capítulo 5, Errores a evitar

Vivimos sin margen para integrar en nuestra vida acontecimientos tan normales como el que nosotros o alguien de nuestra familia se ponga enfermo. Capítulo 5, Errores a evitar

Para «salir» de las situaciones difíciles un requisito previo es que la persona crea que hay opciones, y eso lo logrará más fácilmente desde la ilusión que desde la desesperación. Capítulo 5 Errores a evitar

Según las edades, los llantos o muecas de tristeza pueden tornarse en gestos de impaciencia o en palabras bruscas y hasta agresivas, pero lo que de forma más suave o claramente errónea nos siguen pidiendo es que les transmitamos nuestra atención, nuestra comprensión y, sobre todo, nuestra calma y seguridad. Sin querer reconocerlo están deseando alguna excusa para reírse y dejar de llorar o chillar. Capítulo ,5 Errores a evitar

Creer en nosotros mismos va más allá de aspectos circunstanciales, significa aceptarnos, asumirnos como somos; confiar en que seguiremos mejorando en la medida que continuemos aprendiendo cada día, cada momento, cada segundo de nuestras vidas. Capítulo 6, Reglas de oro

Los días que no hayamos aprendido nada, serán días vacíos; días que “nada” aportarán a nuestra vida». El ser humano seguirá «creciendo» mientras siga aprendiendo; facilitemos los aprendizajes y hagamos de los mismos un estilo de vida. En el siguiente apartado aprenderemos a hacer prevalecer el autocontrol en los momentos de irritación. Capítulo 6, Reglas de oro

Intentar «sentirnos bien» cada día. Capítulo 6, Reglas de oro

Los problemas no se solucionan únicamente pensando en ellos y dándoles vueltas y vueltas; se solucionan cogiendo distancia, analizándolos con objetividad (y nada favorece tanto la objetividad como el encontrarnos bien, física y anímicamente). Capítulo 6, Reglas de oro

esperando escuchar frases de consuelo, pero se sorprendió oyéndome aquello de… «¡Qué suerte tenemos!, ¡qué oportunidades nuevas van a surgir de esta situación!, de haber sucedido las cosas de otra forma, hoy nonos estaríamos planteando estas posibilidades; ¡enhorabuena!, menos mal que por fin los acontecimientos han sido tan claros que nos muestran perfectamente los cambios que hay que acometer: ¡ánimo, que tenemos que trabajar mucho y poner en ello todas nuestras energías!». No había terminado aún mi «discursito» Capítulo 6, Reglas de oro

Momentos difíciles siempre encierran nuevas oportunidades, pero para poder verlas es necesario estar dispuestos a mirar, ver, oír, escuchar, así como a intercambiar opiniones y dialogar. Capítulo 6, Reglas de oro

Voy a sorprenderme a mí mismo. Capítulo 6, Reglas de oro

Ya nos decía Kafka que la felicidad suprime la vejez. Capítulo 7, Estrategias para dejar de sufrir y prepararnos para la vida


viernes, 10 de noviembre de 2017

La amistad de Cristo

La amistad de Cristo
Robert Hugh Benson

La clave de una perfecta amistad consiste en que los amigos se den a conocer mutuamente, dejando a un lado las reservas y mostrándose tal y como cada uno es. PRÓLOGO

Ningún hombre es realmente mi amigo, dice Maeterlinck, hasta que no hemos aprendido a guardar silencio en nuestra mutua compañía. LA AMISTAD DE CRISTO

Si algo hay patente en los evangelios es esto: Jesús desea en primer lugar y sobre todo, nuestra amistad. LA AMISTAD DE CRISTO

La vivencia de la amistad de Jesús es el auténtico secreto de los santos. LA AMISTAD DE CRISTO

Se nos acerca por incontables caminos; advertimos su presencia en situaciones muy diversas, pero no podemos descubrirle sólo en algunas de estas ocasiones ignorándole en otras. LA AMISTAD DE CRISTO

La amistad humana se inicia generalmente por algún detalle externo. Captamos una frase, percibimos una inflexión de voz, advertimos una forma de mirar o un modo de caminar. Y estas leves impresiones nos parecen el comienzo de un mundo nuevo. Consideramos estos detalles como la señal de todo un universo que se oculta tras ellos; creemos haber descubierto al alma que coincide exactamente con la nuestra, al temperamento que, por su semejanza o por su armoniosa diferencia, es perfectamente adecuado para ser el compañero del nuestro. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Proceso de la amistad: nos damos a conocer y conocemos al otro; encontramos, paso a paso, lo que habíamos esperado, y comprobamos lo que imaginábamos. Y el amigo, por su parte, sigue el mismo itinerario, hasta que llega el momento en que, por una crisis o tras un período de prueba, podemos descubrir que nos hemos equivocado, que hemos defraudado al otro o que el proceso ha seguido un curso diferente. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Y como ocurre con el paso de las estaciones, ya no hay más frutos que esperar por ninguna de las dos partes. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Jesucristo ha dado un salto de dos mil años y está a nuestro lado: se ha salido del fresco; se ha levantado del pesebre... «Mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado». LA INTIMIDAD CON CRISTO

Jesús, por su parte, nos pide lo mismo que nos ofrece. Se nos manifiesta abiertamente y exige que hagamos lo mismo.LA INTIMIDAD CON CRISTO

Podríamos decir que la diferencia entre el trato con un conocido y el que establecemos con un amigo radica en que, en el primer caso, tratamos de disimular para presentar una imagen agradable y atractiva; empleamos el lenguaje como un disfraz y la conversación como un camuflaje. En el segundo caso, dejamos a un lado los convencionalismos y las «presentaciones» e intentamos mostrarnos tal y como somos, abriéndole nuestro corazón. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Ésta es, pues, la primera etapa de la vía purgativa; el alma siente desilusión ante las cosas humanas y considera que los cristianos deberían ser –y después de todo no son– otros Cristos. LA VÍA PURGATIVA

El primer peligro se presenta inmediatamente: no hay procedimiento de limpieza que no implique cierto poder destructor. LA VÍA PURGATIVA

Y si el alma es un poco superficial, perderá la amistad con Cristo (la que tenía) además de las atenciones y regalos con los que Él la obsequiaba y complacía. LA VÍA PURGATIVA

La divinidad no radica en las cosas materiales y que el amor de Cristo es algo mucho más profundo que los mismos regalos que Él hace a sus nuevos amigos. LA VÍA PURGATIVA

La segunda etapa de la vía purgativa podría llamarse, en cierto modo, la desilusión de las cosas divinas. El alma cree que le ha fallado el aspecto terrenal devolviéndola a la realidad; y luego empieza a pensar que también le ha fallado la vertiente divina. LA VÍA PURGATIVA

Los sacramentos resultan rutinarios y monótonos, y parecen no cumplir sus promesas. LA VÍA PURGATIVA

Las cosas que ella consideraba como ayuda pasan a ser cargas adicionales. LA VÍA PURGATIVA

En la vía purgativa aparece una tercera etapa. El alma ya ha comprendido que ni las cosas externas ni las internas son Cristo. LA VÍA PURGATIVA

En esta tercera etapa empieza, pues, a percibir su ignorancia y su pecado, y a descubrir su asombroso egocentrismo y su autocomplacencia. LA VÍA PURGATIVA

A lo largo de la vía purgativa, Jesucristo, en su deseo de unirse estrechamente al alma, va despojándola de todo lo que puede entorpecer dicha unión. Y que el alma, consciente de su propia insignificancia, termina por abandonarse del todo en Jesucristo. LA VÍA ILUMINATIVA

Cristo purifica a sus amigos de todo lo que no es Él, para que sean plenamente suyos. Y es que no hay alma capaz de comprender la fuerza ni el amor de Dios hasta que no se ha abandonado completamente en Él. LA VÍA PURGATIVA

A lo largo de su camino, el alma deberá ir enriqueciéndose con las gracias que Cristo desee concederle. Ha abandonado al «hombre viejo» y ahora tiene que revestirse del «nuevo». Los autores espirituales llaman a esta etapa vía iluminativa. Conviene estudiarla siguiendo el itinerario de la vía purgativa y apoyándose en ejemplos característicos de los efectos de la gracia. LA VÍA ILUMINATIVA

Ocasionalmente, puede rebelarse, pero rectificará con la gracia de Dios. Puede que no entienda en toda su hondura el misterio del dolor, pero responderá a esas inquietudes del único modo posible: aceptándolo y asumiéndolo. Entonces descubrirá su sentido, un sentido del que ya no podrá dudar. LA VÍA ILUMINATIVA

La segunda fase de la vía iluminativa, Dios concede al alma una luz relacionada con las cosas espirituales y sobre todo con las verdades de la fe. LA VÍA ILUMINATIVA

La tercera fase de la vía iluminativa se refiere a las relaciones de amistad entre Cristo y el alma. LA VÍA ILUMINATIVA

A cualquier alma le resulta difícil pecar gravemente mientras siente la presión de las manos de Cristo en las suyas. LA VÍA ILUMINATIVA

No hay nada tan difícil como llegar a distinguir entre las inspiraciones del Espíritu Santo y las aspiraciones o imaginaciones de uno mismo. LA VÍA ILUMINATIVA

La amistad con Cristo. Una amistad que, recordemos, no se limita únicamente a los católicos. CRISTO EN LA EUCARISTÍA

Una de las características más sobresalientes de Jesús fue la amistad que mantuvo con los pecadores, su extraordinaria comprensión y la facilidad con que aceptaba su compañía. CRISTO EN EL PECADOR

Es tan patente su amistad con los pecadores que podríamos llegar a pensar que se desinteresa de los santos: CRISTO EN EL PECADOR

Del relato del Evangelio se deduce una nueva lección: no conocemos a Cristo si no somos capaces de encontrarlo en el pecador. CRISTO EN EL PECADOR

Cuando pecamos, perdemos a Cristo, que ya no está presente en nosotros por la gracia; pero por otra, asombrosamente real y trágica, Cristo sigue amándonos. Sigue interesado en nuestra salvación. CRISTO EN EL PECADOR

El descubrimiento de Cristo en el pecador es esencial para nuestra decisión de ayudarle. CRISTO EN EL PECADOR

Quien sirve o rechaza a su prójimo, le sirve o rechaza a Él. Sin embargo, no explica el hecho de que unas acciones llevadas a cabo sin pleno conocimiento puedan ser acreedoras de premio o de castigo. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

Descubrir a Cristo en el pecador no sólo significa un servicio a Cristo, sino también al pecador. CRISTO EN EL PECADOR

Con el fin de animar al alma en sus propósitos, Cristo la acaricia, la seduce y la hechiza, especialmente en las primeras etapas de la vida interior. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

Me resulta facilísimo adorar a Cristo en el sagrario, pero ¿me resulta igualmente fácil servirle en mi prójimo? Porque si no es así, no estoy progresando en absoluto. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE 

A medida que me conozco mejor, compruebo que el amor propio invade el conjunto, que mi celo por la gloria de Dios es muy escaso e inmenso el celo por mi propio yo, y que mis mejores acciones están envenenadas por los peores motivos.CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

Cuando encuentres a Cristo en ti mismo, da un paso más y encuéntralo también en tu prójimo. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

El dolor no es un desgraciado accidente en la vida, ni una muestra de despiadada indiferencia, ni el denodado esfuerzo de un Dios rudimentario por aparecer, sino una parte de la vida, tan augusta y trascendental que el mismo Creador puede someterse a ella. CRISTO EN EL QUE SUFRE

Quien acepta el sufrimiento por amor ha resuelto prácticamente –no en abstracto– el problema del dolor. CRISTO EN EL QUE SUFRE

No sentimos la urgencia de la necesidad de Dios, ignoramos la trascendencia de los asuntos que ha dejado a nuestro cargo, el tremendo valor de cada alma y de los actos, palabras y pensamientos que ayudarían a decidir su destino. Desconocemos la tensa expectación con la que el cielo. LAS SIETE PALABRAS

Jugamos como niños en un jardín, pisoteando las flores que Dios puede reemplazar, pero nunca reparar. LAS SIETE PALABRAS

Son muy pocos los que, al menos una vez en su juventud –o quizá en la edad madura–, no han advertido que Cristo pretende algo más que una obediencia formal o una adoración meramente externa. Su deseo es entablar con ellos una amistad que signifique el inicio de una conversión interior. LAS SIETE PALABRAS

El milagro que se produce siempre que un alma humillada ocupa el último puesto.LAS SIETE PALABRAS

Mientras el ego domine nuestra alma, nos veremos instintivamente inclinados al amor propio aunque esté disfrazado de amor a Dios. Ciertamente, un alma puede llegar al cielo si lo desea perseverantemente; pero es también cierto que el amor propio le impedirá alcanzar un lugar elevado y, menos aún, la posición de un amigo íntimo de Cristo en la tierra. LAS SIETE PALABRAS

Intentamos acomodar a la nuestra la voluntad divina, y alcanzar nuestra unión con Dios procurando que sea Él quien cambie y no nosotros. LAS SIETE PALABRAS

Para ir bien en el terreno espiritual debemos transformar nuestro comportamiento. LAS SIETE PALABRAS

LAS SIETE PALABRAS
Un afán que debe llevar no a la autoafirmación, sino a la negación de sí mismos.

Victoria fracasada. LAS SIETE PALABRAS

Había estado luchando por conquistar a Dios en lugar de rendirse a Él. LAS SIETE PALABRAS

El pesar, mal aceptado, es una fuerza destructora más poderosa que cualquier otro sentimiento humano. El pesar, soportado con resentimiento y amargura, aísla el alma no sólo de Dios, sino de los amigos: el solitario agoniza lentamente en su soledad. Sin embargo si la persona recibe y asume ese pesar, si hace un auténtico esfuerzo por aceptarlo, crea un lazo de unión tan fuerte con los demás que sufren, que todo el poder del infierno es incapaz de romperlo. LAS SIETE PALABRAS

La individualidad no se mantiene mas que sacrificando el individualismo. LAS SIETE PALABRAS

Si hay un momento en el que debamos volvernos hacia nuestro prójimo y calibrar nuestra caridad, será cuando estemos junto a la cruz, porque la suprema gloria de la cruz exige hacer del dolor el lazo más profundo en la relaciones humanas. LAS SIETE PALABRAS


Y es que, de vez en cuando, el hecho de vivir exige un esfuerzo intolerable, no sólo por el cansancio que para el cuerpo supone obedecer a las exigencias del alma, sino por el esfuerzo, aún mayor, que para el alma supone responder adecuadamente a las inspiraciones y peticiones de la gracia.LAS SIETE PALABRAS



miércoles, 1 de noviembre de 2017

La felicidad conyugal

Llevo en mí una gran capacidad de amar, pero es como si se hubiera ocultado en una habitación cerrada». Secretos de un matrimonio, Ingmar Bergman. CAPÍTULO I

La muerte lo había rozado sin acabar su cometido. CAPÍTULO I

Decidió sonreír a los que lo iban a visitar. Era una forma de no ceder al deterioro mental que a menudo conlleva un deterioro físico. CAPÍTULO I

En un matrimonio todos los sacrificios son posibles y se aceptan hasta el día en que uno de los dos se da cuenta de que es un sacrificio». Dame tus ojos, Sacha Guitry. CAPÍTULO II

A la gente no le gusta ver el sufrimiento en el cuerpo de los demás. CAPÍTULO II

Cuando un enfermo siente que lo han abandonado, el sufrimiento se vuelve más intenso, más cruel. CAPÍTULO II

El alma está viva y no soporta la rigidez, la parálisis. CAPÍTULO II

La esperanza aguardaba al otro lado del dolor. CAPÍTULO II

¿Es vida una vida en manos de los demás? CAPÍTULO II

Eso era el amor, desear lo que te recuerda al ser amado. CAPÍTULO III

Tarde o temprano, la gente frustrada te atacará. No te exhibas demasiado. Sé discreto. No olvides lo que decía el profeta: lo mejor está en el justo medio. Cuando alguien está en el punto de mira, siempre habrá quien rebusque en la basura. Si no encuentra nada, se inventará alguna infamia. A la prensa le encanta, y aunque exijas una rectificación, nadie la lee, el mal ya está hecho». CAPÍTULO VI

El fracaso es huérfano, el éxito tiene varios padres. CAPÍTULO VI

Más valía no despertar los recuerdos. CAPÍTULO IX

Entre un hombre y una mujer, la crueldad es indispensable», contesta Matsuko, la mujer del asesino. Violencia a pleno sol, Nagisa Oshima. CAPÍTULO X

Cuando estoy contigo, nada me asusta, ni siquiera la guerra, quizá la policía», dice Veronika a Boris antes de que este marche al frente. Cuando pasan las cigüeñas, Mijail Kalatozov. CAPÍTULO XIII

La derrota empieza cuando el adversario logra que dudes de ti mismo, hasta el extremo de que te sientes culpable y listo a actuar según su voluntad, a plegarte a sus exigencias. CAPÍTULO XIV

¿Abdicar? ¡Más vale desaparecer! ¿De qué sirve empequeñecerse hasta que nadie te vea? ¿La relación en una pareja sólo es posible si uno se convierte en la sombra del otro? CAPÍTULO XIV

Sé fuerte, sé como eres, sigue sorprendiéndonos, dándonos lo mejor de ti. CAPÍTULO XV

El azar tiene de extraordinario que es natural. Madame de…, Max Ophüls. CAPÍTULO XVIII

Al darle masajes, mis manos intentan llevarse su dolor y arrojarlo lejos. Por ello, después de cada sesión, sacudo mis dedos para retirar el mal que está en usted. Es como si mis manos estuvieran empapadas en un agua negra y se agitaran para librarse de ella. Un maestro hindú nos lo enseñó en un curso de formación al que asistí en Rabat. CAPÍTULO XVIII

Cobraba un salario, pero había algo más, una amabilidad, una gracia, que no formaban parte de su trabajo. CAPÍTULO XIX

¿Sabe usted lo que decía Chéjov a propósito del matrimonio?: «Si tenéis miedo a la soledad, no os caséis». CAPÍTULO XX

Me alegra saber que estás pintando. Tengo fe en tu espíritu exigente, imperioso y soberano. Te echo de menos. Entiendo cuánto me has querido, nunca lo dudé, como tampoco olvido que no has sabido elegirnos. Soy toda tú, ternura y memoria, dulzura y sonrisa. Aspiro a compartir la gran emoción que nos une más allá del tiempo. CAPÍTULO XXI

Le quedaba, pues, su arte para no fracasar en todo. Cuando dijo a su psiquiatra que, aunque su vida conyugal era un desastre, su vida profesional era un éxito, éste le respondió: «No estamos en un sistema de vasos comunicantes, cada fase de nuestra vida tiene sus recursos, sus fracasos y sus éxitos. Una no llena la otra. Si no, sería demasiado fácil. CAPÍTULO XXI

Soy el único responsable de esta derrota. Nuestras diferencias no eran simplemente de edad o de clase social. Eran más profundas y graves: a lo largo de nuestra vida en común, no vivimos la misma historia y nunca lo reconocimos». CAPÍTULO XXIII

En un matrimonio, si uno de ellos es sensato, ambos son felices». Comentario de Paquita, la doncella de Celia. Secreto tras la puerta, Fritz Lang. CAPÍTULO XXV

El matrimonio no es más que una declaración de guerra celebrada con música, con buena comida, perfumes, incienso, ropa bonita, promesas, cantos, etc. CAPÍTULO XXVI

Mi venganza se ejecutará por el camino del bien, de la bondad y de la generosidad. Será amor y redención. Voy a colmarlo de un amor infinito, hermoso y profundo, un amor que lo hará soñar y lo envolverá en una dulzura insospechada. Me haré pequeñita a su lado y le pediré perdón, me las arreglaré para obedecerle e incluso anticiparme a sus deseos, y así no podrá dudar de mi buena fe, de mi voluntad de resolver hasta el menor de sus problemas y de serle sumisa. Sí, me someteré, me resignaré, y espero poder volverme imprescindible. Existir

domingo, 22 de octubre de 2017

Cinco panes y dos peces

Yo no esperaré. Voy a vivir el momento presente, colmándolo de amor.
Capítulo I

El camino de la esperanza está pavimentado de pequeños pasos de esperanza.
Capítulo I

Escoger a Dios y no las obras de Dios: Dios me quiere aquí y no en otra parte.
Capítulo II

¿Porqué te atormentas así?
Capítulo II

A veces un programa bien desarrollado debe dejarse sin terminar, algunas actividades iniciadas con mucho entusiasmo quedan obstaculizadas, misiones de alto nivel se degradan hasta ser actividades menores. Quizá estés turbado o desanimado. Pero me han llevado a seguirlo a EL o a esta iniciativa o a aquella persona? Deja que el Señor actúe: El resolverá todo y mejor.
Capítulo II

Aprended a escuchar de nuevo.
Capítulo III

Para apreciar esas bellísimas oraciones fue necesario experimentar la oscuridad.
Capítulo III

El más grande error es no darse cuenta que el otro es Cristo.
Capítulo V

Jesús fue abandonado en la Cruz y ahora lo sigue estando en el Hermano y la Hermana que sufre en cualquier rincón del mundo.

Capítulo V

jueves, 5 de octubre de 2017

La Analfabeta

No hace nada. Se pasa el día leyendo.» «No sabe hacer nada más.» «Es la tarea más pasiva de todas.» «Perezosa.» Y, sobre todo, «Lee en vez de…». ¿En vez de qué? «Hay miles de cosas más útiles, ¿no?» Incluso ahora, por la mañana, cuando la casa se vacía y todos mis vecinos se van a trabajar, tengo un poco de cargo de conciencia por instalarme en la mesa de la cocina a leer los diarios durante horas en vez de… fregar los platos del día anterior, ir de compras, lavar y planchar la ropa, hacer mermeladas o pasteles… Y, ¡sobre todo!, en vez de escribir. Inicios

Para soportar el dolor sólo me queda una solución: escribir. De la palabra a la escritura

Los deberes te los quitas de encima enseguida, especialmente porque no tienen ningún tipo de interés. Poemas

Cómo explicarle, sin ofenderle, y con las pocas palabras que sé de francés, que su bello país no es más que un desierto para nosotros, los refugiados, un desierto que hemos atravesado para llegar a lo que se llama «integración», «asimilación». En ese momento, todavía no sé que algunos nunca lo lograrán. El desierto

En primer lugar, hay que escribir, naturalmente. Luego, hay que seguir escribiendo. Incluso cuando no le interese a nadie, incluso cuando tenemos la impresión de que nunca interesará a nadie. Incluso cuando los manuscritos se acumulan en los cajones y los olvidamos para escribir otros. Como hacerse escritor

Habla usted muy bien el francés. ¿Por qué está entre los principiantes? Yo le digo: —No sé ni leer ni escribir. Soy una analfabeta. Ríe: —Ya lo veremos. La analfabeta

Sé que nunca escribiré el francés como lo escriben los escritores franceses de nacimiento, pero lo escribiré como pueda, lo mejor que pueda. No he escogido esta lengua. Me ha sido impuesta por el destino, por la suerte, por las circunstancias. Estoy obligada a escribir en francés. Es un desafío. La analfabeta

Cinco años después de haber llegado a Suiza, hablo francés, pero no lo leo. Me he convertido en una analfabeta. Yo, la que sabía leer cuando tenía cuatro años. La analfabeta


Libertad vivida con la fuerza de la fe


La primera condición para influir positivamente en nuestro mundo, consiste en aceptarnos a nosotros mismos de todo corazón. Somos más fuertes cuanto más somos nosotros mismos, cuando asumimos nuestra realidad. Una llamada original

Hemos olvidado que no somos solamente algo, sino alguien: un ser que es querido tiernamente por Dios y llamado a vivir una vida única y apasionante, a ser libre y creativo, y a superar con la gracia divina hasta los obstáculos más grandes que podamos encontrar en el camino. Una llamada original

¿Qué es la libertad? Es la capacidad radical de ser protagonistas de nuestra vida. Una llamada original

La libertad permite alcanzar la máxima grandeza, pero también incluye la posibilidad de un desvío completo. Tiene que ver con la autorrealización y con la autodestrucción del hombre. Una llamada original

Cada uno de nosotros tiene la misión de alumbrar algo nuevo. Cada hombre es original y único. Con cada nacimiento, algo singularmente nuevo comienza en el mundo. Lo nuevo, dice Hannah Arendt, «siempre aparece en forma de milagro». Una llamada original. Una llamada original

Todo hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, palabras nuevas, soluciones nuevas, actuaciones únicas. Es capaz de vivir su propia vida, y de ser fuente de inspiración y apoyo para otros. A veces, conviene recobrar la mirada del niño, para abrirnos a la propia novedad –y a la de cada persona–, y así descubrir el desafío que encierra cada situación. El mundo será lo que nosotros hagamos de él. Una llamada original

Nadie debe convertirse en un «autómata», sin rostro ni originalidad. Nadie está destinado a ser un «hombre-masa». Justamente hoy es más necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de la vida humana y busquemos caminos para llegar a ser «más» hombres, y no unas personas renuentes, asustadas y enlutadas. Una llamada original

El Creador tiene una idea maravillosa de cada uno de nosotros; ha confiado a cada uno un proyecto original. Una llamada original

Mientras no descubramos este inmenso amor de Dios hacia nosotros, viviremos vagabundeando, asfixiados, como huérfanos que no tienen ni casa ni padre. Una llamada original

Un cristiano acoge su existencia como don. Sabe que recibe mucho de los hombres, y todo de Dios. No sólo cree en la existencia divina, sino que cree en el amor divino: un amor eternamente nuevo que se halla en el origen de su existencia y llega a lo que hay de más profundo en él. Una llamada original

La primera condición para influir positivamente en nuestro mundo, consiste en aceptarnos a nosotros mismos de todo corazón. Somos más fuertes cuánto más somos nosotros mismos, cuando asumimos nuestra realidad. Una llamada original

Lo importante no es el papel que las personas desempeñan en la sociedad, sino cómo lo interpretan. Una llamada original

Nuestra vida no es algo dado de una vez para siempre. Es más bien un quehacer, un proyecto, que tenemos que realizar. Una llamada original

La cuestión no es: ¿Qué puedo hacer por Dios?, sino ¿Cómo me dejo amar por Él? La libertad interior

La «vida en plenitud» no se refiere a la cantidad de experiencias que acumulamos, no se trata de probarlo todo: uno puede ir a mil congresos científicos y conservar un carácter infantil. Por el contrario, otro puede no haber salido nunca de su aldea y llegar a ser un sabio. No se trata de hacer más, sino de ser más. La libertad interior

Una auténtica revolución interior: no nos apoyamos en nuestras fuerzas, sino exclusivamente en la omnipotencia divina. Entonces, la raíz de nuestra acción será fuerte, y nuestra vida será unitaria. Juan Pablo II nos dio un ejemplo luminoso de ello. En sus últimos tiempos, un periodista entrevistó a un cardenal del Vaticano: «¿Qué piensa usted del Papa?», una pregunta un tanto general. «Es un hombre sumamente peligroso», respondió el cardenal con claridad. «¿Por qué es peligroso?», volvió a preguntar el periodista. «Confía completamente en Dios». La libertad interior

No hay nada más revolucionario que una persona que se deja llevar por el Espíritu Santo. La libertad interior

la libertad interior no es una trinchera, detrás de la cual uno se aísla dando la espalda a los demás, o rechazándolos. Quien actúa así, puede convertirse fácilmente en un introvertido, que sólo es libre «para sí mismo», que busca ante todo su independencia, su inviolabilidad y se separa de los demás. De este modo, se queda solo, sin amigos. Después de haber descubierto la propia interioridad, es preciso pasar al segundo nivel, abrirse, manifestar y ejercer la libertad. La libertad interior

La libertad es la capacidad de conducirse a sí mismo. ¿De qué me sirve esta capacidad, si no me atrevo a tomar decisiones? La libertad de ejercicio

Cuando evito tomar decisiones concretas y comprometedoras, no soy yo quien traza mi historia personal y única, ya que me dejo llevar por las circunstancias. Entonces serán otros los que decidirán en mi lugar, mientras el tiempo sigue pasando inexorablemente... Como dice la sabiduría popular –y también Moltke, uno de los genios militares de Prusia–, no hay peor decisión que la que no se toma. La libertad de ejercicio

Cuanto más grandes son las aspiraciones, más grande es la libertad. La libertad de ejercicio

Es importante apuntar muy alto para engrandecer el corazón y movilizar las energías. Cuando quieres construir una nave y buscas personas para realizar esta tarea –subraya un dicho popular alemán– no les digas que busquen el material y hagan cálculos complicados, sino despierta en ellas las ansias hacia el océano grande y amplio». La libertad de ejercicio

Cuando una persona decide ser médico, en unos años será otra persona distinta que si hubiera decidido ser artista. Muchas circunstancias de nuestra vida dependen, al menos en buena parte, de nuestra voluntad: el estado de vida, la profesión, los amigos, la práctica de la fe... «El destino te lo montas tú», dice con razón una canción hecha por jóvenes. La libertad de ejercicio

los sentimientos pueden oscurecer la verdad. La libertad de ejercicio

Una persona libre vive de acuerdo con lo que es. Vive de acuerdo con su orden interior, sin dejarse dominar por las situaciones que van y vienen, que hoy son, pero mañana ya no serán. La libertad de ejercicio

Si permanecemos en el dolor, bloqueamos el ritmo de la naturaleza; entonces, la relación hacia la persona fallecida no puede considerarse como una relación sana. Algunos se niegan a cambiar los muebles de la habitación de la persona muerta. O bien no desean escuchar una determinada melodía, porque no le gustaba al difunto. La libertad de ejercicio

Muchas veces el comportamiento delata los sentimientos de modo más directo, visible y auténtico que las palabras» . La Libertad de ejercicio

El único modo de experimentar la felicidad es sentirla. La libertad para amar

Si busco continuamente las alegrías que me pueden dar los otros hombres o las cosas, nunca llegaré a ser feliz. La libertad para amar

La amistad puede experimentarse como algo que alienta y sostiene, que fortalece, da seguridad y libera. La libertad para amar

Tratando y queriendo a la gente más variada se ensancha su corazón, se hace más profundo su conocimiento de la condición humana y menos radicales sus juicios sobre situaciones complejas. La libertad para amar

El amor hace a todos primeros. La libertad para amar

Cada persona es importante y sagrada, independiente de sus deficiencias y errores, su fragilidad y su vida pasada. Si los últimos serán los primeros en el reino de Cristo, tenemos que respetar más el tallo de hierba que la orquídea, más la gota de rocío que la catarata, y conviene pedir a Dios que nos quite las anteojeras. La libertad para amar

La «ascética» se prueba en la capacidad de escuchar. Nos mueve a empeñarnos en el difícil arte de ir a fondo con los demás, de no quedarnos en lo que dicen, sino llegar a lo que quieren decir, de no oír solamente palabras, sino mensajes. Escuchar es caridad. A veces consistirá en asumir la vocación de papelera o de saco de basura. Tal vez la escasez de estos oyentes papelera sea la causa de la soledad de tantas personas: están llenas de experiencias que no pueden compartir con otros. La libertad para amar

Renunciar a ese «orgullo de dar recetas y tener razón» que tan a menudo nos impide sintonizar con los otros. Quien admite su debilidad, puede dar ánimo a otro; le hace crecer. Quien, en cambio, presume de saberlo todo, puede paralizar a las personas a su alrededor. «No abras los labios, si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio», nos aconseja la sabiduría popular. La libertad para amar

Amar no consiste simplemente en hacer algo por alguien, sino en confiar en la vida que hay en él. Consiste en comprender al otro con sus reacciones más o menos oportunas, sus miedos y sus esperanzas. Es hacerle descubrir que es único y es digno de atención, es ayudarle a aceptar su propio valor, su propia belleza, la luz oculta en él, el sentido de su existencia. Y consiste en manifestar al otro la alegría de estar a su lado. La libertad para amar

Cuanto mayores son mis conocimientos sobre mi misión en la tierra, más fuerzas tengo para actuar, porque crece la libertad que me lleva a saltar los obstáculos. Obedecer a Dios: fuente de la libertad

La voz de Dios en nosotros se llama tradicionalmente «conciencia». Obedecer a Dios: fuente de la libertad

¡No estaban solos! Estaban metidos en Dios- Obedecer a Dios: fuente de la libertad

La obediencia se manifiesta, ordinariamente, en aceptar los acontecimientos de cada día, dándonos cuenta de que constituyen el lugar de cita con el Señor en cada momento. Obedecer a Dios: fuente de la libertad

A pesar de exigirnos mucho, el mismo Jesucristo nos asegura que su «carga es leve» [44]. Es leve por el amor que nos da alas y nos hace volar hacia lo alto. ¿Acaso no le pesan al pájaro las alas? Sí, pero sin ellas no se levantaría. Son un peso ligero para él.  Obedecer a Dios: fuente de la libertad

Obediencia inteligente» quiere decir, ante todo, que yo entiendo no sólo el mandato, sino también el sentido del mandato: veo su conexión con un fin digno de alcanzar. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Cuando alguien nos miente y engaña, no considerándonos dignos de la verdad, es difícil considerarle a él digno de nuestra confianza. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Toda crisis de obediencia es precedida por una crisis de autoridad, de auténtica autoridad. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Quien quiere que se le obedezca, debe dar pocos mandatos. En la formación de personas a todos los niveles conviene insistir en algunos puntos claros y esenciales, y dejar luego gran espontaneidad y libertad a la diferente mentalidad, al carácter y a la situación específica de cada uno. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Sería una injusticia juzgar con nuestra mentalidad de hoy los acontecimientos de ayer. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Formar significa liberar en el hombre las fuerzas dadas por Dios, y ayudarle a conseguir su pleno desarrollo natural y sobrenatural. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Un cristiano quiere encontrar a Dios en la época en que vive su generación. «En toda la historia del mundo hay una única hora importante, que es la presente. Quien huye del presente, huye de la hora de Dios». Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Hay personas que ni se dan cuenta de sus cadenas. Se acomodan al espíritu general que les parece obvio. Presiones exteriores

Cuando un cristiano es consciente de que el mismo Dios le apoya desde lo más profundo de su corazón, tiene fuerzas para vivir con serenidad los acontecimientos más dramáticos. Pero en ocasiones olvidamos esta presencia divina y permitimos que nos dominen la precipitación, la intranquilidad o la angustia. Entonces es como si desplazáramos a Jesucristo, como si saliéramos a solas de nuestra «morada» y le dijéramos: «Ahora no puedo contar contigo, tengo que hacerme cargo del asunto personalmente». La hora de la desgracia revela, con frecuencia, cuánta fe y confianza nos faltan todavía. Presiones exteriores

Como dice San Juan de la Cruz, poco importa que un pájaro esté atado con una cuerda gruesa o con un hilo de seda. El resultado final es el mismo: ¡el pájaro no puede volar!. Presiones exteriores

Decidimos «vivir solos»: no en la presencia amorosa de Cristo, sino ante la mirada crítica de los hombres, cuyos juicios no pueden ser sino limitados e incompletos, y muchas veces son injustos y hasta crueles. Esta decisión de «vivir solos» es el comienzo de conflictos sin fin, y en ella se nos revela el núcleo y la tragedia del pecado: no queremos trabar amistad con Dios, y terminamos dependiendo de los hombres. Presiones exteriores

Damos poder sobre nosotros a los demás, cuando nos hacemos dependientes del humor que ellos tengan. Presiones exteriores

El pecado nos hace entrar en el túnel de la insatisfacción, creando una especie de malestar general. Uno ya no se siente a gusto en su propia piel. Pero, si no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar. Y, en búsqueda de una mejora de la situación personal, puede ocurrir que se vuelva cada vez más egocéntrico. Presiones exteriores

Una lengua que no sabe más que calumniar, manifiesta un corazón destrozado», dice con acierto un proverbio alemán. Presiones exteriores

El que se afirma dominando es porque tiene una gran dificultad de amar. Admitir su amor por el otro sería admitir su necesidad de él, y eso es lo contrario de lo que pretende. Presiones exteriores

El orgullo y la dureza van unidos. El ser humano tiene, efectivamente, una capacidad de hacer el mal que, en ocasiones, nos espanta. Cuando Speer, el lugarteniente de Hitler –ya muy viejo–, salió de la cárcel de Spandau, le preguntaron los periodistas si, a su juicio, Hitler era un loco. «Lo que ocurre –respondió– es que cuando el hombre llega a tales extremos, lo atribuimos a la locura, pero en realidad es que no sabemos hasta dónde llega en el hombre el ansia de poder». Presiones exteriores.

Un rasgo característico de la mentalidad farisaica: los «buenos» exigen castigos para los «malos». Presiones exteriores

Olvidamos que «los tiempos del aplauso», de ordinario, no son tiempos de especial gracia. Saltar los muros

Soy libre cuando vivo en paz conmigo mismo, en paz con Dios. Saltar los muros

Hemos huido de nuestra «morada interior» en la que los problemas del mundo pierden su dureza y se relativizan. Y como no estamos «en casa», no podemos abrir la puerta, cuando Dios nos quiere visitar. Saltar los muros

Una nueva vida, que consiste esencialmente en una nueva amistad con Dios. Saltar los muros. Saltar los muros

La emancipación en sentido de madurez interior se consigue en el trato con Cristo. Saltar los muros

Cada vez me afectan menos las hostilidades o las calumnias que puedan surgir en mi entorno; no pierdo el tiempo acusando a otros, no lucho contra nadie; no quiero mostrar mi «grandeza». Sencillamente, disfruto de la vida. Hay en mí un espacio sobre el que nadie tiene poder, el espacio en el que Dios mora en mí. Allí encuentro un consuelo que el mundo no me puede dar, y mucha tranquilidad. Saltar los muros

Mientras nos perdemos en las comparaciones, son los demás quienes determinan nuestro estado de ánimo, y nos sentimos frecuentemente a disgusto. Si, en cambio, no nos preocupa hasta dónde subiremos en la carrera o cuánto vamos ganar, si no tenemos ni queremos poder, nos situamos fuera de los comunes «combates sociales» o de los llamados «juegos de poder» y de las rivalidades. Entonces podemos experimentar realmente la comunión con los demás. Saltar los muros

Es necesario, en un primer paso, separarse de algún modo del agresor, aunque sea sólo interiormente. Mientras el cuchillo está en la herida, la herida nunca se cerrará. Hace falta retirar el cuchillo, adquirir distancia del otro; sólo entonces podemos ver su rostro. Saltar los muros

Una persona no se define por lo que dicen de ella los demás, sino a partir de Dios. Saltar los muros

La ascética es imprescindible para una persona que no quiere vivir como hombre-masa, que no quiere ser manipulada por los medios. Existe en nosotros una facultad que nos permite mantenernos en pie, superar los golpes del destino y contemplar las estrellas. Saltar los muros

El Señor nos llama a la fe, no al éxito», afirma la Madre Teresa de Calcuta. Saltar los muros

Quien pone su confianza en Dios, recupera, con el tiempo, también su confianza en los hombres. Se vuelve capaz de descubrir lo bueno y bello que está en el fondo de cada persona, aunque esté cubierto por mucha ceniza. Si alguien, en cambio, no puede confiar en nadie, se hace daño, ante
todo, a sí mismo; vive centrado en sí, lleno de miedos y tensiones: «Quien desconfía, es viejo», dice la sabiduría popular. Saltar los muros

Quien se siente amado por Dios, sabe que no tiene que lograrlo todo con sus propias fuerzas. Por tanto, está lejos del peligro de caer en el activismo, y comienza a mirar el mundo con más hondura y serenidad. «El que reduce sus quehaceres, llegará a ser sabio», podemos leer en el Antiguo Testamento. Saltar los muros

Embarcarse en la vida que Dios le da. Saltar los muros

Vive consciente de su destino divino. Saltar los muros

Estamos llamados a confiar en Dios. Pero antes, mucho antes, Dios confía en nosotros. Nos da un sinnúmero de «talentos», de dones, para que hagamos el mundo más bello y habitable, ejerciendo la «fantasía del amor». Saltar los muros

Cada crisis es una fuente de vida. Cada situación es un don de lo alto, especialmente aquellas en las que experimentamos nuestras incapacidades y limitaciones, rechazos y duras críticas. Dios permite el dolor, porque sabe lo que va a hacer al «tercer día». Si nos deprimimos ante la dificultad, enterramos un talento recibido. Saltar los muros

Mucho cuidado de no «echar a perder» ese poco sufrimiento «injusto» que a veces puede aparecer en nuestra vida, pues nos une de manera muy especial a Cristo: humillaciones, envidias, incomprensiones y ofensas de todo tipo forman parte de una vida espiritual seria. Es como si Dios permitiese misteriosamente estas contradicciones para hacernos ver lo que sale de los oscuros fondos de nuestro corazón, y para conducirnos –poco a poco– a una humilde madurez. Saltar los muros

No echar a perder el sufrimiento significa, por ejemplo, no hablar de él si no es realmente necesario y de gran utilidad, guardarlo celosamente como un secreto entre nosotros y Dios. Un antiguo Padre del desierto afirma: «Por grandes que sean tus sufrimientos, tu victoria sobre ellos se encuentra en el silencio». En la misma línea advirtió un obispo a un grupo de sacerdotes jóvenes el día de su ordenación: «Recibiremos muchos golpes, pero prometemos desde ahora no devolverlos nunca». Saltar los muros

Precisamente cuando llegamos al punto cero, cuando todo se nos ha ido de las manos, cuando tenemos que confesar con dolor que jamás podremos garantizar nada por nosotros mismos, entonces podemos experimentar el poder divino: nuestra fuerza viene de lo alto, y no de nosotros mismos. Saltar los muros

Una persona que sufre, está llamada a abrirse a la gracia. Quien se abre, es humilde, y no siempre lo es quien se rebaja. Saltar los muros

No es que entienda todo lo que le pasa en el camino, pero confía en la bondad y sabiduría divinas. De este modo, puede afirmar, en los días de lluvia, lo mismo que dijeron algunos judíos durante la persecución nazi: «Creo en el sol, aunque no brille; creo en el amor, aunque no lo sienta; creo en Dios, aunque Él se calle». Saltar los muros

Una única persona que se abandona plenamente en Dios, tiene más poder que todo un ejército. Saltar los muros

¿Cómo habríamos de olvidar los antiguos mitos que están en el comienzo de todos los pueblos, los mitos de los dragones que, en el momento supremo, se transforman en príncipes o en princesas? Quizá todos los dragones de nuestra vida son príncipes o princesas que esperan sólo eso, vernos una vez hermosos y valientes. Saltar los muros

Tácito, el famoso historiador romano: «Cuantas más leyes dé el Estado, peor gobernará». Crear ambientes libres

Schiller: «Ante el hombre libre no tiembles nunca. Pero tiembla ante el esclavo, si es que llega a romper sus cadenas». Crear ambientes libres

En una ocasión, hacia la mitad del siglo XX, los padres de un estudiante buscaban en Madrid un sitio «seguro» para su hijo y llegaron a una residencia del Opus Dei. Cuando invitaron al Fundador a ejercer un poco de control sobre el chico, para que no se «perdiera» en la gran ciudad, recibieron una respuesta muy clara: «Se han confundido ustedes de puerta. Aquí no se vigila a nadie. En esta casa se ama mucho la libertad, y el que no sea capaz de vivirla y de respetar la de los demás, no cabe entre nosotros». Crear ambientes libres

La libertad es un riesgo, como también lo es el amor. Si queremos vivir a la altura del proyecto divino sobre nosotros, que es la altura del ser humano, no debemos renunciar a ninguno de ellos. Crear ambientes libres

La presencia de una persona puede hacernos vivir y crecer; pero también puede hacernos caer enfermos y paralizarnos, puede hacernos buenos o malos, felices o tristes. Todos necesitamos la experiencia de ser amados sin condiciones. Quien no tiene esta experiencia, no ama. Y quien se siente tratado como objeto, del mismo modo trata a los otros: si ha sido explotado, también explota a los demás. Crear ambientes libres

En un ambiente en que experimentamos que los otros nos tratan con sincera confianza, que creen –a pesar de todas las faltas– en algo bueno y bello que hay en nosotros, se despierta una profunda alegría en el corazón. Cuando alguien nos mira con cariño, nos vemos estimulados a emprender grandes cosas, porque queremos merecer esta mirada. Crear ambientes libres

Hay personas que engendran alrededor de sí un ámbito de confianza y de alegría. Es como si dieran alas a los demás. Crean grandes espacios vitales en los que todos pueden desenvolverse con gozo y propias iniciativas. El mundo parece más ancho y amplio, la vida parece más bella: así se conduce a los hombres al pleno despliegue de su libertad personal. Crear ambientes libres

Una prudente orientación de las fuerzas naturales conduce a que el mundo sea más bello y habitable. Educar personas libres

Un buen maestro influye más con su vida que a través de sus lecciones que da. Es «camino» para otros que, mirándole a él, se encuentran a sí mismos. Un antiguo dicho popular reza: «Búscate un maestro al que puedas apreciar más por lo que ves de él que por lo que oyes de él». Educar personas libres

El Papa Juan Pablo II confesó: «Mi padre se exigía tanto a sí mismo que no tenía que exigir nada de mí». Educar personas libres

No tienes que cambiar a tu hijo, sino a ti misma. Los problemas de tu hijo reflejan tus propios problemas. ¡Cámbiate a ti!». Educar personas libres

Todo lo que hacemos influye en el ambiente que nos rodea. Educar personas libres

Mostrar un rostro único y adquirir un estilo propio de vida. Educar personas libres

Nos sentimos felices cuando alguien nos hace entender: «Te quiero por ser el que eres; y no te quiero –ni en primer, ni en segundo lugar– por tu belleza o tu inteligencia, ni por tu riqueza o tu musicalidad. Puedes contar conmigo a través de todos los altibajos de la vida». Educar personas libres

La verdad engendra odio cuando se endurece o petrifica. Educar personas libres

Los modos de decir la verdad cuentan tanto como la verdad misma que se dice. Educar personas libres

Conviene transmitir a todos los que han fallado, de un modo u otro, que seguimos confiando plenamente en ellos, tal como otros confían en nosotros a pesar de nuestras miserias. «No, tú no eres así. ¡Sé quien eres! En realidad eres mucho mejor». Educar personas libres

Justamente cuando alguien ha fracasado, necesita experimentar que hay otro que le quiere, y que desea todo el bien posible para él, su pleno desarrollo, su dicha profunda; le quiere desde el fondo del corazón, con gran sinceridad. Educar personas libres

Podemos estar completamente seguros de que, lo que permanece para siempre, no será nuestro dinero, ni el aplauso. Lo único que contará al final de nuestra vida, será el amor que hemos ofrecido y recibido. No tendremos nada más. Educar personas libres