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miércoles, 17 de agosto de 2016

Nada nos salvará de la muerte, salvemos la vida

La vida discurre junto a material inflamable.
Javier Urra; Celebra y comparte la vida; J de J Editores, Madrid, 2016, p.15.

Dejar para el futuro espacios de asombre.
Javier Urra; Celebra y comparte la vida; J de J Editores, Madrid, 2016, p.37.

Las arrugas las entiendo como condecoraciones.
Javier Urra; Celebra y comparte la vida; J de J Editores, Madrid, 2016, p.39.

Hay mucho de dignidad en la convivencia con el natural deterioro.
Javier Urra; Celebra y comparte la vida; J de J Editores, Madrid, 2016, p.39.

Ya que nada nos salvará de la muerte, salvemos la vida.
Javier Urra; Celebra y comparte la vida; J de J Editores, Madrid, 2016, p.78.

Los mejores psicofármacos se llaman amigos-

Javier Urra; Celebra y comparte la vida; J de J Editores, Madrid, 2016, p.203.

sábado, 30 de julio de 2016

Quiéreme poco, pero toda la vida.

El hombre que se levanta es aún más grande que el que no caído. Concepción Arenal en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.23.

Hay seis cosas que detesta Dios y siete que su alma abomina: los ojos altaneros, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que trama designios perversos, los píes que corren presurososal mal, el falso testigo que profiere calumnias, y el que siembra discordias entre hermanos. 
Proverbios 6.15  en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.25.

No te acobardes frente al poderoso, no pongas en peligro tu rectitud.
Eclesiástico 7.23 en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.27.

Descúbrete a ti mismo con amor, para que los demás comiencen a quererte. 
Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.28.

Quiéreme poco, pero toda la vida. 
Refrán judío en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.29.

La mitad de mi alegría reside en hablar de ella. 
Proverbio persa, en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.29.

Te amo no sólo por lo que eres sino por lo que soy cuando estoy contigo. 
Anónimo en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.32.

Hay algo más que tu rostro en tu rostro. 
Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.32.

La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come. Francisco de Quevedo en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.36.

La prueba de carácter más difícil no consiste tanto en la capacidad de guardar un secreto, sino en abstenernos de revelar que lo conocíamos una vez que se ha divulgado.
Sidney Harris en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.37.

Dicen que hay cuatro estaciones. Yo digo que sólo hay dos. Si no estoy contigo : frío, si estoy contigo: calor. 
Copla popular española en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.42.

Divide las dificultades que examines en tantas partes como sea posible para hallar su mejor solución. 
René Descartes en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.47.

La astucia de los que no tienen astucia es la paciencia. 
Proverbio árabe en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.50.

La mejor prueba de la calidad de una civilización es la calidad de su ocio. 
Orwin Edman en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.53.

Ese divino no hacer nada en que se hacen tantas cosas. 
Romain Rolland en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.51.

El miedo no es más que un deseo al revés. 
Amado Nervo en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.73.

Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre. El fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido. 
Paul Valéry en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.74.

Consúmete viviendo, no dures. 
Enrique Agilda en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.74.

Vivimos mientras nos renovamos. 
Henri Amiel en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.75.

Nadie está obligado a más de lo que puede. 
Celso en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.87.

El poeta es un espía de Dios. 
Shakespeare en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.88.


Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva. 
Mark Twain en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro Latino, Buenos Aires, 1999, p.94.

domingo, 24 de julio de 2016

El Camino del Artista

El arte es una transacción espiritual.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.18.

La creatividad es como la maleza, renace con muy poquitos cuidados.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.20.

Siendo seres creativos, nuestras vidas se convierten en nuestra obra de arte.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.35.

La musa más potente de todas es nuestro propio niño interior.
Stephen Nachmanovitch en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.56.

Nada tiene una influencia psicológica más poderosa sobre el entorno y especialmente sobre los hijos que la vida no vivida de los padres.
Carl Gustav Jung en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.68.

El momento preciso en el que estaba era siempre el único lugar seguro para mí. Cada momento tomado en soledad era siempre soportable. En el aquí y ahora exactos todos estamos siempre bien. Ayer puede que el matrimonio se rompiera. Mañana puede que el gato se muera.. La llamada del amante, por mucho que la espere, puede que no llegue nunca, pero justo en este momento, justo ahora, no pasa nada. Estoy respirando, inhalando y exhalando. Cuando me di cuenta de esto empecé a entender que no hay momento que no tenga su propia belleza.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.104.

El azar es poderoso. Deja siempre el cebo echado: en el estanque donde menos te lo esperas habrá un pez.
Ovidio en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.116.

Existe el riesgo que no puedes arriesgarte a correr y también existe el riesgo que no puedes arriesgarte a no correr.
Peter Drucker en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.160.

La vida verdadera se vive cuando ocurren cambios diminutos.
León Tolstoi en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.176.

El truco está en metabolizar el dolor en forma de energía.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.203.

La clave está en la acción. El dolor que no se canaliza de forma provechosa rápidamente se solidifica en forma de corazón de plomo, que vuelve difícil cualquier movimiento.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.206.

Si tienes que enfrentarte a una pérdida, da inmediatamente un pequeño paso para apoyar a tu artista.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.206.

Una vida creativa se basa en muchos y muy pequeños pasos y en muy, muy pocos saltos.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.212.

El artista bloqueado gasta una gan cantidad de energía, pero no de una forma visible. El artista bloqueado gasta energía en odiarse a sí mismo, en reproches, en dolor y envidia. El artista bloqueado gasta energía en dudar de sí mismo.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.221.

La vida se encoge o se expande en proporción al coraje que uno tenga.
Anais Nin en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.227.

Queremos hacer algo que pensamos sea correcto, importante. Nosotros somos lo importante y el algo que hagamos puede ser festivo pero pequeño.
Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.277.

Un cuadro nunca está terminado. Sólo se detiene en lugares interesantes.

Paul Gardner en Julia Cameron; El Camino del Artista, Aguilar, 9° edición (1° edición 2011), Barcelona, 2016, p.284.

miércoles, 13 de julio de 2016

Una hora de escritura es un tónico.

Y que se aprende escribiendo?, preguntarán ustedes.
Primero y principal, uno recuerda que está vivo y que eso es un privilegio, no un derecho. Una vez que nos han dado la vida, tenemos que ganárnosla. La vida nos favorece animándonos y pide recompensas.”

Al final de cada jornada el menor esfuerzo significa una especie de victoria.

Si no escribiese todos los días, uno acumularía veneno y empezaría a morir, o desquiciarse, o las dos cosas.

Una hora de escritura es un tónico.

Si uno escribe sin garra, sin entusiasmo, sin amor, sin divertirse, únicamente es escritor a medias. Significa que tiene un ojo tan ocupado en el mercado comercial, o una oreja tan puesta en los círculos de vanguardia, que no está siendo uno mismo. Ni siquiera se conoce. Pues el primer deber de un escritor es la efusión: ser una criatura de fiebres y arrebatos. Sin ese vigor, lo mismo daría que cosechase melocotones o cavara zanjas; Dios sabe que viviría más sano.

Las limpiadoras secuelas de la risa, el chillido, la gran carcajada como un relincho.

Busque un personaje como usted que quiera algo o no quiera algo con toda el alma. Dele instrucciones de carrera. Suelte el disparo. Luego sígalo tan rápido como pueda. Llevado por su gran amor o su odio, el personaje lo precipitará hasta el final de la historia. La garra y el entusiasmo de esa necesidad —y tanto en el amor como en el odio hay garra—, encenderán el paisaje y elevarán diez grados la temperatura de su máquina de escribir.

Cuanto más pronto se suelte uno, cuanto más deprisa escriba, más sincero será. En la vacilación hay pensamiento. Con la demora surge el esfuerzo por un estilo; y se posterga el salto sobre la verdad, único estilo por el que vale la pena batirse a muerte o cazar.

La vida es corta, la desdicha segura, la muerte cierta.

La Musa, entonces, es la más asustadiza de las vírgenes. Se sobresalta al menor ruido, palidece si uno le hace preguntas, gira y se desvanece si uno le perturba el vestido.

Cuando se les entibiaban las almas, todos eran poetas.

Lea usted poesía todos los días. La poesía es buena porque ejercita músculos que se usan poco. Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas. Conserva la conciencia de la nariz, el ojo, la oreja, la lengua y la mano. Y, sobre todo, la poesía es metáfora o símil condensado. Como las flores de papel japonesas, a veces las metáforas se abren a formas gigantescas. En los libros de poesía hay ideas por todas partes; no obstante, qué pocos maestros del cuento recomiendan curiosearlos.”

Pero a mí, fíjense ustedes, las historias me han guiado por la vida. Ellas gritan, yo voy detrás. Ellas echan a correr y me muerden los tobillos, yo respondo escribiendo todo lo que pasa durante la mordida. Cuando termino, la idea me suelta y se va.
Así es la vida que he tenido. Borracho y a cargo de una bicicleta, como una vez dijo un informe policial irlandés.
Borracho de vida, y sin conocer el rumbo siguiente. Pero antes del amanecer uno ya está en marcha. ¿Y el viaje? Exactamente la mitad terror, la mitad júbilo.

Todo es abono.

La cantidad redunda en calidad.

El artista aprende a omitir.

El único fracaso es detenerse. No trabajar es apagarse, endurecerse, ponerse nervioso; no trabajar daña el proceso creativo.

“La fama y el dinero son dones que se nos otorgan sólo después de que hayamos brindado al mundo nuestros dones mejores, nuestras verdades solitarias e individuales. Por el momento tenemos que construir nuestra mejor trampa para ratones, sin atender al agujero que nos están abriendo en la puerta.

En el mundo hay un solo tipo de historia. La suya.

Todas las buenas historias son de una sola clase: la de la historia escrita por un individuo con una verdad propia.

Uno sólo se impide volverse auténticamente creativo cuando la imitación sobrepasa su función natural. Hay escritores que tardan años en dar con la historia original que llevan dentro; otros apenas unos meses. Después de millones de palabras de imitación, a los veintidós años yo me relajé de repente y abrí la brecha a la originalidad con una historia de «ciencia-ficción» que era enteramente «mía».

La Trama no es sino las huellas que quedan en la nieve cuando los personajes ya han partido rumbo a destinos increíbles. La Trama se descubre después de los hechos, no antes. No puede preceder a la acción. Es el diagrama que queda cuando la acción se ha agotado. La Trama no debería ser nada más. El deseo humano suelto, a la carrera, que alcanza una meta. No puede ser mecánica. Sólo puede ser dinámica.

La sentencia «Sabio es el padre que conoce a su hijo. sentencia

No lleves ruinas en la mente
o la belleza se frustra

Hacer es ser.
Haber hecho no basta.
Abarrotarse de hacer: ése es el juego.
Nombrarse a cada hora por lo actuado,
medir el tiempo en la hora del crepúsculo
y descubrirse en actos
imposibles de conocer antes que ocurra
lo que has sonsacado a ese yo oculto
que por su parte exige cortejeos,
de modo que hacer es lo que alumbra;
mata la duda por el simple salto,
el arrebato, la carrera
en pos
del yo re-descubierto.
No hacer es morir,
o haraganear entre las cosas
que acaso se hagan algún día.
¡Fuera con eso!
El mañana estará vacío
si nadie lo azuza hacia la vida
con una movediza mirada.
Que el cuerpo guíe a la mente
y la sangre sea lazarillo.
y tú entrénate y ensaya
para encontrar el universo
del centro de tu alma
sabiendo que ver y estar en movimiento
—¡Hacer es ser!—
da siempre resultado.ué se 

lunes, 4 de julio de 2016

El amor se alimenta de ahoras.

Construir el amor
José Pedro Manglano

No hay crisis sin vida, por lo que la crisis es síntoma de que hay vida, de que hay amor. Pero es precisamente la vitalidad de ese amor la que exige, en un momento determinado, que se la depure de adherencias mortecinas, de esquemas pequeños, egoístas o desgastados.

Toda crisis, sea la que sea, es una posibilidad de ascender en la calidad del amor. Las crisis son fuente de vida.Y, a veces, necesariamente fuentes de vida. Como solemos decir de tantas cosas en la vida: crecer o morir.

El amor de la pareja no puede subsistir sin superarse, sin elevarse, sin volver a encontrarse en un plano más elevado.

El salto de un nivel del amor al siguiente es delicado y doloroso, es crítico. Y muchas veces identificamos la crisis con una especie de sentencia que viene a decir algo así como "la muerte de mi relacion de amor ha empezado".

Con la paciencia alcanzamos la madurez.

El amor necesita nuevas entregas, nuevos lazos.

Crecer en amor duele.

Muchas crisis - matrimoniales y del amor - se dan por tensión laboral, por no tratarse, por no mirarse, por no perder el tiempo sosegadamente con quien se ama.

El agotado sólo exige que se le contemple y es incapaz de contemplar.

Cuentan que en cierta ocasión le dijo Dios a Santo Tomás: 
-Has escrito bien sobre mí, Tomás. ¿Qué quieres de premio?
- Nada distinto de ti - le contestó.

Los grandes amores se levantan con mil detalles inapreciables, y se desploman despreciando esos mismos mil detalles.

Los celos son una fábrica de resentimientos y de desconfianzas que destruyen a la persona y, por supuesto, al amor.

Vivir la disciplina de la alegria es obligarse a mirar la luz, aunque haya mucha oscuridad. Elegir fijarse en la verdad, aunque haya mucha mentira. Elegir centrar la atención en lo positivo, aunque haya mucha negatividad. Elegir lo que es vida, aunque se nos muestren abundantes realidades de muerte, infidelidades, traición y egoísmo.

El amor se alimenta de ahoras.

Desamar el presente e idealizar el futuro son dos tentaciones. y la tercera tentación es instalarse en el pasado.

Ejercitarse en la disciplina de la amabilidad supone un conyinuo esfuerzo por tocar la música para el otro, de buscar el mundo de sus intereses, de adaptarse a la necesidad o preferencia del otro.

Ser amable: esa es la permanente juventud en el amor.

No hay que discutir sobre celos.

Es posible mejorar la relacion con tu pareja
Marta López-Jurado

La buena pareja no es la que menos problemas tiene, sino la que sabe solucionarlos. Un problema se soluciona cuando ambos quedan satisfechos.

Los seres humanos aprendemos a amar cuando nos movemos en el paradigma "gano yo en la medida en que ganas tu".

El amor entre un hombre y una mujer prospera si la pareja está bien equilibrada, como los platillos de una balanza llenos de diferentes cosas del mismo peso.

No hay que discutir sobre celos. Cuanto más se hable de una obsesión más se fija, más se consolida.

Hay dos actitudes ante un atasco: detenernos, indignarnos e insistir en que nos quiten el obstáculo, o bien, dar un rodeo. La primera nos llevará hacia el infarto y el mal carácter. La segunda - ceder para vencer - nos llevará hasta nuestro destino.

Para hacer las paces no hay nada mejor que ofrecerle al otro el regalo de un reconocimiento de los propios errores.

Los afectos hablan no con sonidos, sino con gestos. Se captan a través de los mensajes no verbales. Para relacionarnos efectivamente con el otro, debemos aprender a escuchar, a mirar, a captar esos mensajes, a estar receptivos... Y eso requiere fuerza emocional, paciencia, estar abiertos y desear compender.

Perdonar es pasar página, no tener siempre presente la lista de agravios, ofrecer generosamente una nueva oportunidad, sin cortapisas ni condiciones de imposible cumplimiento- Re-comenzar es poner un nuevo comienzo.

No hay inversion más rentable en la relacion de pareja que pedir perdón.

Las críticas no mejoran el matrimonio, sino que inevitablemente lo empeoran.

El perdon comienza cuando una persona rechaza todo tipo de venganza.

Si no perdono al otro, de alguna manera le quito el espacio para vivir y desarrollarse sanamente. Se puede matar en sentido espiritual, a una persona con palabras injustas y duras, con pensamientos malos o, sencillamente, negando el perdón.

El acto de perdonar nos libera a nosotros mismos, ya que los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y desvastador, creando una especie de malestar e insatisfacción generales.. En consecuencia, uno no se siente bien en su propia piel.. Y si uno no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar.

En lugar de ser crítico con lo que tu pareja ha hecho en el pasado, concéntrate en lo que quieres que suceda ahora.

lunes, 29 de febrero de 2016

Esto me hace feliz?. Si es así, consérvalo. Si no, deséchalo.”

Una reorganización drástica del hogar provoca cambios proporcionalmente drásticos en tu estilo de vida y tu perspectiva.

Cuando pones tu casa en orden, también pones en orden tus asuntos y tu pasado.

La organización debe empezar por la eliminación.

Organiza por categorías, no por lugar.

El secreto del éxito es organizar de un solo tirón, de la manera más rápida y completa posible, y empezar por eliminar.

Esto me hace feliz?. Si es así, consérvalo. Si no, deséchalo.”

Guarda las cosas que hablan a tu corazón. Luego, da el siguiente paso y desecha todo el resto. Al hacer esto, podrás reajustar tu vida e iniciar un nuevo estilo de vida.

Te sorprenderá cuántas cosas que posees ya cumplieron su función

Lo que usas en tu casa tiene un impacto en tu propia imagen.

Sin excepción, la vida de quienes organizan sus espacios de manera completa, profunda y de un solo tirón, cambia drásticamente.

lunes, 11 de enero de 2016

La cultura del cotilleo

Francesc Miralles; Amor en Minúscula, B de bolsillo, Barcelona, España, 2015.

Disfruta de las pequeñas cosas, porque tal vez un día vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que eran las cosas grandes. (Robert Brault).

La cultura del cotilleo. p.57.

Dicen que el primer amor tiene esa fuerza porque nos sorprende que alguien se haya fijado en nosotros. p.139.

Nuestro valor se mide, sobre todo, por el bien que hacemos a los demás. p.167.

Cada soledad es única y no se parece a ninguna otra, porque tiene sus propios motivos para existir. p.183.

El amor es una bella flor, pero hay que ir a buscarla al borde de un precipicio. p.184.

Uno hace un pequeño acto bondadoso y eso desata una cadena de acontecimientos que le devuelven el amor multiplicado. p.192.

La experiencia nunca puede ser compartida. Se sirve en envases individuales. p.218.


martes, 22 de diciembre de 2015

La agonía del eros

El narcisismo y exhibicionismo exacerbados por la «sociedad virtual» del siglo XXI amenazan con la desaparición del Eros.

El neoliberalismo, con sus desinhibidos impulsos narcisistas del yo y del rendimiento, es el infierno de lo igual, una sociedad de la depresión y el cansancio compuesta por sujetos aislados.

Dado que el Eros se dirige a ese otro, el capitalismo elimina la alteridad para someterlo todo al consumo, a la exposición como mercancía, por lo que intensifica lo pornográfico, pues no conoce ningún otro uso de la sexualidad. Desaparece así la experiencia erótica. La crisis actual del arte, y también de la literatura, puede atribuirse a esta desaparición del otro, a la agonía del Eros.

Vivimos en una sociedad que se hace cada vez más narcisista. La libido se invierte sobre todo en la propia subjetividad. El narcisismo no es ningún amor propio. El sujeto del amor propio emprende una delimitación negativa frente al otro, a favor de sí mismo. En cambio, el sujeto narcisista no puede fijar claramente sus límites. De esta forma, se diluye el límite entre él y el otro. El mundo se le presenta solo como proyecciones de sí mismo. No es capaz de conocer al otro en su alteridad y de reconocerlo en esta alteridad. Solo hay significaciones allí donde él se reconoce a sí mismo de algún modo. Deambula por todas partes como una sombra de sí mismo, hasta que se ahoga en sí mismo.
La depresión es una enfermedad narcisista. Conduce a ella una relación consigo mismo exagerada y patológicamente recargada. El sujeto narcisista-depresivo está agotado y fatigado de sí mismo. Carece de mundo y está abandonado por el otro. Eros y depresión son opuestos entre sí. El Eros arranca al sujeto de sí mismo y lo conduce fuera, hacia el otro. En cambio, la depresión hace que se derrumbe en sí mismo.

El Eros vence la depresión.

El amor se positiva hoy como sexualidad, que está sometida, a su vez, al dictado del rendimiento. El sexo es rendimiento. Y la sensualidad es un capital que hay que aumentar. El cuerpo, con su valor de exposición, equivale a una mercancía. El otro es sexualizado como objeto excitante. No se puede amar al otro despojado de su alteridad, solo se puede consumir. En ese sentido, el otro ya no es una persona, pues ha sido fragmentado en objetos sexuales parciales. No hay ninguna personalidad sexual.

El esclavo moderno la prefiere a la soberanía y la libertad. Se parece al «último hombre» de Nietzsche, para el que la salud como tal constituye un valor absoluto. La salud es elevada a la condición de «gran diosa»: «Se venera la salud. “Nosotros hemos inventado la felicidad” —dicen los últimos hombres y parpadean».[26] Donde se sacraliza la mera vida, la teología da paso a la terapia; o bien la terapia se hace teológica. La muerte ya no tiene ningún puesto en el catálogo de rendimiento de la mera vida. Ahora bien, mientras alguien permanece esclavo y se aferra a la mera vida está sometido al amo. «Pero el combatiente y el victorioso odian por igual vuestra aspaventosa muerte que se acerca furtiva como un ladrón —y que, sin embargo, viene como señor».[27]


lunes, 21 de diciembre de 2015

La sociedad del cansancio

Así como la sociedad disciplinaria foucaultiana producía criminales y locos, la sociedad que ha acuñado el eslogan Yes We Can produce individuos agotados, fracasados y depresivos.

Resulta muy difícil rebelarse cuando víctima y verdugo, explotador y explotado, son la misma persona.

Todos nosotros deberíamos jugar más y trabajar menos, entonces produciríamos más».

Las enfermedades neuronales como la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome” de desgaste ocupacional (SDO) definen el panorama patológico de comienzos de este siglo.

La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento.

La positividad del poder es mucho más eficiente que la negatividad del deber. De este modo, el inconsciente social pasa del deber al poder

Lo que enferma no es el exceso de responsabilidad e iniciativa, sino el imperativo del rendimiento, como nuevo mandato de la sociedad del trabajo tardomoderna.

El hombre depresivo es aquel animal laborans que se explota a sí mismo, a saber: voluntariamente, sin coacción externa. Él es, al mismo tiempo, verdugo y víctima.

Al principio, la depresión consiste en un «cansancio del crear y del poder hacer». El lamento del individuo depresivo, «Nada es posible», solamente puede manifestarse dentro de una sociedad que cree que «Nada es imposible». No-poder-poder-más conduce a un destructivo reproche de sí mismo y a la autoagresión.

El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación.

Walter Benjamin llama al aburrimiento profundo «el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia».Según él, si el sueño constituye el punto máximo de la relajación corporal, el aburrimiento profundo corresponde al punto álgido de la relajación espiritual.

El don de la escucha» se basa justo en la capacidad de una profunda y contemplativa atención, a la cual al ego hiperactivo ya no tiene acceso.

La desnarrativización general del mundo refuerza la sensación de fugacidad: hace la vida desnuda. El trabajo es en sí mismo una actividad desnuda. El trabajo desnudo es precisamente la actividad que corresponde a la vida desnuda. El mero trabajo y la nuda vida se condicionan de manera mutua.

La sociedad de trabajo y rendimiento no es ninguna sociedad libre. Produce nuevas obligaciones. La dialéctica del amo y el esclavo no conduce finalmente a aquella sociedad en la que todo aquel que sea apto para el ocio es un ser libre, sino más bien a una sociedad de trabajo, en la que el amo mismo se ha convertido en esclavo del trabajo. En esta sociedad de obligación, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados.

La vita contemplativa presupone una particular pedagogía del mirar.

la vida contemplativa es más activa que cualquier hiperactividad, pues esta última representa precisamente un síntoma del agotamiento espiritual.

Hoy en día vivimos en un mundo muy pobre en interrupciones, en entres y entre-tiempos. La aceleración suprime cualquier entre-tiempo. En el aforismo «El principal defecto de los hombres activos» escribe Nietzsche:
A los activos les falta habitualmente una actividad superior […] en este respecto son holgazanes. […] Los activos ruedan, como rueda una piedra, conforme a la estupidez de la mecánica.

Hay diferentes tipos de actividad. La actividad que sigue la estupidez de la mecánica es pobre en
interrupciones. La máquina no es capaz de detenerse. A pesar de su enorme capacidad de cálculo, el ordenador es estúpido en cuanto le falta la capacidad de vacilación.

El futuro se acorta convirtiéndose en un presente prolongado. Le falta cualquier negatividad que permita la existencia de una mirada hacia lo otro. La rabia, en cambio, cuestiona el presente en cuanto tal. Requiere un detenerse en el presente que implica una interrupción. Por esa condición se diferencia del enfado. La dispersión general que caracteriza la sociedad actual no permite que se desplieguen el énfasis y tampoco la energía de la rabia. La rabia es una facultad capaz de interrumpir un estado y posibilitar que comience uno nuevo. Actualmente, cada vez más deja paso al enfado y al estado enervado, que no abren la posibilidad a ningún tipo de cambio decisivo. Así, uno se enfada incluso de cara a lo inevitable. El enfado es para la rabia lo que el temor para el miedo. A diferencia del temor, dirigido a un determinado objeto, el miedo se refiere al Ser como tal. Comprende y quebranta toda la existencia (Dasein).

Tanto el ser humano como la sociedad se transforman en una máquina de rendimiento autista.

La sociedad de rendimiento, como sociedad activa, está convirtiéndose paulatinamente en una sociedad de dopaje.

El exceso del aumento de rendimiento provoca el infarto del alma......El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas (Alleinmüdigkeit), que aísla y divide. Corresponde al cansancio que Handke, en el Ensayo sobre el cansancio, denomina el «cansancio que separa»

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El poder de los introvertidos

Quizás haya sentido cierta punzada de culpa al declinar una invitación para cenar en favor de un buen libro

Si queremos liberar nuestro poder debemos desatar nuestra energía

Es posible sacudir el mundo con un gesto apacible.
MAHATMA GANDHI

El amor es esencial, y el ser sociable, opcional.

El secreto de la vida consiste en colocarse bajo la iluminación correcta, sea esta, como es para algunos, un foco de Broadway, sea, en el caso de otros, un flexo de escritorio.

Aproveche al máximo las capacidades de los introvertidos, pues pueden ayudarlo a pensar en serio, idear estrategias, resolver problemas complejos y detectar señales de peligro.


martes, 8 de diciembre de 2015

En lo pequeño descansa lo grande

Javier Vidal-Quadras; A las alfombras felices no les gusta volar, Desclée de Brouwer, 2014.

La gente feliz no suele ser noticia. p.17.

La felicidad no está en el éxito, sino más bien al revés, el éxito en la felicidad. p.17-18.

No se puede ser feliz sin una mirada alegre, optimista y esperanzada de nuestra realidad personal y familiar. p.52.

Lo bello no se improvisa. p.56.

La forma es la amabilidad del fondo. La estética es el envoltorio humano de la ética. Nuestra condición espiritual tiende tiende a la belleza. Al ser humano no le basta con satisfacer sus necesidades biológicas, sino que tiene una necesidad estética, y el gusto se educa. No abandonarse y exigirse, también en las formas, por razón de los demás, nos ayuda a conservar nuestra altura ontológica. p.58.

En lo pequeño descansa lo grande. p.60.

La vida de una alfombra feliz se hace cada día. p.60.

Las virtudes no son versos sueltos. Forman un sistema que se mantiene en pie por la energía compartida de todas ellas. La debilidad de una sola puede hacer quebrar toda la estructura personal. p.63.

Una mirada rollo hace que todo sea rollo. p.67.

En la vida hay que aprender una y otra vez. Cada día es una hoja de papel en blanco que hay que escribir con la mejor caligrafía. No importa equivocarse, pero hay que hacer las cosas bien. p.69.

No es bueno quien nace, sino quién se hace. Cada acto nos va configurando como personas. Cuantos más actos buenos realicemos, mejores personas seremos. p.69.

Los pequeños detalles son los que hacen la vida amable, pero sin entrenamiento y perseverancia, esos detalles hacia los demás no saldrán naturalmente. Hay que llevar a casa las cortesías que solemos utilizar fuera de casa. p. 69.

En el continuo de nuestra vida de trabajo y relación con los demás hay que encontrar ratos para recargar la energía personal y orientar el sentido de nuestra trayectoria vital. p.75.

viernes, 4 de diciembre de 2015

La fuerza de las frases sencillas

¡Con qué delicadeza apartaban de su camino lo que les desagradaba!

Esos primeros días la gente no pensaba sólo en sí misma; el prójimo también contaba, y eso ayudaba a vivir.

Qué poco se requiere para desviar la vida en determinada dirección.

Los acontecimientos futuros nacían en la sombra.

Las cosas se arreglarán, porque en la vida siempre acaba estableciéndose una especie de modus vivendi, un acomodo de la desgracia, que es lo único a lo que racionalmente puede aspirarse.

Una unión en la que el corazón no tiene la última palabra es una caricatura del amor conyugal.

Cuando el peligro (arrostrado por otros) no mata de angustia a un viejo, lo rejuvenece, le da fuerzas. Seguramente, porque siente que ya no es el único amenazado por la muerte: entre él y el resto del mundo se ha restaurado la igualdad.

La fuerza de las frases sencillas y, sobre todo, de una voz serena.

jueves, 2 de julio de 2015

Ninguna carga es mía si no me la echo a los hombros.

Por eso creo que para escribir, como para vivir o para amar, no hay que apretar, sino soltar, no retener, sino desprenderse. La clave de casi todo está en la magnanimidad del desprendimiento. El amor, el arte y la meditación, al menos esas tres cosas, funcionan así.


Cuando digo que conviene estar sueltos o desprendidos me refiero a la importancia de confiar. Cuanta más confianza tenga un ser humano en otro, mejor podrá amarle.

No podemos rastrear la felicidad pasada.

Es absurdo condenar la ignorancia pasada desde la sabiduría presente.

Lo que realmente mata al hombre es la rutina; lo que le salva es la creatividad, es decir, la capacidad para vislumbrar y rescatar la novedad.

Tanto el arte como la meditación nacen siempre de la entrega; nunca del esfuerzo.

El respeto es para mí el primer signo del amor.

Cuanto menos somos, más queremos tener.

Podemos tomar lo que la vida nos ofrece como obstáculos, pero es más razonable, más saludable, tomarlo como oportunidades para avanzar. En cuanto damos la bienvenida al sufrimiento, este se desvanece, pierde su veneno y se convierte en algo mucho más puro, más inocuo y, al tiempo, más intenso

Es maravilloso constatar cómo conseguimos grandes cambios en la quietud más absoluta. Porque no es solo que el silencio sea curativo, también lo es la quietud. Ante todo hay que decir que el silencio en quietud es muy diferente al silencio en movimiento.

Ninguna carga es mía si no me la echo a los hombros.

Podemos no secundar una emoción; podemos hacer frente a un estado de ánimo. Podemos crear el estado de ánimo que deseemos. Podemos escoger qué papel representar en la función o, incluso, no representar ninguno y asistir a ella cual espectadores. La función puede continuar y nosotros marcharnos, o terminar y nosotros quedarnos. El potencial de nuestra soberanía es sobrecogedor.

Al fin y al cabo por eso vamos al cine o leemos novelas: para que nos cuenten cómo somos, para identificarnos con el protagonista.

El simple hecho de colocarse ante una persona auténtica rejuvenece.

Casi todos los frutos de la meditación se perciben fuera de la meditación. Algunos de estos frutos son, por ejemplo, una mayor aceptación de la vida tal cual es, una asunción más cabal de los propios límites y de los achaques o dolores que se arrastren, una mayor benevolencia hacia los semejantes, una más cuidada atención a las necesidades ajenas, un superior aprecio a los animales y a la naturaleza, una visión del mundo más global y menos analítica, una creciente apertura a lo diverso, humildad, confianza en uno mismo, serenidad… La lista podría alargarse.

En el zen se enseña a dejar a los demás en paz, porque poco de lo que les sucede es realmente asunto tuyo. Casi todos nuestros problemas comienzan por meternos donde no nos llaman.

En el zen no se intenta nada: se hace o no se hace, pero no se intenta. Y hay en el zen —como en El taoísmo en general— una singular preferencia por el no-hacer, convencido como está de que buena parte de las cosas en este mundo funcionaría mejor sin la intervención humana, que tiende a violentar su ritmo natural o a crear efectos secundarios de incalculables proporciones.

Siempre que sufrimos algún embate serio en la vida, estamos llamados a renacer de nuestras cenizas, a reinventarnos.”

Solo sufrimos porque pensamos que las cosas deberían ser de otra manera. En cuanto abandonamos esta pretensión, dejamos de sufrir

La vida como culto, cultura y cultivo.