miércoles, 20 de septiembre de 2017

Dedico este libro a un amigo mío, cuyo nombre callo. No está presente en ninguno de estos escritos, y, sin embargo, en la mayoría de ellos ha sido mi secreto interlocutor.

Le expreso aquí mi afecto y el testimonio de mi gran amistad, que ha pasado, como toda verdadera amistad, a través del fuego de las más violentas discordias.

Cuando empezaba a caer la primera nieve, una lenta tristeza se apoderaba de nosotros. Nos sentíamos como exiliados: nuestra ciudad estaba lejos, y lejos, los libros, los amigos, las vicisitudes varias y cambiantes de una verdadera existencia. Invierno en Abruzo

Los sueños no se realizan jamás, y apenas los vemos rotos, comprendemos de pronto que las mayores alegrías de nuestra vida están fuera de la realidad. Apenas los vemos rotos, nos oprime la nostalgia por el tiempo en que bullían dentro de nosotros. Nuestra suerte transcurre en este alternarse de esperanzas y nostalgias. Invierno en Abruzos

Pero aquélla fue la mejor época de mi vida, y sólo ahora que ha huido para siempre, sólo ahora, lo sé. Invierno en Abruzos

¿Qué camino elegirán para sus pasos? Los zapatos rotos

Sus jornadas eran, como las de los adolescentes, larguísimas y llenas de tiempo. Retrato de un amigo

Porque la suya nos parecía una tristeza como de muchacho, la melancolía voluptuosa y distraída del muchacho que aún no pisa la tierra y se mueve en el mundo árido y solitario de los sueños. Retrato de un amigo

Para morir eligió un día cualquiera de aquel tórrido agosto; y eligió la habitación de un hotel de los alrededores de la estación, pues quería morir, en la ciudad que le pertenecía, como un forastero. Había imaginado su muerte en una vieja poesía, muchos años antes. Retrato de un amigo

En efecto, no hay nada más triste en el mundo que una conversación inglesa, cuidadosa siempre de no rozar nada esencial, de quedarse en la superficie. Para no ofender al prójimo entrando en su intimidad, que es sagrada, la conversación inglesa zumba su tema extremadamente aburrido para todos con tal de que no sea peligroso. Alabanza y menosprecio de Inglaterra

Una vez que se ha sufrido, la experiencia del mal no se olvida ya. El hijo del hombre

Nos damos cuenta de que no estamos curados de aquel mal. Por eso estamos obligados a buscar siempre nuevas fuerzas, una nueva dureza que oponer a cualquier realidad. El hijo del hombre

Cuando uno escribe un cuento, debe poner en él lo mejor de lo que posee y de lo que ha visto, lo mejor de todo lo que ha recogido en su vida. Y los detalles se gastan, se deterioran si se llevan con uno sin utilizarlos durante mucho tiempo. No sólo los detalles, sino todo, todos los hallazgos y las ideas. Mi oficio

Me ha sucedido conocer bien el dolor después de aquella época en que estaba en el sur, un dolor auténtico, irremediable, incurable, que ha destrozado toda mi vida, y cuando he probado a recomponerla de algún modo, he visto que mi vida y yo nos habíamos convertido en algo irreconocible respecto al tiempo anterior. Mi oficio

Obtener dinero gracias a él es una cosa muy dulce, es como recibir dinero y regalos de manos del ser amado. Así es mi oficio. Mi oficio

Hay el peligro de estafar con palabras que no existen verdaderamente en nosotros, que hemos encontrado aquí y allá, al azar, fuera de nosotros y que reunimos con habilidad porque hemos llegado a ser bastante vivos. Mi oficio

Comenzamos a callar de niños, en la mesa, ante nuestros padres, que nos hablaban todavía con esas palabras sangrientas y pesadas. Nosotros permanecíamos callados. Estábamos callados por protesta o por desdén. Estábamos callados para hacer comprender a nuestros padres que aquellas grandes palabras suyas no nos servían ya. Nosotros teníamos en reserva otras. Emplearíamos nuestras nuevas palabras más tarde, con personas que las comprendieran. Éramos ricos de nuestro silencio. Ahora estábamos avergonzados y desesperados de él, y conocemos toda su miseria. No nos hemos liberado jamás de él. Aquellas grandes palabras viejas que servían a nuestros padres son monedas fuera de curso y no las acepta ya nadie. Y las palabras nuevas, nos hemos dado cuenta que no tienen valor, de que con ellas no se compra nada. No sirven para establecer relaciones, son como agua, frías, infecundas. No nos sirven para escribir libros, ni para mantener ligada a nosotros a una persona querida, ni para salvar a un amigo. Silencio

Del silencio, cada cual se busca un modo de curarse. Unos se van a hacer viajes. En el ansia de ver países nuevos, gente distinta, está la esperanza de dejar tras de uno los propios turbios fantasmas; está la secreta esperanza de descubrir en algún punto de la tierra la persona que pueda hablar con nosotros. Otros se emborrachan para olvidarse de sus turbios fantasmas y para hablar. Y están, también, todas las cosas que se hacen para no tener que hablar: unos se pasan las veladas dormidos en una sala de proyecciones, con una mujer al lado a la que, de esta forma, no están obligados a hablarle; otros aprenden a jugar al bridge; otros hacen el amor, que se puede hacer también sin palabras. Suele decirse que estas cosas se hacen para engañar el tiempo: en realidad se hacen para engañar al silencio. Silencio

Estamos felices acaso, pero con una felicidad que nos es difícil reconocer, por el pánico en que estamos de poderla perder de un momento a otro para siempre: ¡el niño en el cochecito que empujamos es tan pequeño, tan débil, y el amor que nos une a él es tan doloroso, tan asustadizo! Las relaciones humanas

Aprendemos a pedir ayuda al primero que pasa, sin saber si es un amigo o un enemigo, si querrá ayudarnos o nos traicionará; pero no tenemos elección, y por un instante le confiamos nuestra vida. Aprendemos también a prestar ayuda al primero que pasa.  Las relaciones humanas

Somos adultos porque tenemos a nuestras espaldas la presencia muda de las personas muertas. Las relaciones humanas

El secreto de la educación está en adivinar los tiempos. Las pequeñas virtudes

La verdadera defensa de la riqueza no es el miedo a la riqueza, a su fragilidad y a las viciosas consecuencias que puede tener; la verdadera defensa de la riqueza es la indiferencia respecto al dinero. Las pequeñas virtudes

El dinero que les damos a nuestros hijos se lo debemos dar sin motivo; debería serles dado con indiferencia, para que aprendan a recibirlo con indiferencia; y debería serles dado, no para que aprendan a amarlo, sino para que aprendan a no amarlo. Las pequeñas virtudes

Elevando el dinero a la función de premio, de punto de llegada, de objetivo a alcanzar, le damos un puesto, una importancia, una nobleza que no debe tener a los ojos de nuestros hijos, Afirmamos implícitamente el principio —falso— de que el dinero es la coronación de un esfuerzo y su término final. Las pequeñas virtudes

Es un error menor —pero error, al fin— ofrecer dinero a los hijos a cambio de pequeños servicios domésticos, de pequeñas ayudas. Es un error porque nosotros no somos, para nuestros hijos, dadores de trabajo: el dinero familiar es tan suyo como nuestro; esos pequeños servicios, esas pequeñas ayudas, no deberían tener compensación, deberían ser voluntaria colaboración a la vida familiar. Y, en general, creo que se debe ser muy cautos en prometer y dar premios y castigos. Porque la vida raramente tendrá premios y castigos; en general, los sacrificios no tienen premio alguno, y a menudo las malas acciones no son castigadas, sino, al contrario, espléndidamente retribuidas en éxito y dinero. Las pequeñas virtudes

Es preciso amar el bien y odiar el mal; y de esto no es posible dar ninguna explicación lógica. Las pequeñas virtudes

Acaso lo que a nosotros nos parece ocio es, en realidad, fantasía y reflexión que mañana darán frutos. Las pequeñas virtudes

Las posibilidades del espíritu son infinitas. Pero no debemos dejarnos dominar, nosotros, los padres, por el pánico ante el fracaso. Las pequeñas virtudes

Si un fracaso les duele a nuestros hijos, nosotros estamos para consolarlos; estamos para darles ánimo, si los ha mortificado un fracaso. Estamos también para hacerles bajar la cabeza si un éxito los ha hecho soberbios. Estamos para reducir la escuela a sus humildes y angostos confines; no es nada que pueda hipotecar su futuro, sino una simple oferta de instrumentos, entre los cuales quizá es posible elegir uno del que se valgan el día de mañana. Las pequeñas virtudes

Que a nuestros hijos no les falte jamás el amor a la vida.  Las pequeñas virtudes

¿Y qué es la vocación de un ser humano, sino la más alta expresión de su amor a la vida? Nosotros, entonces, debemos esperar, junto a él, a que su vocación se despierte, a que tome cuerpo. Su actitud puede parecerse a la del topo o la lagartija, que permanecen inmóviles fingiéndose muertos, pero, en realidad, olfatean y espían el rastro del insecto, sobre el que se arrojan de un salto. Junto a él, pero en silencio y un poco apartados, debemos esperar el salto de su espíritu. No debemos pretender nada; no debemos pedir o esperar que sea un genio, un artista, un héroe o un santo; y, sin embargo, debemos estar dispuestos a todo. Nuestra espera y nuestra paciencia debe contener la posibilidad del más alto y del más modesto destino. Las pequeñas virtudes

Una vocación, una pasión ardiente y exclusiva por algo que no tenga nada que ver con el dinero, la consciencia de poder hacer algo mejor que los demás, y amar este algo por encima de todo, es la única posibilidad, para un niño rico, de no ser condicionado en nada por el dinero, de ser libre frente al dinero, de no sentir, entre los demás, ni el orgullo de la riqueza ni su vergüenza. Las pequeñas virtudes

El nacimiento y desarrollo dé una vocación requiere espacio, espacio y silencio, el libre silencio del espacio.La relación que surge entre nosotros y nuestros hijos debe ser un intercambio vivo de pensamientos y sentimientos, y, sin embargo, debe contener profundas zonas de silencio; debe ser una relación íntima, y, sin embargo, no mezclarse violentamente con su intimidad; debe ser un justo equilibrio entre silencio y palabras. Las pequeñas virtudes

Su búsqueda de amigos, su vida amorosa, su vida religiosa, su búsqueda de una vocación, es necesario que estén cercadas de silencio y de sombra, que se desarrollen al margen de nosotros. Las pequeñas virtudes

Debemos ser para ellos un simple punto de partida, ofrecerles el trampolín desde el que darán el salto. Y debemos estar allí para ayudar, si hace falta una ayuda; deben saber que no nos pertenecen, pero que nosotros sí les pertenecemos, siempre estamos disponibles, presentes en el cuarto de al lado, dispuestos a responder como sepamos a toda posible pregunta, a toda demanda. Las pequeñas virtudes


Pero si nosotros mismos tenemos una vocación, si no hemos renegado de ella o la hemos traicionado, entonces podemos dejarles germinar tranquilamente fuera de nosotros, rodeados de la sombra y del espacio que requiere el brote de una vocación, el brote de un ser. Ésta es la única posibilidad real que tenemos de resultarles de alguna ayuda en la búsqueda de una vocación: tener una vocación nosotros mismos, conocerla, amarla y servirla con pasión, porque el amor a la vida engendra amor a la vida. Las pequeñas virtudes

lunes, 11 de septiembre de 2017

La Rueda de la Vida

-         Dado que no servía de nada negar la pérdida, la acepté. ¿Qué otra cosa podía hacer?

-         Elegir sanar y continuar amando. Puesto que creo que la única finalidad de la existencia es madurar.

-         Me dije: «Si eres capaz de aguantar esto, puedes aguantar cualquier cosa en la vida.»

-         La única manera como podemos encontrar la paz es dejar que el pasado sea el pasado.

-         Si ése era el precio que tenía que pagar por hacer lo que me parecía correcto y no lo que se esperaba de mí, entonces no tenía otra opción que ser tan dura o más que mi padre.

-         Comprendí que no se puede contar con el futuro. La vida está en el presente.

-         un corazón compasivo puede sanar casi todo.

-         El mejor servicio que un médico puede prestar a un enfermo es ser una persona amable, atenta, cariñosa y sensible.

-         ¿Cómo saben estos gansos cuándo es el momento de volar hacia el sol? ¿Quién les anuncia las estaciones? ¿Cómo sabemos los seres humanos cuándo es el momento de hacer otra cosa? ¿Cómo sabemos cuándo ponernos en marcha? Seguro que a nosotros nos ocurre igual que a las aves migratorias; hay una voz interior, si estamos dispuestos a escucharla, que nos dice con toda certeza cuándo adentrarnos en lo desconocido.

-         Es posible que no obtengamos lo que deseamos, pero Dios siempre nos da lo que necesitamos.

-         Escuchando, llegué a saber que todos los moribundos saben que se están muriendo. No es cuestión de preguntarse «¿se lo decimos?» ni «¿lo sabe?». La única pregunta es: «¿Soy capaz de oírlo?»

-         Aprendí que no existe ni un solo moribundo que no anhele cariño, contacto o comunicación.

-         «Cuénteme lo que está sufriendo —les decía—. Eso me servirá para ayudar a otras personas.»

-         Vive de tal forma que no lamentes las cosas que has hecho ni desees haber actuado de otra manera. Vive con sinceridad y plenamente. Vive.

-         Ese anciano había muerto sin poder decirle a otro ser humano lo que tanto había deseado decir.

-         Tal vez el principal obstáculo que nos impide comprender la muerte es que nuestro inconsciente es incapaz de aceptar que nuestra existencia deba terminar. Sólo ve la interrupción de la vida bajo el aspecto de un final trágico, un asesinato, un accidente mortal o una enfermedad repentina e incurable. Es decir, un dolor terrible. Para la mente del médico la muerte significaba otra cosa: un fracaso. Yo no podía dejar de observar que todo el mundo en el hospital evitaba el tema de la muerte.

-         Si no se tiene una buena vida, incluso en los momentos finales, entonces no se puede tener una buena muerte.

-         No es necesario tener un gurú ni un consejero para crecer. Los maestros se presentan en todas las formas y con toda clase de disfraces. Los niños, los enfermos terminales, una mujer de la limpieza. Todas las teorías y toda la ciencia del mundo no pueden ayudar a nadie tanto como un ser humano que no teme abrir su corazón a otro.

-         Siempre he dicho que los moribundos han sido mis mejores maestros, pero hacía falta tener valor para escucharlos. Expresaban sin temor su insatisfacción respecto a la atención médica, y no se referían a la falta de cuidados materiales sino a la falta de compasión, simpatía y comprensión.

-         Vive de tal forma que al mirar hacia atrás no lamentes haber desperdiciado la existencia.

-         Esa noche el reverendo Gaines y yo estábamos en la misma onda. Acordamos que hablar de la muerte y la forma de morir nos enseñaba que los verdaderos interrogantes que se planteaban la mayoría de los moribundos tenían más que ver con la vida que con la muerte. Deseaban sinceridad, cercanía y paz.

-         Haré por ti lo mismo que hago por todos mis pacientes, te ayudaré a vivir hasta que mueras.

-         Eso recalcaba que la forma de morir de una persona dependía de cómo vivía. Abarcaba los dominios prácticos y filosóficos, psíquicos y espirituales, es decir, los dos mundos que ambos ocupábamos.

-         La vida acaba cuando hemos aprendido todo lo que tenemos que aprender.

-         La vida es un reto, no una tragedia.

-         Ningún niño nace tan defectuoso que Dios no lo dote con algún don especial.

-         La necesidad de dormir mucho, lo que en Sobre la muerte y los moribundos yo llamo «el último descanso antes del largo viaje».

-         El verdadero amor incondicional. Éste se puede encontrar en el matrimonio o en un simple acto de amabilidad hacia alguien que necesita ayuda. No hay forma de confundir el amor, se siente en el corazón; es la fibra común de la vida, la llama que nos calienta el alma, que da energía a nuestro espíritu y da pasión a nuestra vida. Es nuestra conexión con Dios y con los demás.

-         Toda persona pasa por dificultades en su vida. Algunas son grandes y otras no parecen tan importantes. Pero son las lecciones que hemos de aprender. Eso lo hacemos eligiendo. Yo digo que para llevar una buena vida y así tener una buena muerte, hemos de tomar nuestras decisiones teniendo por objetivo el amor incondicional y preguntándonos: «¿Qué servicio voy a prestar con esto?»

-         Cada persona elige si sale de la dificultad aplastada o perfeccionada.

-         Aunque el desenvolvimiento de la vida es cronológico, las lecciones nos llegan cuando las necesitamos.

-         Es imposible vivir plenamente la vida si no nos hemos liberado de la negatividad, si no hemos concluido los asuntos pendientes

-         Algunas flores sólo viven unos cuantos días; todo el mundo las admira y las quiere, como a señales de primavera y esperanza. Después mueren, pero ya han hecho lo que necesitaban hacer.

-         Esto es lo que deberían hacer las familias —comenté—. Celebrar mientras todos están vivos.

-         Sabía que su vida acabó cuando tuvo que acabar, que había aprendido todo lo que vino a aprender, y que había enseñado todo lo que vino a enseñar. Ahora paso la mayor parte del tiempo tratando de comprender todo cuanto me enseñó durante su vida y con su muerte.

-         Hemos de compartir con los demás la esencia de lo que es más valioso. Amar, compartir, hablar, enriquecer la vida de otras personas, acariciar y recibir caricias, ¿hay otra cosa que esté a la altura de estos momentos?»

-         La pérdida de posesiones era otra historia, eran cosas de mi vida, pero no mi vida

-         Ésta es una oportunidad para crecer espiritualmente —pensé—. Uno no crece si todo es perfecto. Pero el sufrimiento es un regalo que tiene una finalidad.»

-         En la vida después de la muerte, todos escuchan la misma pregunta: «¿Cuánto servicio has prestado? ¿Has hecho algo para ayudar?»

-         Morir no es algo que haya que temer; puede ser la experiencia más maravillosa de la vida. Todo depende de cómo hemos vivido. La muerte es sólo una transición de esta vida a otra existencia en la cual ya no hay dolor ni angustias. Todo es soportable cuando hay amor. Mi deseo es que usted trate de dar más amor a más personas. Lo único que vive eternamente es el amor.

-         A mis setenta y un años puedo decir que he vivido de verdad. Después de comenzar como una «pizca de 900 gramos» que nadie esperaba que sobreviviera, me pasé la mayor parte de mi vida luchando contra las fuerzas, tamaño Goliat, de la ignorancia y el miedo.

-         Consideremos la vida un desafío en el cual las decisiones más difíciles son las que más nos exigen, las que nos harán actuar con rectitud y nos aportarán las fuerzas y el conocimiento de El,


-         Le aseguro que las mayores satisfacciones en la vida provienen de abrir el corazón a las personas necesitadas. La mayor felicidad consiste en ayudar a los demás.

martes, 29 de agosto de 2017

El Asiento del Conductor

La novela negra surge en Estados Unidos en los años 20 y tiene como característica principal la comisión de un delito. Suele contener algún tipo de crítica social, y no intenta proponer ningún tipo de solución a  las situaciones descritas, sino únicamente retratarlas.

A diferencia de una simple novela de crimen o policíaca, la novela negra tiene toques góticos que le dan una atmósfera muy característica. La atmósfera es muy importante en este género, reflejo del pensamiento de los protagonistas. (paisajes sombríos, los espacios cerrados, atmósfera misteriosa y asfixiante, ambientes sórdidas, la noche, Personajes excentricos, extraños e insólitos, grandes peligros y a menudo cándidas muchachas en apuros).
Ambiente urbano generalmente oscuro y sórdido en el que reina la violencia. Si hay humor es negro o cínico. Los personajes  normalmente tienen personalidades complejas y atormentadas. Busca penetrar en las “penumbras del alma” para saber, más que comprender, de lo que es capaz el ser humano.
 Las tramas giran más alrededor del crimen y el criminal, que del detective, como ocurre en la novela policíaca.
Este género no es un género descriptivo, sino que se centra más en hechos y conversaciones.No suele haber intriga amorosa y de haberla, esta es secundaria a la historia principal.

Imposible quedar indiferente ante esta novela. te descoloca. Una historia curiosa…un narrador que te despista que no sabes por donde te va a llevar, Personajes desconcertantes, llama la atención cada una de sus descripciones, trama curiosa. Historia de excentricidades, intriga y tensión. Una historia que comienza sin preámbulos…sin darte mucho cuenta quedas atrapada. En la que desde un principio se nos anuncia que ella muere y así y todo quieres saber más acerca de cómo va ocurrir. Es como una historia al revés. sabemos muy luego el final. Un final que es secundario con respecto a la trama. Una novela que juega con nuestras expectativas. Nada es lo que parece.


Es la historia de las ultimas horas de la vida de una mujer joven que se toma vacaciones para arrancar de la rutina de su trabajo. Va en busca de un hombre que en el fondo la asesine. Desde los preparativos del viaje, empieza lo extraño, acontecimientos absurdos, las transgresiones en su forma y en su fondo. Piensas que hará un viaje turístico, pero se sale de lo convencional. Nunca llegamos a saber porqué actúa de forma tan extravagante, ella en verdad no hace cosas muy extrañas, pero es extraña.

Hace tiempo que no leía una novela tan original.

Diario de una buena vecina

Un libro sobre lo humano, sobre lo profundamente humano, sobre lo femeninamente humano que Logra Sensibilizarnos. Una mirada femenina sobre el cuidado de los otros.

Un relato sobre El compromiso personal con lo que nos rodea. Sobre ese cerrar los ojos, o hacer oídos sordos ante la mirada asustada y suplicante de una persona vulnerable. Un libro que no deja indiferente a nadie

Un libro que nos hace tomar conciencia, reflexionar y mirar una realidad cruda de la que muchas veces estamos tentados de huir. Cómo afrontamos nuestros compromisos con lo que nos rodea. Podemos huir y darle la espalda a los asuntos que tenemos delante o podemos involucrarnos y ofrecer ayuda en la medida de nuestras posibilidades. Una modalidad áspera, ruda, escueta y directa. Sin demasiadas descripciones conocernos profundamente la psicología de estos personajes.

Es el relato de La inesperada amistad de dos mujeres muy diferentes y de distintas épocas. La historia se sitúa en los años 70. Epoca en que la mujer acaba de adquirir protagonismo en la sociedad y su papel como dueña de casa ya no es prioritario y tampoco depende de un hombre a su  lado.

viernes, 2 de junio de 2017

Para Elisa, Jaime y Darío, mis pequeños dulces.

Para Elisa, Jaime y Darío, mis pequeños dulces.


Bajo sus ojos las cosas se ordenaban, calladamente, ocupando ellas solas su lugar.
V. Vida callada

Y pronto descubrieron que desde el día en que Babette se hiciera cargo de la casa, los gastos se habían reducido milagrosamente, y los cubos de sopa y los cestos de pan adquirieron un nuevo y misterioso poder para estimular y fortalecer a sus pobres y enfermos.
V. Vida callada

Se daban cuenta de que Babette era profunda; y en los sondeos que hacían de su ser notaban pasiones, y que había recuerdos y anhelos de los que no sabían nada en absoluto.
V. Vida callada

Babette dio un paso adelante. Hubo algo formidable en ese movimiento, como el crecimiento de una ola.
VI. La suerte de Babette

Señoras! ¿Les había pedido ella, durante doce años, algún favor? ¡No! ¿Y por qué? Señoras, ¿ustedes, que rezan sus oraciones todos los días, pueden imaginar lo que significa para un corazón humano no tener ninguna petición que hacer?
VI. La suerte de Babette

Su consentimiento, al final, transfiguró completamente a Babette. Vieron que de joven había sido hermosa. Y se preguntaron si en este momento, por primerísima vez, no se habían convertido ellas en la «buena gente» de la carta de Achille Papin.
VI. La suerte de Babette

Entonces, ahora será pobre toda su vida, Babette. —¿Pobre? —dijo Babette. Sonrió como para sí—. No, nunca seré pobre. Ya les he dicho que soy una gran artista. Una gran artista, Mesdames, jamás es pobre. Tenemos algo, Mesdames, sobre lo que los demás no saben nada.
XII. La gran artista

Yo podía hacerles felices. Cuando ponía todo mi empeño, les hacía perfectamente felices.

XII. La gran artista

Su mano se cerró sobre la perla y robó su luz a todas las miradas.

Hablan de Kino, el pescador, y de su esposa, Juana, y del bebé, Coyotito.

Si esta historia es una parábola, tal vez todo el mundo tome su propio significado de ella y lea su propia vida en esta.

Aquella era una mañana como otras y sin embargo perfecta entre todas.
Capítulo I

No es bueno desear algo con excesivo fervor. Hay que ansiarlo, pero teniendo gran tacto en no irritar a la divinidad.
Capítulo II

Su mano se cerró sobre la perla y robó su luz a todas las miradas.
Capítulo III

Kino había encontrado la Perla del Mundo. La esencia de la perla se combinó con la esencia de los hombres y de la reacción precipitó un curioso residuo oscuro. Todo el mundo se sintió íntimamente ligado a la perla de Kino, y ésta entró a formar parte de los sueños, las especulaciones, los proyectos, los planes, los frutos, los deseos, las necesidades, las pasiones y los vicios de todos y de cada uno, y sólo una persona quedó al margen: Kino, con lo cual convirtióse en el enemigo común.
Capítulo III

la enfermedad es, después del hambre, el peor enemigo de los pobres.
Capítulo III

La noticia despertó algo infinitamente negro y malvado en la ciudad; el negro destilado era como el escorpión, como el hambre al olor de la comida, o como la soledad cuando el amor se le niega. Las glándulas venenosas de la ciudad empezaron a segregar su líquido mortífero y toda la población se inflamó, infectada.
Capítulo III

Todo estaba en la perla, que brillaba incesante con ricas imágenes de ensueño.
Capítulo III

En adelante el tiempo se contaría a partir de la perla y su hallazgo, y que este momento sería discutido durante largos años.
Capítulo III

Pero ahora, al anunciar cómo sería su futuro, lo había creado. Un proyecto es algo real, y las cosas proyectadas son como experimentadas ya. Un proyecto, una vez ideado y trazado se hace realidad, indestructible pero propicia a ser atacada.
Capítulo III

Había perdido un mundo para no ganar ninguno, y tenía miedo.

Capítulo IV

sábado, 13 de mayo de 2017

A todos los señores Linh de la tierra y a sus nietas

A todos los señores Linh de la tierra y a sus nietas.
Dedicatoria

Está a miles de días de una vida que antaño fue hermosa y feliz.

Una especie de herida que la voz subraya

Gracias al señor Bark, el nuevo país tiene un rostro, una forma de andar, un peso, un cansancio y una sonrisa, y también un olor.

Le sonríe. Se esfuerza en transmitir muchas cosas en esa sonrisa, más cosas de las que ninguna palabra podrá contener jamás.

Sé que soy viejo y ya está. Saber cuántos años tengo no me serviría de nada.

Si la enfermedad es leve, nos curamos. Si es grave, nos morimos. Eso es todo.

No es posible volver a lo que se ha perdido, piensa el señor Linh.


¿Qué es la vida sino un collar de heridas que cada hombre se cuelga del cuello?

domingo, 30 de abril de 2017

No risk, no fun

Las personas a las que se quiere siempre mueren demasiado pronto, ¿verdad?, independientemente de la edad que tengan.1

Los años no significan nada. Sólo importa lo que ocurre en ellos. 1

Tenía una relación patológica con su teléfono móvil. 1

El dolor le hace a uno filósofo. 1

Siempre endereza con un par de frases las cosas que yo considero complicadas y las hace fáciles. 1

Conozco a esos tipos Egocéntricos, no miran a los ojos. 1

Notaba tal presión en el corazón que podía sentir su peso. 1

Yo no leo cuando estoy triste; yo planto flores. 1

Algo mágico y delicado como todo lo bello. 1

No podía imaginar que ese paso iba a cambiar mi vida para siempre. 1

Busco una persona que me quiera de verdad, contesté para mis adentros. Huyo de un policía que piensa que quiero saltar por un puente y estoy haciendo como si quisiera comprar un libro. Tengo treinta y dos años y he perdido el paraguas. Me gustaría que por fin me ocurriera algo bonito. 1

La historia que quisiera contar comienza con una sonrisa. Y acaba en un pequeño restaurante con el sugerente nombre Le Temps des Cerises, que se encuentra en Saint-Germain-des-Prés, allí donde late el corazón de París. 1

Aquélla sería la segunda noche en la que apenas dormí. Pero esta vez no fue un amante infiel lo que me robó el sueño, sino —quién iba a pensarlo de una mujer que era todo menos una apasionada de la lectura— ¡un libro! Un libro que me atrapó desde las primeras frases. Un libro que a ratos era triste y a ratos tan cómico que me hacía reír a carcajadas. Un libro que era delicioso y misterioso a la vez, pues, por muchas novelas que se lean, pocas veces va una a dar con una historia de amor en la que juega un papel importante su propio restaurante y en la que se describe a la protagonista de un modo que una cree estar mirándose en el espejo… ¡en un día que es muy, muy feliz y todo sale bien! 1

Era como si quisiera retrasar el momento en que todo iba a empezar. 1

Cerré el libro. Eran las seis de la mañana y volvía a pensar que el amor era posible. Había leído 320 páginas y no estaba ni siquiera un poco cansada. Esa novela era como un viaje sumamente estimulante a otro mundo… aunque ese mundo me resultaba extrañamente conocido. Si un inglés podía describir con tanto detalle un restaurante que, a diferencia de otros como La Coupole o la Brasserie Lipp, no aparecía en todas las guías, era porque había estado en él alguna vez. Y cuando la protagonista de una novela se parece tanto a una misma, hasta en ese delicado vestido de seda verde oscuro que cuelga en su armario y el collar de perlas con el grueso camafeo ovalado que le han regalado al cumplir dieciocho años, o bien es una increíble casualidad o es que ese hombre ha visto alguna vez a esa mujer. Pero si esa mujer encuentra precisamente ese libro entre cientos de libros en una librería en uno de los días más desgraciados de su vida, entonces eso ya no era ninguna casualidad. 1

Quería conocer a ese escritor que no sólo me había devuelto las ganas de vivir en una de las horas más oscuras de mi vida, sino que además parecía estar relacionado conmigo de alguna enigmática forma. Le escribiría. Le daría las gracias. Y luego le invitaría a una encantadora velada en mi restaurante y averiguaría qué significaba aquella novela.

Un libro bueno es bueno en todas sus páginas. 2

Mi teoría es que se puede dividir en tres grandes grupos a las personas que escriben novelas y nos cuentan algo. Unos escriben siempre sobre sí mismos… y algunos de ellos se cuentan entre los grandes de la literatura. Otros tienen un talento envidiable para inventar historias. Van en el tren, miran por la ventanilla y, de pronto, tienen una idea. Y luego están aquellos que, por así decirlo, son los impresionistas de los escritores. Su talento consiste en encontrar historias. 2

No risk, no fun. 4

Van por el mundo con los ojos bien abiertos y captan situaciones, ambientes y pequeñas escenas como si cogieran cerezas de los árboles. 4

Un gesto, una sonrisa, el modo en que alguien se pasa la mano por el pelo o se ata los cordones de los zapatos. Instantáneas tras las que se esconden historias. Imágenes que se convierten en historias. 4

Al fin y al cabo he escrito una pequeña novela! Pero si lo hiciera, me incluiría sin duda en esta tercera categoría. Yo soy una de esas personas que encuentran las historias. 4

Fue esa sonrisa la que me cautivó y me llenó de alegría a pesar de que no iba dirigida a mí. 4

Y ahora, de pronto, estaba delante de mí y yo me preguntaba muy seriamente si era posible que la protagonista de una novela fuera una persona de carne y hueso. 4

No siempre había que buscar lejos, a veces se encuentra muy cerca lo que se está buscando. 6

Claude me había engañado, pero a lo mejor yo también me había dejado engañar. Jamás le pregunté nada. A veces se vive mejor con la mentira que con la verdad. 7

No tenía sentido exigir justicia en asuntos del corazón. 7

El amor era lo que era. Ni más, ni menos. 7

Al final cada uno es lo que era siempre. 7

A veces hay que darle un empujoncito a la suerte en la dirección adecuada. 12

Y eso tan maravilloso no es algo que se pueda poseer o retener, no pertenece a uno, pero está siempre ahí como algo que se recibe como un regalo. 13

las Navidades despiertan, se quiera o no, ese deseo eterno de lo maravilloso. 13

Y pensé que todo hombre encuentra alguna vez en su vida una mujer por la que no le importa dejarse domar. 14

No hubo un solo momento en toda la noche en que nos soltáramos el uno al otro. Todo eran caricias, todo quería ser descubierto. ¿Hubo alguna parte de nuestros cuerpos que fuera olvidada, que no fuera cubierta de ternura, que no fuera conquistada con emoción? Creo que no. 15

Una hora antes había sido la persona más feliz de París, una hora antes pensaba que estaba en el comienzo de algo maravilloso… y ahora todo había tomado un giro desastroso. 15

La pena es un sitio donde llueve y llueve y nunca crece nada. 15

Todas mis lágrimas no iban a hacer que todo aquel asunto no hubiera sucedido. 15

Mi corazón había sufrido un atentado. 15

¿Sabe, André? Yo siempre he sobrevivido a los malos momentos con tres frases: je ne vois pas la raison, je ne regrette rien y la última, pero no menos importante, je m'en fous. —Sonrió—. Aunque me temo que en su caso no le van a servir de ayuda ni Voltaire, ni Edith Piaf, ni la picardía. En su caso, mi querido amigo, sólo le ayudará una cosa: la verdad. Toda la verdad. —Se puso de pie y se acercó a mi mesa—. Siga mi consejo y escriba toda esta historia tal y como me la ha contado a mí… Desde la primera vez que miró por la ventana de ese restaurante hasta nuestra conversación de hoy. Y luego haga llegar el manuscrito a Aurélie diciéndole en una nota que su autor favorito ha escrito una nueva novela y le gustaría que ella fuera la primera en leerla. 16

Escriba en el corazón de esa mujer. 16

Hay autores que tardan días en escribir la primera frase de su novela. La primera frase tiene que ser perfecta; el resto, por así decirlo, sale luego por sí solo. Creo que incluso hay estudios sobre los comienzos de las novelas, pues la primera frase con la que empieza un libro es como la primera mirada entre dos personas que no se conocen. Luego hay escritores que no pueden empezar una novela sin saber cómo es la última frase. Se dice que John Irving, por ejemplo, empezaba a idear sus libros desde el último capítulo hasta el primero, y luego se ponía a escribir. Yo, en cambio, escribo esta historia sin saber cómo va a terminar, sin poder influir lo más mínimo en su desenlace. La verdad es que esta historia todavía no tiene final. La última frase la tiene que escribir una mujer. 17

Me desperté con la sensación de que había hecho todo lo que podía hacer. Ya sólo me quedaba esperar. 17

Escribir las últimas líneas de una novela significa siempre despedirse de los protagonistas que le han acompañado a uno durante mucho tiempo. Y aunque sean, en mayor o menor medida, inventados, están muy cerca del corazón del autor. Epílogo

Menu d'amour de Aurélie (para dos personas)
Canónigos con aguacate, champiñones y nueces de macadamia con vinagreta de patata
Ingredientes: 100 gramos de canónigos. 1 aguacate. 100 gramos de champiñones pequeños. 1 cebolla roja. 1 patata grande. 10 nueces de macadamia. 60 gramos de beicon troceado. 2-3 cucharadas de vinagre de manzana. 100 mililitros de caldo de verduras. 1 cucharada de miel líquida. 3 cucharaditas de aceite de oliva. Un poco de mantequilla. Sal. Pimienta.
Lavar y secar los canónigos. Lavar los champiñones y cortarlos en láminas. Pelar el aguacate y cortarlo en láminas. Tostar las nueces de macadamia con un poco de mantequilla en una sartén hasta que estén doradas. Partir las cebollas por la mitad y cortar en láminas muy finas. Cocer la patata con piel.
Dorar las tiritas de beicon en una sartén hasta que estén crujientes. Calentar el caldo de verduras y añadir el vinagre, la sal, la pimienta, una cucharada de miel y aceite. Pelar la patata, echarla en el caldo y deshacerla con un tenedor. Mezclar todo bien con un batidor hasta que no queden grumos.
Poner en los platos los canónigos con los champiñones, el aguacate, la cebolla y las nueces. Esparcir el beicon por encima y regar con la salsa tibia. Servir enseguida.

Menu d'amour de Aurélie (para dos personas)
Ragú de cordero con granada y patatas gratinadas
Ingredientes: 400 gramos de carne de pierna de cordero. 2 zanahorias. 2 tallos de apio. 1 cebolla roja. 200 gramos de tomates. 1 berenjena grande. 2 granadas. 2 dientes de ajo. 3 cucharadas de mantequilla. 1 manojo de tomillo fresco. 1 cucharada de harina. 1/2 litro de vino blanco seco. 400 gramos de patatas pequeñas. 2 huevos. 1/2 litro de nata.
Primero se retira la grasa a la carne de cordero y se corta ésta en dados. Luego se pelan las zanahorias y se lavan los tallos de apio y la berenjena. Cortar todo en dados. Pelar la cebolla y los ajos y picarlos muy finos. Partir las granadas por la mitad, extraer los granos y reservar. Escaldar los tomates en agua hirviendo, refrescarlos y pelarlos. Quitar las semillas y cortarlos en dados.
Rehogar las verduras (excepto el tomate y la granada) en una sartén con mantequilla. Aderezar con sal, pimienta y tomillo.
Dorar la carne de cordero en una cacerola con aceite, sazonar con sal y pimienta. Espolvorear la harina por encima, remover todo bien y regar con el vino blanco. Añadir las verduras, incluidos los tomates, e introducir tapado en el horno durante unas 2 horas a baja temperatura (150). Añadir más vino si es necesario. Los granos de la granada se añaden al final.
Mientras se hace el cordero, lavar las patatas, pelarlas y cortarlas en láminas muy finas.
Untar con mantequilla una fuente de horno, colocar las láminas de patata en círculos y sazonar con sal y pimienta. Batir la nata con los huevos, sazonar, verter sobre las patatas y distribuir por encima unos trocitos de mantequilla. Gratinar unos 40 minutos a 180 grados.
  
Menu d'amour de Aurélie (para dos personas)
Gâteau au chocolat con parfait de naranja sanguina
Ingredientes: 100 gramos de chocolate amargo (mínimo 70 por ciento de cacao). 2 huevos. 35 gramos de mantequilla salada. 35 gramos de azúcar moreno. 100 gramos de harina. 1 paquete de azúcar vainillado. 4 trozos extra de chocolate.
Fundir al baño María el chocolate con la mantequilla. Batir los huevos hasta que estén espumosos y añadir el azúcar. Agregar el azúcar vainillado. Añadir la harina y el chocolate fundido y mezclar con cuidado.
Untar dos moldes pequeños con mantequilla y espolvorear con harina. Llenar los moldes hasta la tercera parte, poner encima de la masa dos trocitos de chocolate en cada molde y añadir el resto de la masa. Cocer durante 8-10 minutos en el horno precalentado a 220 grados. Los gâteaux au chocolat deben estar hechos sólo por fuera y el interior debe quedar fundido. Se espolvorean con azúcar glas y se sirven templados. Se acompañan con el parfait.

Parfait de naranja sanguina
Ingredientes: 3 naranjas sanguinas. 2 yemas de huevo. 100 gramos de azúcar glas. 2 paquetes de azúcar vainillado. 1/2 litro de nata de monta.
Montar con la batidora las yemas con el azúcar, una pizca de sal y 3 cucharadas soperas de agua caliente hasta que la masa sea consistente. Añadir el zumo de 2 naranjas. Montar la nata con el azúcar vainillado e incorporar con cuidado la crema.
Poner en un molde y dejar enfriar durante toda la noche.
Servir con el gateaux au chocolat y decorar con rodajas de naranja.

Curry d'agneau de La Coupole (receta de 1927)
Ingredientes (para 6 personas):
3,5 kilos de carne de cordero (pierna o espaldilla). 10 centilitros de aceite de girasol. 3 manzanas golden (Aurélie pone 5 manzanas). 1 plátano (Aurélie pone 4 plátanos). 3 cucharaditas de curry en polvo (Aurélie recomienda curry en polvo indio y aconseja probar si 3 cucharaditas son suficientes). 1 cucharadita de pimentón dulce 30 gramos de coco rallado (y además un cuenco lleno que se sirve en la mesa). 3 dientes de ajo picados 250 gramos de cebolla picada (se puede poner tranquilamente el doble de cebolla, aconseja Aurélie, así resulta el guiso más jugoso). Una cucharada de sal marina gorda 20 gramos de harina. 50 centilitros de fondo de cordero. 200 gramos de tomate. 50 gramos de perejil (mejor fresco). 500 gramos de arroz basmati. 50 gramos de mantequilla .1 ramillete de hierbas aromáticas. Chutney de mango, guindillas, relish de frutas y verduras.
Rehogar ligeramente la carne durante cinco minutos, añadir una manzana y un plátano troceados. A continuación, la cebolla y el ajo picados.
Cocinar otros cinco minutos, añadir luego el curry en polvo, el pimentón y el coco rallado. Remover bien y espolvorear por encima la harina. Cubrir con agua o fondo de cordero.
Añadir el ramillete de hierbas aromáticas y la sal, dejar cocer a fuego lento entre una hora y hora y media, hasta que la carne esté en su punto.
Sacar la carne y batir la salsa (este último paso se puede suprimir si se desea degustar los pequeños trozos de los ingredientes). Volver a poner la carne en la salsa y cocinar otros 30 minutos. Servir como acompañamiento el arroz con manzana rehogada en mantequilla, tomate en dados y perejil. Acompañar con pequeños cuencos de chutney de mango, guindillas y relish.