martes, 31 de julio de 2007

Dios y los Hijos / Jesús Urteaga

Tres ventanas tiene el corazón cuando se llena de dolor: Hablar, llorar y rezar.
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 244.

Yo no puedo consolarte, pero Dios sí. No dejes de rezar.
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 247.

Los jóvenes abusarán siempre de la libertad si no os habéis preocupado de hacerlos libres.
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 253.

¿Has preparado rectamente la conciencia de tus hijos para que puedan, libremente, elegir siempre lo mejor?
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 253.

Elegir el mal no es libertad, sino capricho. La libertad está encaminada al perfeccionamiento del hombre y tiene, en consecuencia, por objeto lo verdadero y lo bueno.
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 259.

El mimo no es amor, sino frivolidad. En el amor te das; en el mimo te buscas. Mimar es buscar compensaciones en el amor.
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 266.

Cuando veáis sufrir a los hijos, no os ablandéis. No les mintáis cuando los llevéis al médico. NO tengáis miedo a pedirles esfuerzos. Fiaos de su reciedumbre. Estimulad ese heroísmo latente que vive en el alma de todo muchacho.
Jesús Urteaga; Dios y Los Hijos (1960), 22ªEdición (2003), Rialp, S.A., Madrid, p. 268.
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