viernes, 20 de abril de 2007

Hay más diferencias entre las almas que entre los rostros.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p.47.

A veces debemos actuar, a veces debemos contentarnos con recibir. A veces debemos descansar, a veces debemos combatir.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p.48.

Dios siempre puede hacer algo en lo profundo de nuestro ser, aunque nosotros no lo percibamos.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p.55.

A veces no podemos pensar, no podemos meditar, no podemos sentir, pero siempre podemos amar.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p.57.

Dios no busca tanto hacernos perfectos como unirnos a él.
Philippe, Jacques: El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 83.

Consagrar cinco minutos a la oración no es dar de nuestro tiempo a Dios.
Philippe, Jacques: El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 93.

El señor no permite nunca un tiempo de prueba que no sea seguido de una gracia más abundante a continuación.
Philippe, Jacques: El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 108.

martes, 17 de abril de 2007

Jacques Philippe / El Tiempo para Dios

Podemos preguntarnos, por qué tantas personas comulgan muy frecuentemente y no son santas. A menudo, la causa es la falta de una vida de oración. La eucaristía no aporta los frutos de curación interior que debería, porque no es recibida en un clima de fe, de amor, de aceptación de todo nuestro ser, clima que puede ser creado sólo por la fidelidad a la oración.
Philippe, Jacques: El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 25.

Uno de los grandes dramas de nuestra época es que no somos ya capaces de encontrar el tiempo que necesitamos para estar con los otros, para estar presentes para los otros ¡Y esto provoca tantas heridas!.......Si aprendemos a dar de nuestro tiempo a Dios, indudablemente seremos también más capaces de encontrar tiempo para estar presentes para los otros. Y estando atentos a Dios, aprenderemos a estar atentos a los demás.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 27.

La Fidelidad de estar presentes para Dios es la que garantiza nuestra capacidad de estar presentes con los demás y de amarlos de verdad.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 28.

Sin espacios de gratuidad, el amor corre riesgo de agotarse.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 31.

Si nos ocupamos de Dios, Dios se ocupará de nuestros trabajos, mucho mejor que nosotros.
Philippe, Jacques; El Tiempo para Dios, San Pablo, Buenos Aires, 2005, p. 31.