viernes, 4 de mayo de 2007

La Libertad Interior / Jacques Philippe

El que no está en paz consigo, necesariamente estará en guerra con los demás.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.41.

Cuando estamos de mal humor, suele ser porque no nos sentimos contentos con nosotros mismos.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.41.

El sufrimiento que más daño hace es aquel que no se acepta.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.44.

Dios es fiel y siempre da la fuerza necesaria para asumir, lo más duro y difícil de nuestra vida.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.45.

El auténtico mal no es tanto el dolor como el miedo al dolor.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.45.

La auténtica cárcel que nos aprisiona y de la que debemos liberarnos somos nosotros mismos y nuestra pequeñez de corazón y entendimiento.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.49.

martes, 1 de mayo de 2007

Jacques Philippe / La Libertad Interior

Confiar en alguién es ya amarlo.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.28.

La gracia de Dios no actúa sobre lo imaginario, lo ideal o lo soñado, sino sobre lo real y cocreto de nuestra existencia.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.29.

A menudo, lo que impide la acción de la gracia, no son tanto nuestros errores, sino la falta de aceptación de nuestra debilidad, la negación más o menos consciente de lo que somos.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.30.

Todo progreso sobre nosotros mismos, es un don de la gracia divina.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.32.

Creo que no somos realmente capaces de aceptarnos a nosotros mismos si no es bajo la mirada de Dios.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.32.

Cuando el hombre se aparta de Dios, desgraciadamente se priva, al mismo tiempo, de toda posibilidad real de amarse a sí mismo.
Jacques Philippe; La Libertad Interior, San Pablo, Buenos Aires, 2006, p.33.