viernes, 29 de junio de 2007

Mercedes Eguibar Galarza / ¿Porqué se Amotinan las Gentes?

El tiempo es oro, dice el refrán; y así hay que verlo. Cada minuto que pasa acorta la vida y va acercándola a su fin. Por eso deseamos que el tic tac nos marque siempre horas ganadas para Dios.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.98.

La sinceridad es saber enfrentarse primero con uno mismo, después con Dios y luego con los demás.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.114.

El amor entiende de miradas.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.123.

Es imposible decir que no gusta aquello que lleva tanto amor en la presentación.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.147.

La disposición de docilidad y de esfuerzo, es precisamente, la que nos consigue la gracia suficiente para vencer. Y en ese quiero y no quiero, nos acompaña la sonrisa de Dios. Si dejáramos de luchar, dejaríamos de merecer.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.149.

martes, 26 de junio de 2007

Mercedes Eguibar Galarza / ¿Porqué se Amotinan las Gentes?

Desde pequeños, y debido a la fragilidad humana, tendemos a separar libertad y responsabilidad, supliendo ésta última por el deseo del momento.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.26.

Vamos a trazarnos un plan. Un plan revisado por Dios en la oración..... Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.38.

El mal aparece siempre y tiene gran fuerza, porque resulta más fácil rodar desde lo alto de una montaña que ascender por ella.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.57.

Es tan fácil, tan sencillo, eliminar cualquier enfermedad que padezca nuestra alma, y tan difícil ceder cuando nos dejamos llevar por la soberbia, que somos capaces de retener algo que nos hace sufrir antes que doblegar nuestra voluntad.
Mercedes Eguibar Galarza; ¿Porqué se Amotinan las Gentes? (Salmo II), Segunda Edición, Rialp, Madrid, 1972, p.71.