sábado, 20 de octubre de 2007

En lo Secreto / Georges Chevrot

Para nosotros los cristianos….ni el número ni la fuerza son criterio de verdad. No influye en nosotros el prestigio del pasado, ni el atractivo de la novedad, sino tan solo la luz que hay en nosotros, el pensamiento de Cristo en su rigurosa pureza y sus audaces exigencias.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 259.

¿Qué es la conciencia? – escribía monseñor D´ Hulst - . Es la regla del bien dentro de nosotros. ¿Qué es Jesús? Es la regla del bien fuera de nosotros. Y estas dos reglas no son más que una sola. La conciencia jamás queda contenta por haber abandonado a Jesús y jamás lamenta haberlo seguido.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 262.

El día presente prepara el mañana…..Hoy estamos en disposición de prever y de calcular; mañana padeceremos las consecuencias de nuestro error actual, o recogeremos los frutos de nuestra prudencia de hoy.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 264.

El porvenir es el porvenir de nuestros esfuerzos.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 265.

Lo que hacen al inquietarse por el porvenir es nada menos que desconfiar de la Providencia. Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 178.

Sólo el hombre que sabe vivir en el presente sabe explotar sus riquezas y puede cumplir sus deberes.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 273.

El día es una medida divina del tiempo. Los hombres han podido inventar calendarios y contar de modo diferente el reparto de los meses, pero jamás han tocado al día; el día sigue siendo el día: es sagrado.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 274.

miércoles, 17 de octubre de 2007

En lo Secreto / Georges Chevrot

“Padre, no sé por qué sufro, pero Tú lo sabes, y no permitirías mi pena si hubiera de ser inútil. Padre, yo necesitaba, sin duda, sufrir, pues tengo agravios que reparar, pues en mis días felices era demansiado indiferente a las penas de mis semejantes. Comprendo ahora que debo compadecerme de las desgracias ajenas, y no volveré a hacer mal a uno solo de mis hermanos. Había olvidado que en nuestra condición humana todo es finito y limitado: la vida, la ciencia, los efectos. Es, pues, normal que mis alegrías tengan también un fin. Padre, gracias por las alegrías que me diste, por las que me has dejado y por las compensaciones eternas que me prometes”. Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 178.

No es el trigo lo que le falta al mundo, es el amor.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 188.

Si te excusas, Dios te acusa; si te acusas, Dios te excusa.
San Agustín en Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 192.

Creerse justo, es resbalar infaliblemente hacia el mal; saberse pecador, es tomar el camino que aleja de él.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 195.

La virtud es un acto de valor.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 215.

Sólo quedándose con hambre se corrige la gula.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 250.

No busquéis la santidad en acciones brillantes, porque reside en el amor que inspira nuestras más ordinarias acciones.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 253.

Del mismo modo que el ojo guía al cuerpo, la conciencia dirige nuestra vida moral y espiritual; ella es la que ilumina y hace resaltar el valor de las cosas, y de las ideas.
Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 255.

Un bloque de cristal al ser herido por un rayo de sol es iluminadao e irradia la luz que recibe; así también la verdad que viene de Cristo ilumina nuestra conciencia y al atravesarla, la vuelve luminosa y capaz de iluminar a los que nos rodean. Pero si en lugar de un cuerpo lúcido, el haz luminoso encuentra un cuerpo opaco, un pedazo de carbón, éste permanece negro. Si en lugar de mantenerse transparente nuestra conciencia llega a aser opaca; si el cristiano en lugar de conservarse como un foco de luz deja, que las tinieblas oscurezcan su espíritu y su corazòn. Georges Chevrot; En lo Secreto, 3ªedición (1966),Rialp, Madrid, 1960, p. 257.