jueves, 15 de noviembre de 2007

Historia de un Alma / Teresita de Lisieux

Hay almas que no tienen fe, y otras que, por abusar de la gracia, pierden ese precioso tesoro. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 252.

Sentía profundas aspiraciones hacia una región más bella.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 253.

Cuando el demonio intenta poner ante los ojos de mi alma los defectos de tal o cual…que me cae menos simpática, me apresuro a buscar sus virtudes y sus buenos deseos; pienso que si la he visto caer una vez, puede haber conseguido un gran número de victorias que oculta por humildad, y que incluso lo que a mi me parece una falta puede muy bien ser, debido a la recta intención, un acto de virtud.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p.265.

Yo misma viví un día una experiencia que me demostró que no debemos juzgar a los demás. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 265.

Si mis pequeños actos de virtud los toman por imperfecciones, lo mismo pueden engañarse tomando por virtud lo que sólo es imperfección.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 266.

Pensé en mi interior que, si empezaba a justificarme, no iba a poder conservar la paz en mi alma. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 269.

Estoy muy lejos de practicar lo que entiendo tan bien, pero el simple deseo que tengo de hacerlo me da paz.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 273.

En este camino, sólo cuesta dar el primer paso.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 275.

Si el lienzo que pinta un artista pudiera pensar y hablar, seguramente no se quejaría de que el pincel lo toque y lo retoque sin cesar; ni tampoco envidiaría la suerte de ese instrumento, pues sabría que la belleza que lo adorna no se la debe al pincel sino al artista que lo maneja. El pincel, por su parte, no puede gloriarse de haber hecho él la obra de arte.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 280.

El amor se alimenta de sacrificios; y de cuantas más satisfacciones naturales se priva el alma, más fuerte y desinteresado se hace su cariño.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 283.

martes, 13 de noviembre de 2007

Historia de un Alma / Teresita de Lisieux

Si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 14.

Tenía unos angeles en la tierra que me elegían unos libros.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 84.

Hay cosas que si se exponen al aire pierden su perfume, y hay sentimientos del alma que no pueden traducirse al lenguaje de la tierra sin que pierdan su sentido íntimo y celestial.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 92.

Sentía que vale más hablar con Dios que hablar de Dios, ¡pues se suele mezclar tanto amor propio en las conversaciones espirituales!
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 106.

Por una gracia recibida con fidelidad, me otorgaba cantidad de gracias nuevas…
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 126.

Cuando se ama, uno siente la necesidad de decir mil locuras.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 137.

¡Cuántas almas llegarían a la santidad si fuesen bien dirigidas!
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 138.

Mis primeros pasos hallaron más espinas que rosas.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 183.

He observado que Jesús no quiere que haga provisiones. Me alimenta momento a momento con un alimento totalmente nuevo, que encuentro en mí sin saber de donde viene…Creo simplemente que Jesús mismo, escondido en el fondo de mi pobre corazón, es quién me concede la gracia de actuar en mi y quién me hace descubrir lo que él quiere que haga en cada momento. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 200.

Jesús me instruye en secreto.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 224