viernes, 30 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

El precio de la paz muchas veces es el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.65.

Todo juicio requiere estudio y conocimiento profundo. Presuponer implica casi siempre equivocarse.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.66.

Formalismos que nos dejan el corazón frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.

Es relativamente facil quedar bien, lo que ya es más dificil es dejar huella.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.


Debiéramos ser más exigentes con nosotros mismos y no permitirnos ciertos comentarios que no nos hacen ningún favor ante los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.72.

En sus ojos fulgura el gozo de quién mira las cosas con amor.
E. Sánchez Rosillo, el Jinete, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro, Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.73.

Menos mal que todavía queda la posibilidad de acudir a la lectura para alimentar nuestro espíritu y calentar un poquito nuestro corazón, que a veces se muere de frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.74.

La fuerza más intima y profunda del hombre proviene del amor. Cuando el amor está presente, el hombre se enciende.
E.Swedenborg, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.77.

Es dificil conseguir la sencillez porque la astucia, la envidia, la vanidad, intentan interponerse para dar una imagen distinta de nosotros.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

El sencillo no es el simple, sino aquel que se ha despojado de todo lo que es mentira.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

Buscar la sencillez es una tarea que nos dignifica porque nos hace honestos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

El sencillo no suele ser irónico, habla llevado por sus convencimientos y no por estrategias con el fin de conseguir algo, no busca ser el protagonista de la conversación, no es tampoco adulador. En sus palabras siempre hay un trasfondo de honestidad que lo define. Ni presume de si mismo ni halaga innecesariamente al otro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.

Una manera de iniciarse en la sencillez podría consistir en no hacer uso tan frecuente de los adjetivos superlativos, que , entre otras cosas, de tanto utilizarlos están – paradójicamente infravalorados. Procuremos hacer que nuestras palabras se ajusten sobriamente a los hechos, sin caer en dramatizaciones las más de las veces infantiles.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.

Todos necesitamos hablar y hablando hemos pasado ratos inolvidables, y hemos descubierto mundos nuevos y nuestro corazón ha encontrado el calor que necesitaba, pero de ahí a soltar la lengua de una forma indiscriminada hay una gran diferencia.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

Si en nuestros encuentros con los demás evitamos la murmuración crearemos un espacio de optimismo y facilitaremos la ocasión para sacar temas que vayan más allá de las vidas ajenas. Aunque a veces no tendremos más remedio que alejarnos para siempre de alguna persona que haya adquirido el vicio de murmurar.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

Con ironías e indirectas podremos manifestar tal vez nuestra inteligencia, pero también estaremos cuestionando nuestra bondad moral. No somos unicamente nosotros los inteligentes para esconder nuestra agresividad, lo son también quienes nos escuchan para descubrirla, aunque quizá no nos hagan ningún comentario a este respecto.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Son palabras de alivio y consuelo lo que necesitamos y no observaciones críticas por muy inteligentes que éstas sean, sobre todo si se hacen en el momento y las circunstancias menos propicias.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Paz en la palabra o de lo contrario, es preferible el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Alguién trajo una rosa hace ya algunos días, y con ella trajo también algo de luz.
V. Gallego, Variación sobre una metáfora barroca en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.60.

Sonreir es una forma de agradecer la presencia del otro. Por eso sonreir es un acierto en el momento del encuentro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Sonreir con la mirada, sonreir con los labios, debería ser nuestra forma habitual de presentarnos a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Motivos para estar tristes no nos faltan y motivos para estar alegres tampoco, optemos pues por estos últimos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

La excesiva seriedad nos da un aspecto ridículo, por darnos demasiada importancia a nosotros mismos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

El victimismo siempre tiene un alto grado de hipocresía al que no hay que hacerle mucho caso, entre otras cosas porque peca de insolidario.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

Guardar cosas sucias en el corazón sólo sirve para envenenarlo.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.

La psique también posee su higiene, igual que el cuerpo, y por tanto hay que cuidarla con una frecuente ventilación que haga desaparecer los malos olores, que terminan infiltrándose hasta por las ranuras más insignificantes. Otra cosa muy distinta es tener el alma perfumada por la alegría de vivir.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.