jueves, 24 de abril de 2008

Los Cuatro Amores

Que nuestros afectos no nos maten, ni mueran.
John Donne, en C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.6.

Todo cristiano estaría de acuerdo en que la salud espiritual de una persona es exactamente proporcional a su amor a Dios.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.9.

Quienes aman mucho están cerca de Dios.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.15.

La familia nos da la oportunidad de un primer paso más allá del amor a uno mismo.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.32.

Nada en el ser humano es peor o mejor por compartirlo con las bestias. Cuando acusamos a alguién de ser un completo animal, no nos referimos a que exiba características animales, sino a que las manifiesta, y son las únicas que manifiesta, en momentos en que lo que se espera es algo específicamente humano.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.41.

No todos los besos entre amantes son besos de amantes.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p. 46.

El afecto nos enseña primero a notar a las personas que “casualmente estaban ahí”, luego a soportarlas, después a sonreirles, más tarde a disfrutarlas y, finalmente a apreciarlas. ¿Hechas para nosotros? Gracias a Dios que no. Son ellas mismas, más singulares de lo que pudimos haber creído y mucho más valiosas de lo que sospechamos.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.48.

Dios es el gran Rival, el objeto último de los celos humanos; es esa belleza, terrible como la medusa, que en cualquier momento podría robarme el corazón de mi esposa, de mi esposo o de mi hija.
C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.49.

Si quieres ser amado, conviértete en alguien inspirador de amor.
Ovidio en C.S. Lewis; Los Cuatro Amores, Editorial Andrés Bello, (1960), Santiago, Chile, 2001, p.53.
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