martes, 15 de abril de 2008

El Problema del Dolor

No depende de la omnipotencia de Dios lo que es contradictorio.
Tomás de Aquino. Suma Teológica, 1, XXV, Art.4. en C.S. Lewis: El Problema del Dolor, E. Universitaria, 2ª edición, 1990, Santiago de Chile, p.27.

A Dios se le pueden atribuir milagros, pero no sandeces……Las combinaciones de palabras sin sentido, no adquieren súbitamente sentido al anteponerles la palabra “Dios puede”……El disparate sigue siendo disparate aún cuando nos refiramos a Dios.
C.S. Lewis: El Problema del Dolor, E. Universitaria, 2ª edición, 1990, Santiago de Chile, p.29.

El amor puede tolerar y el amor puede perdonar…pero jamás puede conciliarse con un objeto no amable…Por lo tanto, Dios no puede conciliarse con tu pecado, porque el pecado en sí es incapaz de sufrir alteración; pero El sí puede conciliarse con tu persona, porque ésta puede ser sanada. Traherne. Centuries of meditations,II,30. en C.S. Lewis: El Problema del Dolor, E. Universitaria, 2ª edición, 1990, Santiago de Chile, p.38.

Hoy en día se entiende por bondad de Dios casi exclusivamente su cariño, y puede ser que estemos en lo cierto. Y, dentro de este contexto, la mayoría de nosotros entiende el amor como benevolencia, como el deseo de ver a otros felices; no felices de esta u otra manera, sino simplemente felices. Lo que nos dejaría realmente satisfechos, sería un Dios que dijiera de todo aquello que nos gusta hacer: “¿Qué importa, con tal que estén contentos?”. De hecho, deseamos no tanto un psdre en los cielos, sino más bien un abuelito; una benevolencia senil a la que, como se dice, le “guste ver a los jóvenes entretenerse” y cuyo plan para el universo consistiera simplemente en que, al final de cada día, pudiera decirse, “Todos lo pasaron bien”.
C.S. Lewis: El Problema del Dolor, E. Universitaria, 2ª edición, 1990, Santiago de Chile, p.41.

El amor por su misma naturaleza, exige perfeccionar al ser amado.
C.S. Lewis: El Problema del Dolor, E. Universitaria, 2ª edición, 1990, Santiago de Chile, p.47.

El amor puede producir dolor a su objeto, pero solamente en el supuesto que éste necesite transformarse para convertirse en un objeto totalmente amable.
C.S. Lewis: El Problema del Dolor, E. Universitaria, 2ª edición, 1990, Santiago de Chile, p.57.
Publicar un comentario