viernes, 4 de julio de 2008

Las riquezas interiores no se improvisan

Somos nosotros con nuestras disposiciones interiores quienes damos sentido y significado a los objetos que contemplamos.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.36.

El hecho admirativo es en sí mismo un valor, porque darse cuenta de algo y a la vez valorarlo supone un ejercicio de la inteligencia que enriquece a la persona que lo hace.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.37.

La vida no se puede mirar a bulto, hay que observarla minuciosamente, sin perder de vista cada uno de los aspectos que la adornan.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.45.

Encontrar una luz nueva en aquello que nos parecía ya viejo es un verdadero alarde de riqueza interior.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.47.

Las riquezas interiores no se improvisan, su conquista se alcanza después de un largo trayecto lleno de dificultades, pero una vez conquistadas perfuman con su aroma toda la existencia humana.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.56.

La belleza está presente en muchas más cosas de las que pensamos. Es una equivocación circunscribirla al mundo del arte. La belleza puede estar presente en casi todas las cosas, el problema está en descubrirla, porque hacen falta unos ojos en donde no esté presente la rutina. Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.59.

La virtud no es algo periférico en el hombre. Afecta directamente al alma.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.62.
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