viernes, 25 de enero de 2008

Dificultades en la Oración Mental / Eugène Boylan

Es imposible trabajar en tan estrecha compañía con Jesucristo y no orarle.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 138.

No solamente Cristo se encuentra en nosotros mismos, sino que se le puede encontrar también y servir y orar en nuestro prójimo. Todo lo que hagamos por nuestro prójimo lo hacemos a Jesucristo.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 138.

La mortificación, en lugar de significar hacernos daño, viene a querer decir dar placer, e incluso vida, a Jesucristo.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 147.

María está cooperando constantemente en la formación de Cristo en nosotros en tal medida, que podríamos decir que El está naciendo constantemente en nosotros de ella. Cada vez que sometemos cualquier porción de nuestra vida a Dios haciendo su voluntad en la forma que El quiere. Ella alumbra en nuestra alma en nueva medida la plenitud de Cristo y cooperamos en su maternidad.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 153.

No hay porqué pensar que buscar a Dios recurriendo a María es perder el tiempo dando un rodeo. No solamente no hay tiempo perdido, sino que ir a El a través de María es el camino más corto, el más seguro también. Ella es el camino elegido por Dios para venir a nosotros.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 154.

Tenemos que hacer que nuestra vida sea “cristocéntrica” en vez de egocéntrica.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 170.

El hombre sensual – es decir, el hombre que vive a través del sentimiento y de los sentidos – no percibe las cosas de Dios.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 174.

No nos damos cuenta de que la vida cristiana es la vida de Cristo vivida por Cristo en nosotros, no simplemente nuestra propia mezquina existencia que arrastramos con solitaria debilidad.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 190.

martes, 22 de enero de 2008

Dificultades en la Oración Mental / Eugène Boylan

El hombre cuya esperanza, amor y confianza están fijadas en Dios no da ocasión a la ira cuando Dios le envía pruebas o cuando la gente prueba su paciencia hasta el límite, ni teme vanamente por la providencia amorosa de Dios, que sabe abarca cada detalle de su vida. Ni tampoco el pesar de las pérdidas materiales penetra profundamente en su corazón cuando abunda en la riqueza de Dios.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 86.

Dar rienda suelta a nuestros propios pensamientos, complacernos en sueños, construir castillos en el aire, alimentar constantemente viejos recuerdos, fomentar nuestros descontentos, permitir que el orgullo herido dicte nuestros pensamientos o sentimientos, todos estos hábitos son fatales para la vida de oración.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 94.

De gran importancia es la fidelidad a las inspiraciones de la gracia, a aquellas invitaciones del espíritu de Dios que piden nuestra cooperación en alguna tarea o sacrificio particular.. Por estas mociones de la gracia, Dios adapta su plan a las necesidades y circunstancias individuales de cada alma y provee a ellas. Rehusar estas invitaciones en forma habitual es extinguir el espíritu.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 95.

Cuando nos decidimos a ser hombres de oración, hacemos una declaración de guerra, no solamente contra la parte inferior de nosotros mismos, sino contra el demonio mismo.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 101.

Nuestra impotencia es parte del plan de Dios para hacernos confiar en Èl.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 137.

Si un alma va a la oración con el fin de entregarse a Dios y a nada más, en la medida de su capacidad, y se resigna a todas las pruebas, arideces o distracciones que la providencia permita, su oración, incluso aunque parezca que es un fracaso y casi una pérdida de tiempo, es sin embargo, el holocausto que más place a los ojos de Dios, el cual atraerá muchas gracias al alma y le hará avanzar mucho hacia la unión con Dios.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 137.