viernes, 30 de mayo de 2008

Somos amados, antes que débiles.

Ser recordatorio viviente de Cristo para los demás.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 7.

Recordar que somos amados, antes que débiles.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 7.

No siempre sabemos las repercusiones que puede tener la más pequeña de nuestras buenas acciones.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 11.

O permitir que Dios hable o dejar que el ser herido nuestro grite….
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 16.

Que disminuya mi miedo a no tener nada que dar, y mi fe crezca por no tener nada que demostrar.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 21.

Que pueda darle la bienvenida al extraño que viene de afuera y al extraño que proviene de adentro.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 33.

Ahora en la mitad de mi vida, me siento bendecido si puedo ¡cambiar yo mismo!
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 39.

La religión no es lo que haces con tu aislamiento sino con tu comunicación aún cuando estás solo. Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 43.

El sólo hecho de haber llegado a cierta edad revela una fortaleza que merece admiración.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 109.

Atravesamos el canal del nacimiento más de una vez en la vida.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 113.

Creer que controlamos nuestra propia vida es una ilusión.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 123.

Sólo aquello que se ha convertido en amor en tu vida será preservado.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 138.

Nuestra vida se completa vaciándola.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 144.

La Juventud no es un requisito para cumplir la voluntad de Dios.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 158.

Comprender el cuidado de los hijos como un movimiento espiritual.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 179.

Sé que actúo mejor luego de haber hecho oración. Soy más amable, amistoso y atento, en parte porque cuidé mis propias necesidades. Recordé quién era y a quién pertenezco, contemplé mi propia vida e historia, me vinculé con un ámbito más amplio, dándole un sentido a mi vida más contextualizado. El recuerdo de los hechos y de las personas durante la oración me permite responder mejor a sus necesidades, inclusive a las que no me fueron expresadas. Dios hará algo por ellos a través mío porque formo parte del cuerpo místico de Cristo.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 187.

Cuidemos ese pedacito de Dios presente en nosotros mismos.. Y quizás en los demás también. Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 189.

No maté a nadie con mis manos pero ¿acaso conozco bien los sentimientos de mi corazón?
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 190.

Has estado mirando fijamente un obstáculo sin considerar que el obstáculo estaba puesto allí para mostrarte el camino.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 193.
Elaborar el duelo por nuestras pérdidas, permiténdonos sentir aflicción porque la vida no siempre se da como la planeamos.
Chris Glaser; Meditando con Henri Nouwen, Editorial Epifanía, Buenos Aires, 2004, p. 193.