domingo, 25 de enero de 2009

Jesús de Nazaret

En todos los tiempos, el hombre no se ha preguntado sólo por su proveniencia originaria; más que la oscuridad de su origen, al hombre le preocupa lo impenetrable del futuro hacia el que se encamina.
Joseph Ratzinguer; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.23.
Jesús no aparece como un hombre genial con sus emociones, sus fracasos y sus éxitos, con lo que, como personaje de una época pasada, quedaría a una distancia insalvable de nosotros. Se presenta ante nosotros más bien como “el Hijo predilecto”.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.47.

Jesús tiene que entrar en el drama de la existencia humana – esto forma parte del núcleo de su misión – recorrerla hasta el fondo, para encontrar así a la “oveja descarriada”, cargarla sobre sus hombros y devolverla al redil.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.50.

El núcleo de toda tentación: apartar a Dios que, ante todo lo que parece más urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo y molesto. Poner orden en nuestro mundo por nosotros solos, sin Dios, contando únicamente con nuestras propias capacidades, reconocer como verdaderas sólo las realidades políticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, ésta es la tentación que nos amenaza de muchas maneras.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.52.

Es propio de la tentación adoptar una apariencia moral.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.53.

Cuando a Dios se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado temporal o permanentemente, entonces fracasan precisamente estas cosas presuntamente más importantes.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.58.

Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de corazón sólo puede venir de Aquel que es la bondad misma, el Bien.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.58.

El tentador no es tan burdo como para proponernos directamente adorar al diablo. Sólo nos propone decidirnos por lo racional, preferir un mundo planificado y organizado, en el que Dios puede ocupar un lugar, pero como asunto privado, sin interferir en nuestros propósitos esenciales.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.67.

¿Qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído? La respuesta es muy sencilla: a Dios. Ha traído a Dios.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.69.

Ha traído a Dios: ahora conocemos su rostro, ahora podemos invocarlo. Ahora conocemos el camino que debemos seguir como hombres en este mundo. Jesús ha traído a Dios y, con El, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón nos hace pensar que esto es poco.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.70.
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