viernes, 24 de abril de 2009

El sexo no es una tecla suelta

La mayor cúspide a la que el hombre puede arribar es enlazar libremente su vida con la voluntad de Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 15.

Nadie puede permanecer tranquilo mientras no sepa el plan divino previsto para él desde toda la eternidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 15.

Dios se hace presente en la vida de cualquier persona de modos muy variados y sencillos; a través de un libro, una predicación, un hecho, una amistad o un buen ejemplo. Los golpes de gracia – la hora de la visitación – son suaves, pero claros: una inquietud interior que estremece las inercias y rutinas de la propia vida, haciendo ver lo precario e insatisfactorio de los propios afanes. En una palabra es un deseo vivo de más, más.
Raúl Williams B.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 16.

La casa es la continuación del vientre materno: lo recibido en ella afectará positiva o negativamente a toda la vida del hijo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 18.

La finalidad humana del sexo es el amor y el fin del amor es el matrimonio.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 30.

Si las relaciones prematrimoniales enseñaran a amar, hoy habría más matrimonios estables y duraderos.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 32.

El sexo no es una tecla suelta, sino que debe estar armoniosamente inserto en una vida llena de sentido. Y lo que da sentido a la vida no son ni el matrimonio ni el celibato, sino la fe y el amor a Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

El único enemigo de la personalidad madura es el egocentrismo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

Hay personas inmaduras tanto para el celibato como para el matrimonio. En los dos casos, la dificultad proviene de la mayor o menor victoria conseguida sobre el egoísmo: quien no sabe negarse está incapacitado para el amor a Dios y para el amor humano.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

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