domingo, 7 de junio de 2009

Consolemos a la Virgen

Toda la vida de María fue un mar de amargura, por tener siempre presente la Pasión y muerte de Jesús. San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IX, De los Dolores de María, Punto primero, 2, p. 480.

El dolor que padeció la Virgen fue tan grande, que si se distribuyese entre todas las criaturas susceptibles de dolor, bastaría para que todas murieran repentinamente.
San Bernardino de Sena en San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IX, De los Dolores de María, Punto segundo, 1, p. 483.

María Conocía todos sus futuros padecimientos: El hombre entra llorando en este valle de lágrimas, y todos deben sufrir y padecer los trabajos que cada día caen sobre ellos; pero ¿cuánto más penosa sería nuestra vida, si cada uno supiera de antemano los males que para el porvenir le estén reservados? “Infelicísimo sería aquel – dice Séneca – que conociese los secretos de su vida futura, y antes que cayese en miseria, sería ya miserable.” El Señor compadeciéndose de nosotros, oculta a nuestras miradas las cruces que nos tiene preparadas, pues ya que las tenemos que llevar, no las tengamos que sobrellevar dos veces.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Reflexiones sobre cada uno de los Siete Dolores de María, Primer dolor: La Profecía de Simeón, 1, p. 496.

Reveló la bienaventurada Virgen María a Santa Brígida, que mientras vivió en la tierra no tuvo ni siquiera una hora en que no sintiese su corazón traspasado de dolor.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Reflexiones sobre cada uno de los Siete Dolores de María, Primer dolor: La Profecía de Simeón, 3, p. 499.

Consolemos a la Virgen dando amorosa acogida en nuestro corazón a su hijo, que aún hoy día es perseguido y maltratado por los pecados de los hombres.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Reflexiones sobre cada uno de los Siete Dolores de María, Segundo dolor: La Huída a Egipto, 6, p. 507.

Dice San Agustín que para alcanzar con más seguridad y mayor abundancia el favor y protección de los santos, es menester imitarlos, porque al ver que nos esforzamos por copiar en nuestras almas las virtudes que ellos practicaron, se sienten más inclinados a rogar por nosotros.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, De las Virtudes de María Santísima, p. 544.

La humildad es el fundamento de todas las virtudes.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, De las Virtudes de María Santísima, p. 544.

Para cultivar la vida interior hay que buscar la soledad.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, De las Virtudes de María Santísima, X, 3, p. 584 .

¡Dichosas las acciones que van encerradas entre dos Avemarías!
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Tercera parte, De varios obsequios y prácticas de Devoción a María, Obsequio I, El Ave María, p. 591.


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