miércoles, 1 de julio de 2009

Dios está especialmente donde se le necesita

La vida divina que está en nosotros surge verdaderamente del Corazón de Dios.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.34.

La perfección de la fe consiste en apoyarse en Dios, en su promesa, en su presencia hasta actuar con una seguridad completa.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.104.

Toda necesidad autenticamente humana atrae a Dios. Toda oración, aunque sea imperfecta, es escuchada.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.106.

La anorexia espiritual de un alma, le impide reconocer a menudo, el alivio que le ofrece la presencia íntima y concreta de Dios.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.108.

Es más importante hacer posible el bien que evitar que se produzca el mal.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.111.

Dios está especialmente donde se le necesita.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.116.

Creer en la Providencia es al menos creer que nada de lo que nos afecta y nos daña escapa a la actividad de Dios, le es indiferente, le deja inactivo.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.118.

Cuando se ha hecho todo lo que se podía hacer siempre queda la oración.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.155.

Para aquel que tiene fe, todo es voluntad de Dios.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.186.

Los que han comprendido el misterio de la Providencia acaban por no querer otra cosa más que lo que Dios quiere para ellos. Dios está ahí, me suceda lo que me suceda. Lo reconozco en sus dones, en lo que hace en mí. Lo reconozco en el discurrir de mi vida. Lo reconoceré cuando llegue la muerte inevitable.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.186.

Todo es gracia si se confía todo a Dios. Todo es gracia porque Dios no se ocupa de las cosas humanas más que para habitarlas y hacer de ellas un camino hacia Él.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.192.

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