viernes, 29 de mayo de 2009

Las Glorias de María

Jesuscristo reserva para Sí la Justicia y concede a su madre la Misericordia. Será desgraciado y lo será para siempre en la otra vida, el que pudiendo, mientras viviere, acudir a mí, que soy tan bondadosa con todos y estoy tan ansiosa de ayudar a los pecadores, descuida el implorar mi favor y miserablemente se condena.
Revelación de Santa Brígida en San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, I, 7, p. 52.

María es verdaderamente Madre de nuestras almas. San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, II, p. 56.

Jesucristo con su redención nos trajo más bienes que males nos acarreó Adán con su pecado.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, II, 1, p. 56.

María ama mucho a los hombres porque ama mucho a Dios.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 2, p. 68.

María ama a los hombres porque Cristo al morir se los encomendó.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 3, p. 70.

María sale al encuentro de los que a Ella acuden, para que la hallen antes de que se propongan buscarla.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 6, p.74.

María socorre de especial manera a los que la aman.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 7, p. 74.

Hagan los devotos de María cuanto les pueda inspirar el amor más apasionado; Inventen nuevas maneras de manifestar su amor….
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 9, p. 79.

Pedir a María la gracia de amarla.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.III, Oración, p. 82.

El que aspire al honor de ser hijo de María debe, ante todo, renunciar al pecado.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, IV, 1, p. 84.

A María jamás se la invoca en vano.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.IV, I, 4, p. 155.

Para maría no hay imposibles.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.IV, I, 5, p. 157.

El demonio nada puede contra los devotos de María.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.IV, II, 6, p. 166.

Satanás, cuando quiere ganar a un alma, trabaja por cegarle el canal de la devoción a María.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 6, p. 180.

María, puerta del Cielo y cuello del Cuerpo Místico de Jesucristo.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 7, p. 181.

María es la tesorera de las gracias.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 8, p. 182.

Sin María es imposible llegar a Jesucristo.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 10, p. 184.

lunes, 25 de mayo de 2009

Nada te Turbe, Nada te Espante

Las principales causas perturbadoras de la paz del alma son ocho: Cuatro de ellas son de orden corporal: el dolor, la enfermedad, la muerte y la soledad de corazón. Las otras cuatro son de naturaleza espiritual y se relacionan directamente con el orden sobrenatural: las tentaciones, el pecado, los escrúpulos de conciencia y el misterio de la divina predestinación. Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.13-14.

Dios permite el dolor en vista de un bien.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.17.

El mundo de hoy no aprecia como es debido los bienes espirituales.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.21.

La virtud no tiene más que un solo enemigo: el pecado, y este depende enteramente de nosotros. Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.22.

A veces, aquella desgracia que atribuímos a la casualidad o a la mala suerte, no es sino, una forma inesperada de expiación.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.23.

Es un hecho que, cuando el mundo nos sonríe, nos olvidamos del cielo.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.26.

Santa Teresa exortaba a sus monjas diciéndoles cariñosamente: “Sabed sufrir un poquito por amor a Dios, sin que lo sepan todos”.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.38.

Todo verdadero amor va acompañado de la necesidad de manifestarse, y se manifiesta por los beneficios que reparte.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.53.

No sólo sobrevivirán a la muerte los sentimientos, sino también los lazos que existieron acá en la tierra. Entre esos lazos los hay que fueron establecidos por el mismo Dios, otros fueron santificados y consagrados por la religión, otros finalmente, fueron creados por la amistad y la gratitud... la muerte no los rompe, sino que los fija más aún, haciéndoles más estrechos y más indisolubles.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.54.

La tentación es una solicitación al mal. Procede casi siempre de uno de los tres grandes enemigos de nuestra alma: el mundo, el demonio y la propia carne.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.62.

El oficio propio del demonio es tentar.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.62.

La concupiscencia “viene del pecado y al pecado inclina”.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.63.

Movimientos de cólera, malhumor y desazón contra sí mismo, son causa de orgullo y tienen su origen en el amor propio, que nos turba e inquieta al vernos tan imperfectos.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.74.

Debemos aprovecharnos de nuestras propias faltas y pecados para nuestro adelantaminto en la vida espiritual.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.75.

Tal vez sería más propio decir que los tiempos son tres: presente de las cosas pasadas (memoria), presente de las cosas presentes (visión) y presente de las futuras (espectación). Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.95.

El sol que ayer iluminaba nuestra juventud, bañará muy pronto con su luz rojiza las hierbas de nuestra tumba.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.99.

Esta vida es más importante que la otra, pues la otra depende de ésta y no al revés.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.180.