miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuanto más Pendientes Estamos del Tiempo, Menos Gozamos

Cuanto más pendientes estamos del paso del tiempo, menos gozamos. Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.23.

Hay una marea en los asuntos de los hombre que, tomada en creciente, lleva a la fortuna. Evadida, todo el viaje de sus vidas queda sumido en sombras y miserias.
Shakespeare en Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.27.

La gente juega demasiado a menudo con la oportunidad como con un juguete, y cuando abren los ojos para ver su valor, ¡oh! Ha desaparecido.
Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.28.

En un solo momento se puede cambiar la vida: no poniendo en el poder a la propia voluntad, sino respondiendo a las inspiraciones del Cielo que dejan atrás los desiertos del mundo.
Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.29.

No es verdad que el reconocimiento de nuestros pecados como tales produzcan complejo de culpa o morbosidad. Por ir al colegio, ¿desarrollan los chicos un complejo de ignorancia? Por ir al médico los enfermos, ¿Tienen un complejo de enfermedad? Los estudiantes no se concentran en su propia ignorancia, sino en la sabiduría del maestro; los enfermos no se concentran en su enfermedad, sino en los poderes curativos del médico; y los pecadores, viendo sus pecados como lo que son, no se concentran en su propia culpa sino en los poderes de sanación del médico divino. Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.29.

Dios puede conducirnos en forma bastante natural en una dirección particular sin que nos demos cuenta. ¿Qué fue, por ejemplo, lo que llevó a Paul Claudel, un agnóstico y no creyente, a entrar a la catedral de Notre Dame a medianoche en navidad, para luego recibir el don de la fe? Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.34.

Dios está presente en el universo de la misma manera que un artista está presente en su obra de arte.
Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.39.

Cuando uno descubre un nuevo ideal, está preparado para hacer sacrificios por ese ideal, en base a un intercambio. La diferencia entre hacer dieta y ayunar es una diferencia de ideal. Uno ayuna en beneficio del alma; otro hace dieta en beneficio del cuerpo.
Fulton J. Sheen; Del Pizarrón del Angel, Lumen, Buenos Aires, 1998, p.44.