sábado, 13 de marzo de 2010

Dejarnos hacer y rehacer por Dios cuantas veces sea necesario

Quién ha dejado que su sensibilidad interior se “duerma” o “muera” para las cosas de Dios, se queda sin señales y desorientado.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.45.

Para afrontar decididamente la lucha contra el pecado venial es preciso reconocerlo como tal, como ofensa a Dios que retrasa la unión con El.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.59.

En el examen de conciencia se confronta nuestra vida con lo que Dios esperaba, y espera, de ella. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.61.

Dejarnos hacer y rehacer por Dios cuantas veces sea necesario.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.69.

La soberbia es como esos espejos curvos que deforman la verdadera realidad de las cosas. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.72.

La santidad es ejercicio de virtudes un día y otro, con constancia, en el ambiente y en las circunstancias en que vivimos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.73.

Todo debe servir para amar a Dios y hacer apostolado.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.74.

Cuando correspondemos al amor de Dios los obstáculos se vencen; y al contrario, sin amor hasta las más pequeñas dificultades parecen insuperables.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.81.

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