sábado, 17 de julio de 2010

¿Tu tiempo para ti? ¡Tu tiempo para Dios!

Es la soberbia la que conjuga continuamente ese mío, mío, mío... Un vicio que convierte al hombre en criatura estéril, que anula las ansias de trabajar por Dios, que le lleva a desaprovechar el tiempo.
San Josemaría Escrivá de Balaguer; Amigos de Dios, El tesoro del tiempo; 47.

¿Tu vida para ti? Tu vida para Dios, para el bien de todos los hombres…¡Desentierra ese talento! Hazlo productivo y saborearás la alegría de que, en este negocio sobrenatural, no importa que el resultado no sea en la tierra una maravilla que los hombres puedan admirar. Lo esencial es entregar todo lo que somos y poseemos, procurar que el talento rinda, y empeñarnos continuamente en producir buen fruto. San Josemaría Escrivá de Balaguer; Amigos de Dios, El tesoro del tiempo; 47.

Dios nos concede quizá un año más para servirle. No pienses en cinco, ni en dos. Fíjate sólo en éste: en uno, en el que hemos comenzado: ¡a entregarlo, a no enterrarlo! Esta ha de ser nuestra determinación.
San Josemaría Escrivá de Balaguer; Amigos de Dios, El tesoro del tiempo; 47.

¡Ay del que se adorna con la hojarasca de un falso apostolado, del que ostenta la frondosidad de una aparente vida fecunda, sin intentos sinceros de lograr fruto! Parece que aprovecha el tiempo, que se mueve, que organiza, que inventa un modo nuevo de resolver todo... Pero es improductivo. Nadie se alimentará con sus obras sin jugo sobrenatural.
San Josemaría Escrivá de Balaguer; Amigos de Dios, El tesoro del tiempo; 51.

Todos los días son buenos, para servir a Dios. Sólo surgen las malas jornadas cuando el hombre las malogra con su ausencia de fe, con su pereza, con su desidia que le inclina a no trabajar con Dios, por Dios. ¡Alabaré al Señor, en cualquier ocasión!. El tiempo es un tesoro que se va, que se escapa, que discurre por nuestras manos como el agua por las peñas altas. Ayer pasó, y el hoy está pasando. Mañana será pronto otro ayer. La duración de una vida es muy corta. Pero, ¡cuánto puede realizarse en este pequeño espacio, por amor de Dios!
San Josemaría Escrivá de Balaguer; Amigos de Dios, El tesoro del tiempo; 52.

Mi tiempo no me pertenece.
San Josemaría Escrivá de Balaguer; Amigos de Dios, El tesoro del tiempo; 54.

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