sábado, 17 de abril de 2010

Sin oración la fe se desdibuja

Ningún cristiano puede conformarse con conocer a Jesucristo solo de oídas: la vida cristiana es esencialmente una relación personal con Jesús.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 5.

Más que de la parábola del hijo pródigo, deberíamos hablar de la parábola del Padre misericordioso.
Juan Pablo II en Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 5.

Si queremos vivir como hijos de Dios, hemos de aprender a acoger su misericordia: no podemos saber verdaderamente quiénes somos si desconocemos el amor de Dios por nosotros.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 13.

En todas las cegueras hay falta de oración.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 30.

Sin oración la fe se desdibuja y se pierde la única clave que permite entenderse a fondo a sí mismo y ser señor de la propia vida: que no hemos sido hechos para la soledad, sino para el amor.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 31.

Hemos sido creados para vivir en un diálogo entusiasmante con Dios.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 31.

Es a Jesús a quien buscaís cuando soñáis la felicidad; es El quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es El la belleza que tanto os atrae; es El quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar por el conformismo; es El quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es El quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande.
Juan Pablo II en Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 32.

miércoles, 14 de abril de 2010

Tiempo por dentro


Están agobiados porque les falta tiempo por dentro para vivir el presente y así poder disfrutarlo, haciendo una cosa detrás de otra, con paz y con una sonrisa.
Jaime Nubiola, Tiempos de Agobio (artículo), Almudi.org, Abril 2010.

martes, 13 de abril de 2010

Construirnos una celda interior

Por la gracia de Dios hay hoy día muchas almas que se acercan diariamente a la Santa Mesa. M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 7.

Jesús se da a nosotros especialmente por la Comunión.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.19.
En el momento de la Comunión entra Jesús de tal suerte en nuestro corazón y en nuestra alma, que nuestros afectos y nuestros pensamientos pueden llamarse afectos suyos y pensamientos suyos. Primeramente los tiene El. Después nos los comunica según la medida actual de nuestro amor. Si un alma tiene poco amor, Jesús se ve forzado a limitarse a las estrechas dimensiones y restringir sus dones.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 20.

Desde el fondo de su tabernáculo, Jesús me mira sin cesar, con una mirada que me penetra a fondo. ¡Y qué mirada tan atenta y tan tierna!.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.38.

La ley del amor es lanzarse al exterior.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.51.

No nos contentemos con un amor vivo: busquemos un amor despierto, siempre activo, cuya ambición sea llegar a vivir sin cesar por Jesús con la adorable Trinidad.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 56.

El alma se recoge cuando, juntando todas sus potencias, entra en sí misma para encontrar a Dios allí.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.59.

Construirnos una celda interior.
Catalina de Siena en M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 62.

Que nunca la parte que se da al prójimo disminuya la que se debe dar a Dios; que nuestra acción no se separe de nuestra contemplación, sino que sea nuestra contemplación la que se exteriorice y se expansione en el alma de nuestros hermanos.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 68.