viernes, 7 de mayo de 2010

Lo malo no es el placer sino el egoísmo

Podemos rezar un misterio del rosario, como quién prepara una bomba de bondad, y arrojarla sin que nadie la vea: por ese amigo que lo pasa mal, por un familiar que necesita ayuda, etc.
Juan Pablo II en José Pedro Manglano; Las siete capitales del alma (2008), 7ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 21.

El hombre templado adquiere la dureza y flexibilidad necesaria para seguir a Cristo, entenderse con El y ser capaz de amar con obras a los demás.
José Pedro Manglano; Las siete capitales del alma (2008), 7ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 30.
Lo malo no es el placer sino el egoísmo.
José Pedro Manglano; Las siete capitales del alma (2008), 7ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 37.

jueves, 6 de mayo de 2010

Hacer el bien más que estar bien

Dios cuenta con nosotros. Aunque nos equivoquemos, Dios quiere aprovechar nuestro error y vuelve a disponer todo teniendo en cuenta nuestra equivocación.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p.38.

Hacer el bien más que estar bien.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 40.

No se han marcado un camino con meta, sino una vía de escape. José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 41.

La santidad es el amor de Dios informando toda nuestra vida, todas nuestras acciones.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 42.

Hay olvidos por falta de memoria, pero hay otros olvidos por falta de amor.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 44.

Las vacaciones son formidables para cuidar los amores.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 45.

Convertirse es dejar de vivir como viven todos, dejar de obrar como obran todos, dejar de sentirse justificados en actos dudosos, ambiguos, malos, por el hecho de que los demás hacen lo mismo; comenzar a ver la propia con los ojos de Dios; por tanto tratar de hacer el bien aunque sea incómodo; no estarpendiente del juicio de la mayoría, de los demás, sino del juicio de Dios. En otras palabras, buscar un nuevo estilo de vida.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 47-48.

Sin pastor la oveja es presa del lobo, el hombre sin esfuerzo es presa del desaliento.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 53.

Al hombre le gusta ser rey. Todos buscamos ser reyes en nuestro ámbito, en nuestras posesiones, aunque éstas sean pequeñas o de poco valor, ahí somos los únicos dueños y señores, en ese lugar no tenemos que dar cuenta a nadie. Es la tentación del paraíso.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 76.

martes, 4 de mayo de 2010

Las hojas caen: el árbol se deja ver

El amor-tranquilo es la forma más frecuente de sentir el amor a lo largo de la vida. Es lo que solemos llamar “quererse”.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 9.

El enamoramiento es más bien el proyecto que hay que hacer verdad.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 10.

Sonreir, alegrar, acompañar…es un buen modo de gastar el tiempo.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 13.

Los pajaritos cantaban en el bosque. Yo me eché a llorar. ¡Pobres aninalitos!, Dios os ha criado para cantar y cantáis….¡ El hombre, que ha sido hecho para amar a Dios, no le ama!.
Cura de Ars en José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 19-20.

Cada palabra nuestra que dirigimos a Dios entra en la intimidad de Dios.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 21.

Tanto oras, tanto vales.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 22.

Las hojas caen: el árbol se deja ver.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 27.

Los bienes carnales se obtienen sin cansancio y acaban por cansar; los bienes espirituales se obtienen con cansancio pero nunca cansan.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 35.

Los hombres esperamos muchas cosas. Pero la esperanza de los cristianos la llamamos virtud teologal porque tiene que ver con Dios. No es optimismo, sino saber y esperar algo bueno porque Dios está al final.
José Pedro Manglano; Cuidar los amores. El tiempo. La fe (2008), 4ª edicción, Cobel, Madrid, 2009, p. 37.