miércoles, 19 de diciembre de 2012

El sol, ojo único del día


La canción de la flor

Soy una palabra enunciada y repetida por la naturaleza, que luego ella misma recoge y oculta en su fecundo corazón para volverla a decir. Soy un astro caído del firmamento sobre el verde tpiz. Soy la hija de los elementos con que fue preñado el invierno, que a dado a luz la primavera, crió el verano y adormeció el otoño.
Soy el don de los amantes. Soy la corona del matrimonio. Soy la postrera dádiva del vivo al muerto.
Al amanecer me uno a la brisa para anunciar la luz del sol y al atardecer me sumo a ñlas aves en su despedida.
Las praderas están adornadas con mis bellos colores y el aire está bañado de mi fragancia. Cuando abrazo al sueño, los ojos de la noche me miran, y al despertar contemplo el sol, ojo único del día.
Bebo el rocío como si fuera vino, oigo las voces de las aves y danzo al cadencioso vaivén de la hierba. Siempre miro hacia lo alto para ver sólo la luz y no mi sombra. Y esta es la sabiduría que el hombre no ha podido adquirir.
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