jueves, 23 de agosto de 2012

Quien ame más perfectamente estará más cerca de Dios, sea o no laico


La vida espiritual no es una vida de retiro y quietud, un invernadero donde crecen prácticas ascéticas artificiales fuera del alcance de la gente que vive la vida ordinaria. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 18.
El trabajo diario del ser humano es un elemento importantísimo de la vida espiritual. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 18.
Esforzarnos por superar nuestra debilidad natural. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 21.
El pecado es el rechazo de la vida espiritual, del orden y la paz interiores que provienen de nuestra unión con la voluntad divina. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 22.
El pecado es el rechazo de la voluntad de dios y de su amor. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 22.
Quien ame más perfectamente estará más cerca de Dios, sea o no laico. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 25.
Toda la vida cristiana es un curso de educación espiritual. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 27.
Las buenas intenciones no se pierden a los ojos de Dios. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 29.
La gracia es la misma presencia y acción de Dios dentro de nosotros. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 42.
Nos hacemos santos, no a base de superar violentamente nuestra propia debilidad, sino dejando que el señor nos conceda la fortaleza y pureza de su Espíritu a cambio de nuestra debilidad y miseria. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 44.
Hemos de empezar a creer que Dios es nuestro Padre. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 44.
Nuestra respuesta a Cristo implica tomar nuestra cruz. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 46.
El amor implica preferencia y la preferencia exige sacrificio. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 48.
La providencia divina nos pone en contacto, directa o indirectamente, con aquellas personas en cuyas vidas hemos de tomar parte como instrumentos de salvación. Thomas Merton; Vida y Santidad, Sal Terrae,  España, 2006, p. 52.

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