sábado, 27 de octubre de 2012

Cada día hemos de pedir perdón, porque cada día hemos ofendido.


El tiempo pasado lo juzgamos mejor sencillamente porque no es el nuestro. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.64.

Un recipiente para ser llenado, tiene que estar vacío. Derrama, pues de ti el mal para ser llenado del bien. Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.64.

La fortaleza cristiana incluye no sólo obrar lo que es bueno, sino también resistir a lo que es malo.
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.75.

No quieras ser vana alma mía. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.78.

Los oídos de Dios escuchan nuestros pensamientos. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.81.

El jùbilo es un suspiro que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.87.

Cada día hemos de pedir perdón, porque cada día hemos ofendido.
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.88.

El Señor no está lejos, tú eres el que hace que esté lejos. Amalo y se te acercarà, ámalo y habitará en ti. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.93.

Cualquier Riqueza que no es Dios, es pobreza. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.143.

Cuando buscamos agradar a las personas, no buscamos nuestro propio provecho, sino el gozo de los demás, y nosotros nos gozamos de que les agrade lo que es bueno por el provecho que a ellos les reporta, no por el honor que ello nos reporta. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.179.

Recuerda que el Señor está cerca, no se inquieten por nada.
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.183.

Que te conozca a ti, Conocedor mío. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.188.

Cada mañana te pones tus ropas para cubrir tu desnudez y para proteger tu cuerpo de las inclemencias del tiempo. ¿Y porqué no cubres también tu alma con el vestido de la Fe? 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.199.

martes, 23 de octubre de 2012

Cristo es formado por la fe, en el hombre interior del creyente.


Despierta  hombre; por ti Dios se hizo hombre. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.11.

Nuestro progreso se realiza por medio de la tentación y nadie puede conocerse a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p.39.

Cristo continúa sufriendo en nosotros. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 41.

Venimos a ser como una comunidad civil, en la que cada uno contribuye con la cuota asignada, aportando cada uno a proporción de sus fuerzas, lo que podríamos llamar su cuota de sufrimiento. La medida total de sufrimiento de todos los hombres no estará colmada hasta el fin del mundo. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 42.

Cristo es formado por la fe, en el hombre interior del creyente. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 55.

Me pongo en tus manos para que me cuides. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 59.

No se perdona a sí mismo, por esto precisamente puede atreverse a pedir perdón. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 60.

Busca en tu corazón la ofrenda agradable a Dios. El corazón es lo que hay que quebrantar. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 60.

Las aflicciones y tribulaciones que a veces sufrimos nos sirven de advertencia y corrección. 
Los cinco minutos de San Agustín, Editorial Claretiana, Selección de textos y adaptación de Néstor Saporiti, 2003, p. 63.