jueves, 6 de diciembre de 2012

La Canción de la lluvia


LA CANCION DE LA LLUVIA

Estoy formada de hebras de plata.
Los dioses me arrojan desde las alturas y me acoge la naturaleza.
Por mí se embellecen los valles.
Poseeo hermosas perlas como las de la corona de Ishtar, que la hija del alba me roba para embellecer los jardines. 
Cuando lloro, las praderas sonríen y al filtrarme en la tierra feraz brotan las flores.
Las nubes y el campo son dos amantes, y yo, la mensajera de la piedad: sacio la sed de éste y alivio el dolor de aquellas.
La voz del trueno anuncia mi llegada; el arco iris anuncia mi partida.
Así es la vida: comienza a los pies de los desatados elementos y culmina en las encumbradas alas de la muerte.
Surjo del corazón del lago y me remonto con la brisa y cuando veo un hermoso campo, desciendo y circundo las flores y los árboles en un millón de pequeños mimos.
En la quietud, toco suavemente las ventanas con mis delicados dedos y mi proclama es una canción de bienvenida.
Todos pueden escucharme, pero sólo los sensibles me entienden. 
La fiebre del viento me da luz; luego apago esta fiebre.
Así es la mujer: vence al hombre con la fuerza que de él recibió.
Soy el suspiro del mar, la sonrisa de las praderas, las lágrimas del cielo. Así es el amor: Un suspiro desde el profundo mar de los sentimientos; una lágrima del cielo de la razón y una sonrisa de las praderas del alma.

Khalil Gibran; Obras completas, Tomo I, Edición especial para Bibliográfica Internacional, Lágrimas y sonrisas, p. 122.