sábado, 30 de marzo de 2013

La preocupación priva a la mente de gran parte de su poder y, antes o después, acaba dañando el alma.


La vida para mi, no es una vela que se apaga. Es más bien una espléndida antorcha que sostengo en mis manos durante un momento, y quiero que arda con la máxima claridad posible antes de entregarla a futuras generaciones. 
Bernard Shaw en Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 13.

Nunca descuides el poder de la sencillez. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 56.

La preocupación priva a la mente de gran parte de su poder y, antes o después, acaba dañando el alma. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 60.

Para vivir una vida de máxima plenitud hay que montar guardia y dejar que entre en tu jardín sólo la información más selecta. No puedes permitirte el lujo de un pensamiento negativo, ni uno solo. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 60.

Los sabios me enseñaron que en un día normal la persona normal tiene unos 60.000 pensamientos. Lo que a mi me chocó, fue que el 99 por ciento de los mismos era exactamente igual que el día anterior……es la tiranía del pensamiento empobrecido. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 60.

Administrar la mente es administrar la vida. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 61.

Cundo consigas arraigar el hábito de buscar lo positivo en cada circunstancia, tu vida pasará a sus dimensiones superiores. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 63.

De la lucha surge la fuerza. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 64.

Las personas crecen más cuando entran en la zona de lo desconocido.
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 115.

Cuando borras el miedo de tu mente, empiezas a parecer más joven y tu salud gana en vitalidad. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 118.

Mejorar cada aspecto de sí mismo constantemente. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 119.

Invertir menos tiempo en las cosas menos importantes para emplearlo en las que tienen más significado, requiere mucho coraje. Requiere que salgas de tu zona de confort. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 120.

Los libros te ayudan a ver lo que ya está dentro de ti. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 134.

Hay mucha gente que sufre de esa terrible enfermedad llamada excusitis. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 119.

El único modo de mejorar mañana es saber que has hecho mal hoy. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 139.

Sacar partido de la pérdida es una ley fundamental de la naturaleza. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 153.

Para ser dueño de tu tiempo has de separar la grasa de la carne. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 179.

¿Qué buenas obras has hecho durante el día? 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 187.

Cuando trabajas para mejorar la vida de los demás, indirectamente estás elevando la tuya. Cuando te preocupas de realizar actos bondadosos diariamente y al azar, tu propia vida se enriquece y gana en significado. Para cultivar la sntidad de cada día, sirve a los demás de alguna manera. 
Robin S. Sharma; El monje que vendió su ferrari, Plaza janés, Barcelona,  1997, p. 188. 
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