jueves, 12 de septiembre de 2013

El arte es una herida hecha luz

Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo; la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo de purpurina. Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible. Nunca se siente uno tan auténtico como bordeando esas fronteras biológicas: tienes una clara conciencia de estar viviendo algo muy grande.
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.10.

En los primeros días, la gente te dice: «Llora, llora, es muy bueno», y es como si dijeran: «Ese absceso hay que rajarlo y apretarlo para que salga el pus.» Y precisamente en los primeros momentos es cuando menos ganas tienes de llorar, porque estás en el shock, extenuada y fuera del mundo. Y precisamente en los primeros momentos es cuando menos ganas tienes de llorar, porque estás en el shock, extenuada y fuera del mundo. Pero después, enseguida, muy pronto, justo cuando tú estás empezando a encontrar el caudal aparentemente inagotable de tu llanto, el entorno se pone a reclamarte un esfuerzo de vitalidad y de optimismo, de esperanza hacia el futuro, de recuperación de tu pena. Porque se dice precisamente así: Fulano aún no se ha recuperado de la muerte de Mengana. Como si se tratara de una hepatitis (pero no te recuperasnunca, ése es el error: uno no se recupera, uno se reinventa).
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.77-78.

El arte es una herida hecha luz, decía Georges Braque.
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.86.

Necesitamos esa luz, no sólo los que escribimos o pintamos o componemos música, sino también los que leemos y vemos cuadros y escuchamos un concierto. Todos necesitamos la belleza para que la vida nos sea soportable. Lo expresó muy bien Fernando Pessoa: «La literatura, como el arte en general, es la demostración de que la vida no basta.»
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.86.

En alguna novela he escrito que el amor consiste en encontrar a alguien con quien compartir tus rarezas. 
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.216.

La literatura nos hace formar parte del todo y, en el todo, el dolor individual parece que duele un poco menos. Pero además el sortilegio funciona porque, cuando el sufrimiento nos quiebra el espinazo, el arte consigue convertir ese feo y sucio daño en algo bello. Narro y comparto una noche lacerante y al hacerlo arranco chispazos de luz a la negrura (al menos, a mí me sirve).
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.372.


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