miércoles, 10 de abril de 2013

El poeta es un espía de Dios.


La prueba de carácter más difícil no consiste tanto en la capacidad de guardar un secreto, sino en abstenernos de revelar que lo conocíamos una vez que se ha divulgado. 
Sidney Harris en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.37.

Dicen que hay cuatro estaciones. Yo digo que sólo hay dos: si no estoy contigo: frío, si estoy contigo: calor. 
Copla popular española en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.42.

He llegado a la conclusión de que el optimista piensa bien de todo excepto del pesimista, y que el pesimista piensa mal de todo, excepto de sí mismo. 
Chesterton en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.47.

¡El divino no hacer nada en que se hacen tantas cosas! 
Romain Rolland en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.51.

¡Ten constancia! Con ella asegurarás más de la mitad de las razones del éxito. El camino está plagado de hechos inconclusos. Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan. Los que fracasan tienen revancha. Los que renuncian se bajan de la vida.  
Henry Ford en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.55.

Si tu dices: ¡No puedo hacerlo! Serás sorprendido por alguien que lo haga. 
Refrán Italiano Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.82.

El poeta es un espía de Dios.
William Shakespeare en Edward Ficher; Un café con Dios, Libro latino S.A., Buenos Aires, 1992, p.88.