lunes, 4 de julio de 2016

No hay que discutir sobre celos.

Es posible mejorar la relacion con tu pareja
Marta López-Jurado

La buena pareja no es la que menos problemas tiene, sino la que sabe solucionarlos. Un problema se soluciona cuando ambos quedan satisfechos.

Los seres humanos aprendemos a amar cuando nos movemos en el paradigma "gano yo en la medida en que ganas tu".

El amor entre un hombre y una mujer prospera si la pareja está bien equilibrada, como los platillos de una balanza llenos de diferentes cosas del mismo peso.

No hay que discutir sobre celos. Cuanto más se hable de una obsesión más se fija, más se consolida.

Hay dos actitudes ante un atasco: detenernos, indignarnos e insistir en que nos quiten el obstáculo, o bien, dar un rodeo. La primera nos llevará hacia el infarto y el mal carácter. La segunda - ceder para vencer - nos llevará hasta nuestro destino.

Para hacer las paces no hay nada mejor que ofrecerle al otro el regalo de un reconocimiento de los propios errores.

Los afectos hablan no con sonidos, sino con gestos. Se captan a través de los mensajes no verbales. Para relacionarnos efectivamente con el otro, debemos aprender a escuchar, a mirar, a captar esos mensajes, a estar receptivos... Y eso requiere fuerza emocional, paciencia, estar abiertos y desear compender.

Perdonar es pasar página, no tener siempre presente la lista de agravios, ofrecer generosamente una nueva oportunidad, sin cortapisas ni condiciones de imposible cumplimiento- Re-comenzar es poner un nuevo comienzo.

No hay inversion más rentable en la relacion de pareja que pedir perdón.

Las críticas no mejoran el matrimonio, sino que inevitablemente lo empeoran.

El perdon comienza cuando una persona rechaza todo tipo de venganza.

Si no perdono al otro, de alguna manera le quito el espacio para vivir y desarrollarse sanamente. Se puede matar en sentido espiritual, a una persona con palabras injustas y duras, con pensamientos malos o, sencillamente, negando el perdón.

El acto de perdonar nos libera a nosotros mismos, ya que los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y desvastador, creando una especie de malestar e insatisfacción generales.. En consecuencia, uno no se siente bien en su propia piel.. Y si uno no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar.

En lugar de ser crítico con lo que tu pareja ha hecho en el pasado, concéntrate en lo que quieres que suceda ahora.
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