domingo, 30 de abril de 2017

No risk, no fun

Las personas a las que se quiere siempre mueren demasiado pronto, ¿verdad?, independientemente de la edad que tengan.1

Los años no significan nada. Sólo importa lo que ocurre en ellos. 1

Tenía una relación patológica con su teléfono móvil. 1

El dolor le hace a uno filósofo. 1

Siempre endereza con un par de frases las cosas que yo considero complicadas y las hace fáciles. 1

Conozco a esos tipos Egocéntricos, no miran a los ojos. 1

Notaba tal presión en el corazón que podía sentir su peso. 1

Yo no leo cuando estoy triste; yo planto flores. 1

Algo mágico y delicado como todo lo bello. 1

No podía imaginar que ese paso iba a cambiar mi vida para siempre. 1

Busco una persona que me quiera de verdad, contesté para mis adentros. Huyo de un policía que piensa que quiero saltar por un puente y estoy haciendo como si quisiera comprar un libro. Tengo treinta y dos años y he perdido el paraguas. Me gustaría que por fin me ocurriera algo bonito. 1

La historia que quisiera contar comienza con una sonrisa. Y acaba en un pequeño restaurante con el sugerente nombre Le Temps des Cerises, que se encuentra en Saint-Germain-des-Prés, allí donde late el corazón de París. 1

Aquélla sería la segunda noche en la que apenas dormí. Pero esta vez no fue un amante infiel lo que me robó el sueño, sino —quién iba a pensarlo de una mujer que era todo menos una apasionada de la lectura— ¡un libro! Un libro que me atrapó desde las primeras frases. Un libro que a ratos era triste y a ratos tan cómico que me hacía reír a carcajadas. Un libro que era delicioso y misterioso a la vez, pues, por muchas novelas que se lean, pocas veces va una a dar con una historia de amor en la que juega un papel importante su propio restaurante y en la que se describe a la protagonista de un modo que una cree estar mirándose en el espejo… ¡en un día que es muy, muy feliz y todo sale bien! 1

Era como si quisiera retrasar el momento en que todo iba a empezar. 1

Cerré el libro. Eran las seis de la mañana y volvía a pensar que el amor era posible. Había leído 320 páginas y no estaba ni siquiera un poco cansada. Esa novela era como un viaje sumamente estimulante a otro mundo… aunque ese mundo me resultaba extrañamente conocido. Si un inglés podía describir con tanto detalle un restaurante que, a diferencia de otros como La Coupole o la Brasserie Lipp, no aparecía en todas las guías, era porque había estado en él alguna vez. Y cuando la protagonista de una novela se parece tanto a una misma, hasta en ese delicado vestido de seda verde oscuro que cuelga en su armario y el collar de perlas con el grueso camafeo ovalado que le han regalado al cumplir dieciocho años, o bien es una increíble casualidad o es que ese hombre ha visto alguna vez a esa mujer. Pero si esa mujer encuentra precisamente ese libro entre cientos de libros en una librería en uno de los días más desgraciados de su vida, entonces eso ya no era ninguna casualidad. 1

Quería conocer a ese escritor que no sólo me había devuelto las ganas de vivir en una de las horas más oscuras de mi vida, sino que además parecía estar relacionado conmigo de alguna enigmática forma. Le escribiría. Le daría las gracias. Y luego le invitaría a una encantadora velada en mi restaurante y averiguaría qué significaba aquella novela.

Un libro bueno es bueno en todas sus páginas. 2

Mi teoría es que se puede dividir en tres grandes grupos a las personas que escriben novelas y nos cuentan algo. Unos escriben siempre sobre sí mismos… y algunos de ellos se cuentan entre los grandes de la literatura. Otros tienen un talento envidiable para inventar historias. Van en el tren, miran por la ventanilla y, de pronto, tienen una idea. Y luego están aquellos que, por así decirlo, son los impresionistas de los escritores. Su talento consiste en encontrar historias. 2

No risk, no fun. 4

Van por el mundo con los ojos bien abiertos y captan situaciones, ambientes y pequeñas escenas como si cogieran cerezas de los árboles. 4

Un gesto, una sonrisa, el modo en que alguien se pasa la mano por el pelo o se ata los cordones de los zapatos. Instantáneas tras las que se esconden historias. Imágenes que se convierten en historias. 4

Al fin y al cabo he escrito una pequeña novela! Pero si lo hiciera, me incluiría sin duda en esta tercera categoría. Yo soy una de esas personas que encuentran las historias. 4

Fue esa sonrisa la que me cautivó y me llenó de alegría a pesar de que no iba dirigida a mí. 4

Y ahora, de pronto, estaba delante de mí y yo me preguntaba muy seriamente si era posible que la protagonista de una novela fuera una persona de carne y hueso. 4

No siempre había que buscar lejos, a veces se encuentra muy cerca lo que se está buscando. 6

Claude me había engañado, pero a lo mejor yo también me había dejado engañar. Jamás le pregunté nada. A veces se vive mejor con la mentira que con la verdad. 7

No tenía sentido exigir justicia en asuntos del corazón. 7

El amor era lo que era. Ni más, ni menos. 7

Al final cada uno es lo que era siempre. 7

A veces hay que darle un empujoncito a la suerte en la dirección adecuada. 12

Y eso tan maravilloso no es algo que se pueda poseer o retener, no pertenece a uno, pero está siempre ahí como algo que se recibe como un regalo. 13

las Navidades despiertan, se quiera o no, ese deseo eterno de lo maravilloso. 13

Y pensé que todo hombre encuentra alguna vez en su vida una mujer por la que no le importa dejarse domar. 14

No hubo un solo momento en toda la noche en que nos soltáramos el uno al otro. Todo eran caricias, todo quería ser descubierto. ¿Hubo alguna parte de nuestros cuerpos que fuera olvidada, que no fuera cubierta de ternura, que no fuera conquistada con emoción? Creo que no. 15

Una hora antes había sido la persona más feliz de París, una hora antes pensaba que estaba en el comienzo de algo maravilloso… y ahora todo había tomado un giro desastroso. 15

La pena es un sitio donde llueve y llueve y nunca crece nada. 15

Todas mis lágrimas no iban a hacer que todo aquel asunto no hubiera sucedido. 15

Mi corazón había sufrido un atentado. 15

¿Sabe, André? Yo siempre he sobrevivido a los malos momentos con tres frases: je ne vois pas la raison, je ne regrette rien y la última, pero no menos importante, je m'en fous. —Sonrió—. Aunque me temo que en su caso no le van a servir de ayuda ni Voltaire, ni Edith Piaf, ni la picardía. En su caso, mi querido amigo, sólo le ayudará una cosa: la verdad. Toda la verdad. —Se puso de pie y se acercó a mi mesa—. Siga mi consejo y escriba toda esta historia tal y como me la ha contado a mí… Desde la primera vez que miró por la ventana de ese restaurante hasta nuestra conversación de hoy. Y luego haga llegar el manuscrito a Aurélie diciéndole en una nota que su autor favorito ha escrito una nueva novela y le gustaría que ella fuera la primera en leerla. 16

Escriba en el corazón de esa mujer. 16

Hay autores que tardan días en escribir la primera frase de su novela. La primera frase tiene que ser perfecta; el resto, por así decirlo, sale luego por sí solo. Creo que incluso hay estudios sobre los comienzos de las novelas, pues la primera frase con la que empieza un libro es como la primera mirada entre dos personas que no se conocen. Luego hay escritores que no pueden empezar una novela sin saber cómo es la última frase. Se dice que John Irving, por ejemplo, empezaba a idear sus libros desde el último capítulo hasta el primero, y luego se ponía a escribir. Yo, en cambio, escribo esta historia sin saber cómo va a terminar, sin poder influir lo más mínimo en su desenlace. La verdad es que esta historia todavía no tiene final. La última frase la tiene que escribir una mujer. 17

Me desperté con la sensación de que había hecho todo lo que podía hacer. Ya sólo me quedaba esperar. 17

Escribir las últimas líneas de una novela significa siempre despedirse de los protagonistas que le han acompañado a uno durante mucho tiempo. Y aunque sean, en mayor o menor medida, inventados, están muy cerca del corazón del autor. Epílogo

Menu d'amour de Aurélie (para dos personas)
Canónigos con aguacate, champiñones y nueces de macadamia con vinagreta de patata
Ingredientes: 100 gramos de canónigos. 1 aguacate. 100 gramos de champiñones pequeños. 1 cebolla roja. 1 patata grande. 10 nueces de macadamia. 60 gramos de beicon troceado. 2-3 cucharadas de vinagre de manzana. 100 mililitros de caldo de verduras. 1 cucharada de miel líquida. 3 cucharaditas de aceite de oliva. Un poco de mantequilla. Sal. Pimienta.
Lavar y secar los canónigos. Lavar los champiñones y cortarlos en láminas. Pelar el aguacate y cortarlo en láminas. Tostar las nueces de macadamia con un poco de mantequilla en una sartén hasta que estén doradas. Partir las cebollas por la mitad y cortar en láminas muy finas. Cocer la patata con piel.
Dorar las tiritas de beicon en una sartén hasta que estén crujientes. Calentar el caldo de verduras y añadir el vinagre, la sal, la pimienta, una cucharada de miel y aceite. Pelar la patata, echarla en el caldo y deshacerla con un tenedor. Mezclar todo bien con un batidor hasta que no queden grumos.
Poner en los platos los canónigos con los champiñones, el aguacate, la cebolla y las nueces. Esparcir el beicon por encima y regar con la salsa tibia. Servir enseguida.

Menu d'amour de Aurélie (para dos personas)
Ragú de cordero con granada y patatas gratinadas
Ingredientes: 400 gramos de carne de pierna de cordero. 2 zanahorias. 2 tallos de apio. 1 cebolla roja. 200 gramos de tomates. 1 berenjena grande. 2 granadas. 2 dientes de ajo. 3 cucharadas de mantequilla. 1 manojo de tomillo fresco. 1 cucharada de harina. 1/2 litro de vino blanco seco. 400 gramos de patatas pequeñas. 2 huevos. 1/2 litro de nata.
Primero se retira la grasa a la carne de cordero y se corta ésta en dados. Luego se pelan las zanahorias y se lavan los tallos de apio y la berenjena. Cortar todo en dados. Pelar la cebolla y los ajos y picarlos muy finos. Partir las granadas por la mitad, extraer los granos y reservar. Escaldar los tomates en agua hirviendo, refrescarlos y pelarlos. Quitar las semillas y cortarlos en dados.
Rehogar las verduras (excepto el tomate y la granada) en una sartén con mantequilla. Aderezar con sal, pimienta y tomillo.
Dorar la carne de cordero en una cacerola con aceite, sazonar con sal y pimienta. Espolvorear la harina por encima, remover todo bien y regar con el vino blanco. Añadir las verduras, incluidos los tomates, e introducir tapado en el horno durante unas 2 horas a baja temperatura (150). Añadir más vino si es necesario. Los granos de la granada se añaden al final.
Mientras se hace el cordero, lavar las patatas, pelarlas y cortarlas en láminas muy finas.
Untar con mantequilla una fuente de horno, colocar las láminas de patata en círculos y sazonar con sal y pimienta. Batir la nata con los huevos, sazonar, verter sobre las patatas y distribuir por encima unos trocitos de mantequilla. Gratinar unos 40 minutos a 180 grados.
  
Menu d'amour de Aurélie (para dos personas)
Gâteau au chocolat con parfait de naranja sanguina
Ingredientes: 100 gramos de chocolate amargo (mínimo 70 por ciento de cacao). 2 huevos. 35 gramos de mantequilla salada. 35 gramos de azúcar moreno. 100 gramos de harina. 1 paquete de azúcar vainillado. 4 trozos extra de chocolate.
Fundir al baño María el chocolate con la mantequilla. Batir los huevos hasta que estén espumosos y añadir el azúcar. Agregar el azúcar vainillado. Añadir la harina y el chocolate fundido y mezclar con cuidado.
Untar dos moldes pequeños con mantequilla y espolvorear con harina. Llenar los moldes hasta la tercera parte, poner encima de la masa dos trocitos de chocolate en cada molde y añadir el resto de la masa. Cocer durante 8-10 minutos en el horno precalentado a 220 grados. Los gâteaux au chocolat deben estar hechos sólo por fuera y el interior debe quedar fundido. Se espolvorean con azúcar glas y se sirven templados. Se acompañan con el parfait.

Parfait de naranja sanguina
Ingredientes: 3 naranjas sanguinas. 2 yemas de huevo. 100 gramos de azúcar glas. 2 paquetes de azúcar vainillado. 1/2 litro de nata de monta.
Montar con la batidora las yemas con el azúcar, una pizca de sal y 3 cucharadas soperas de agua caliente hasta que la masa sea consistente. Añadir el zumo de 2 naranjas. Montar la nata con el azúcar vainillado e incorporar con cuidado la crema.
Poner en un molde y dejar enfriar durante toda la noche.
Servir con el gateaux au chocolat y decorar con rodajas de naranja.

Curry d'agneau de La Coupole (receta de 1927)
Ingredientes (para 6 personas):
3,5 kilos de carne de cordero (pierna o espaldilla). 10 centilitros de aceite de girasol. 3 manzanas golden (Aurélie pone 5 manzanas). 1 plátano (Aurélie pone 4 plátanos). 3 cucharaditas de curry en polvo (Aurélie recomienda curry en polvo indio y aconseja probar si 3 cucharaditas son suficientes). 1 cucharadita de pimentón dulce 30 gramos de coco rallado (y además un cuenco lleno que se sirve en la mesa). 3 dientes de ajo picados 250 gramos de cebolla picada (se puede poner tranquilamente el doble de cebolla, aconseja Aurélie, así resulta el guiso más jugoso). Una cucharada de sal marina gorda 20 gramos de harina. 50 centilitros de fondo de cordero. 200 gramos de tomate. 50 gramos de perejil (mejor fresco). 500 gramos de arroz basmati. 50 gramos de mantequilla .1 ramillete de hierbas aromáticas. Chutney de mango, guindillas, relish de frutas y verduras.
Rehogar ligeramente la carne durante cinco minutos, añadir una manzana y un plátano troceados. A continuación, la cebolla y el ajo picados.
Cocinar otros cinco minutos, añadir luego el curry en polvo, el pimentón y el coco rallado. Remover bien y espolvorear por encima la harina. Cubrir con agua o fondo de cordero.
Añadir el ramillete de hierbas aromáticas y la sal, dejar cocer a fuego lento entre una hora y hora y media, hasta que la carne esté en su punto.
Sacar la carne y batir la salsa (este último paso se puede suprimir si se desea degustar los pequeños trozos de los ingredientes). Volver a poner la carne en la salsa y cocinar otros 30 minutos. Servir como acompañamiento el arroz con manzana rehogada en mantequilla, tomate en dados y perejil. Acompañar con pequeños cuencos de chutney de mango, guindillas y relish.


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