jueves, 5 de octubre de 2017

La Analfabeta

No hace nada. Se pasa el día leyendo.» «No sabe hacer nada más.» «Es la tarea más pasiva de todas.» «Perezosa.» Y, sobre todo, «Lee en vez de…». ¿En vez de qué? «Hay miles de cosas más útiles, ¿no?» Incluso ahora, por la mañana, cuando la casa se vacía y todos mis vecinos se van a trabajar, tengo un poco de cargo de conciencia por instalarme en la mesa de la cocina a leer los diarios durante horas en vez de… fregar los platos del día anterior, ir de compras, lavar y planchar la ropa, hacer mermeladas o pasteles… Y, ¡sobre todo!, en vez de escribir. Inicios

Para soportar el dolor sólo me queda una solución: escribir. De la palabra a la escritura

Los deberes te los quitas de encima enseguida, especialmente porque no tienen ningún tipo de interés. Poemas

Cómo explicarle, sin ofenderle, y con las pocas palabras que sé de francés, que su bello país no es más que un desierto para nosotros, los refugiados, un desierto que hemos atravesado para llegar a lo que se llama «integración», «asimilación». En ese momento, todavía no sé que algunos nunca lo lograrán. El desierto

En primer lugar, hay que escribir, naturalmente. Luego, hay que seguir escribiendo. Incluso cuando no le interese a nadie, incluso cuando tenemos la impresión de que nunca interesará a nadie. Incluso cuando los manuscritos se acumulan en los cajones y los olvidamos para escribir otros. Como hacerse escritor

Habla usted muy bien el francés. ¿Por qué está entre los principiantes? Yo le digo: —No sé ni leer ni escribir. Soy una analfabeta. Ríe: —Ya lo veremos. La analfabeta

Sé que nunca escribiré el francés como lo escriben los escritores franceses de nacimiento, pero lo escribiré como pueda, lo mejor que pueda. No he escogido esta lengua. Me ha sido impuesta por el destino, por la suerte, por las circunstancias. Estoy obligada a escribir en francés. Es un desafío. La analfabeta

Cinco años después de haber llegado a Suiza, hablo francés, pero no lo leo. Me he convertido en una analfabeta. Yo, la que sabía leer cuando tenía cuatro años. La analfabeta


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