miércoles, 27 de diciembre de 2017

De la serenidad / Ramiro Calle

No hay otra felicidad que La Paz interior. Buda

¿Que son la envidia, los celos, la vanidad, la irritabilidad y otras muchas emociones negativas sino distintas formas de miedo?

Pensamientos que reclaman excesiva seguridad.

El ego excesivo desasosiega y crea continuo desamor. Es preciso que el ego mengüe para que brote la compasión, que se traduce en quietud interior.

La atención es el antídoto del pensamiento descontrolado y de los problemas imaginarios.

La mayoría de las veces donde está nuestro cuerpo no está nuestra mente.

Estar más atento a lo que se piensa, dice o se hace.

La mente concentrada, el ánimo sereno, la actitud compasiva.

Tanto miras a lo lejos que no ves lo cercano.
Atrapada en la jaula de las espectativas.

Unas personas llenan su vida de Ideas; otras viven la vida.
Ser más elásticos, más porosos.

El pensamiento negociante no cede.

La vida es un alambre que se nos extiende del nacimiento a la muerte. Hay que ser un buen equilibrista y caminar sobre el alambre con atención, lucidez, ecuanimidad y firmeza.

No se trata de escapar, sino atravesar.

La fiesta estaba en su mente, no solo en el hermoso amanecer.

Si no podemos cambiar lo que es, cambiemos nuestro punto de vista.

Cada vez que la mente se cierra, es monotonía, embotamiento y mediocridad; cada vez que se abre, es frescura, vitalidad e intensidad. Si nos contraemos, la energía se estanca. Si nos relajamos la energía se expande.

Aprende a soltarte.

La vida tiene vicisitudes y las circunstancias muchas veces nos controlan. Se abre el abismo. Resulta que todo parecía estar muy bien y de repente todo se desbarata. El abismo de lo imprevisto, lo inescrutable, el lado desconocido e incontrolable de la vida.

Todo parece discurrir con mucha fortuna. Llega el infortunio, del mismo modo que una estación sigue a la otra, y el ocaso al amanecer. El que comprende, permanece tranquilo.

No puede resolver nada fuera, pero si puede hallar una solución dentro de sí mismo.

La demanda excesiva de seguridad es una neurosis, porque reclamamos lo que no es posible.

El problema. Comienza cuando empezamos a hacer distinción entre el placer y el dolor. Placer a un lado, sufrimiento a otro; como el péndulo que oscila entre ambos lados, si desarrollamos la conciencia y la ecuanimidad, podemos situarnos mentalmente en la parte alta del péndulo y ver los extremos manteniendo una actitud de quietud y equilibrio.

La aceptación consciente es una clave importante para propiciar el sosiego y empieza por la aceptación de lo que uno es. También hay que aprender a aceptar a los demás. Generamos mucha ansiedad si nos extraviamos en espectativas, falsas ilusiones, exigencias e imágenes idealizadas.

Siempre hay tontos que siguen a otros tontos.

El diploma de sabio no puede obtenerse en una universidad; es el resultado de un gran trabajo de realización interior.

Se trata de una experiencia transformadora que nada tiene que ver con la función racional corriente y que representa un giro instantáneo y espontáneo de la mente que permite ver lo que no se veía.

A menudo, entre el que ve y lo visto hay una nube de juicios y prejuicios que impiden la visión clara.

La quietud tiene su propio lenguaje revelador.

La vibración más pura y creativa es la de la quietud. La verdadera quietud exige el ayuno de la mente, es decir el silencio interior.

Un hombre que sentía un gran rechazo hacia la enseñanza de buda y envidiaba su firme talante de serenidad, al cruzarse un día con el, le escupió en el rostro. Luego cada uno siguió su camino. Pero días después, Buda volvió a cruzarse con el que de tal modo se había comportado. Le miró sosegadamente y le sonrió con afecto. El hombre, estupefacto, preguntó: - pero cómo es posible que estés tan tranquilo e incluso me sonrías amistosamente después de lo qué pasó hace unos días? - es muy simple, amigo. Ni tú eres ya el que me escupió ni yo, el que recibió el escupitajo. Ve en paz .

Consumimos parte de la vida en extravíos mentales como “éste me ha hecho esto” o “aquel me ha hecho lo otro”.

Todo cambia, nadie puede sumergirse 2 veces en el mismo río.

Hay un ejercitamiento muy saludable: la de la media sonrisa. Donde quiera que estés, cualquier suceso que acontezca, esboza la media sonrisa. Así uno se distiende, se relaja, se hace física y psíquicamente más elástico.

Esfuerzos para cambiar la psique, purificar la mente, y seguir la senda del buen vivir: el esfuerzo por impedir, el esfuerzo por alejar, el esfuerzo por cultivar y el esfuerzo por fomentar. (Buda)

Los extremos son las trampas.

Hay 2 grandes categorías de sufrimiento: los que engendra la vida y los que engendra la mente.

Cuánto más despierto está el ser humano, más se traduce esa conciencia despierta en lo que hace aunque sea esbozar una sonrisa. Sus acciones no están cargadas de urgencia, tensión, crispación .

La acción calmada del despierto es toda una enseñanza.

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